Escucha con mis oídos

Por: Iván Navarrete (Phono Graphic)

Hago una invitación a cada uno de los lectores: Escucha con mis oídos, para esto dejo también una instrucción: Escucha estos audios con audífonos.

Compartir implica dar una parte de lo que se tiene para que otra persona pueda disfrutar conjuntamente de esta. Se pueden compartir momentos, al estar juntos cuando pasa determinado suceso, se pueden compartir sentimientos al tener empatía con respecto al sentimiento que genera determinada situación, persona o fenómeno, se pueden compartir objetos, al utilizarlos de manera conjunta, se puede compartir información al trasmitirla ya sea a través del lenguaje mismo o por algún medio, se puede transmitir conocimiento al enseñar sobre lo que se sabe, el asunto es que tiene que existir una manera, un sistema para compartir. Para compartir ideas es necesario que exista la manera de expresarlas e interpretarlas, para compartir información tiene que existir un medio para propagarla y recibirla. Entonces surgen las preguntas: ¿Qué cosas son compartibles?, ¿Qué cosas no lo son?, ¿Qué cosas pertenecen al individuo de forma absoluta?, ¿Qué cosas son mías y de nadie más? y ¿Qué cosas me gustaría compartir y no puedo?, ¿Qué cosas no me gustaría compartir? El compartir es una premisa fundamental dentro de la cultura libre pero cabe reflexionar sobre los alcances y los límites del compartir ¿Se pueden inventar maneras de compartir aquello que aún no es compartible?

Escuchar es prestar atención a lo que uno oye, oír se refiere a la facultad sensorial para lograr la percepción del sonido, es en sí una experiencia subjetiva, depende de las cualidades sensoriales de cada organismo capaz de hacerlo, además de las condiciones espaciales y temporales en las que se realice, ¿es posible compartir la escucha? Más allá aún ¿Se puede compartir mi escucha?, ¿Puedo registrar de forma precisa la manera en la que yo escucho para socializarla?

Las técnicas como herramienta para el desarrollo de la ciencia y la expresión artística, han encontrado las maneras de compartir, hacer registros para que después otros puedan interpretar y utilizar, la manera de trasladar datos de un lugar a otro diametralmente distante para que la otra parte pueda conocer ese fragmento de realidad.

Escucha con mis oídos una propuesta artística de un servidor se basa en el hiperrealismo plástico/sonoro para plantear la posibilidad de compartir la escucha. A través de la técnica de grabación binaural basada en la reproducción anatómica del pabellón auditivo para la construcción de una diadema-prótesis del sistema auditivo, el cual permite llevar acabo un registro fidedigno de la forma en la que el sonido llega a ser percibido por una persona, la manera de registrar como un individuo percibe el espacio sonoro como centro del mismo mientras se desplaza por el espacio, mientras hace su vida cotidiana o en aquellos momentos que rompen lo cotidiano

La subjetividad es inevitable, sin embargo el avance de la técnica para desentrañar la manera en la que escuchamos es grande, a nivel simbólico el poder compartir una experiencia sensorial implica mostrar una parte que solo pertenecía al individuo, implica una nueva manera de exteriorizar nuestra perspectiva ante el mundo. Voy más allá la plasticidad hiperrealista permite manipular el registro, imitar la narrativa no lineal de mis recuerdos en una sesión unipersonal a oírse con audífonos:

Y aún se puede ir más allá hoy comparto mis pasos, mis recorridos pero mañana ustedes portaran mis oídos, escucharan como yo en donde yo no estoy será un desdoblamiento de mi escucha, un desdoblamiento de mí, ustedes podrán hacer lo mismo la simple idea ya emociona.

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Luther Blissett: un colectivo de arte libre…

En 1994, cientos de artistas europeos, activistas y bromistas adoptaron y compartieron la misma identidad. Se llamaron Luther Blissett y se propusieron la emergencia de un infierno dentro de la industria cultural. Fue un plan de cinco años. Trabajaron juntxs para contar al mundo una gran historia, para crear una leyenda, para dar nacimiento a un nuevo tipo de héroe popular.

Llegué a este colectivo por la producción de un peculiar álbum que hace colaborar al mismísimo Merzbow, quien ha dicho que el pop es lo más noise para él, junto a una cantante alemana, precisamente de pop, llamada Ladybird. Dicha producción se llama Balance y fue editada en 1997. Su propuesta sugiere que es el primer CD triple contenido en un solo CD. ¿Por qué? Debido a que en uno de los canales se escucha la obra de Merzbow, mientras que en el otro se escucha la obra de Ladybird, así que podemos elegir entre escuchar solo al primero o a la segunda, o bien, escuchar ambos canales al mismo tiempo.

No puedo dejar de ver en esta propuesta de Luther Blissett una broma, una provocación, o un gesto sarcástico hacia el pop y hacia la música noise. Me pregunto qué pensará Merzbow de tal cosa, o qué pensará Ladybird. En todo caso, me parece una obra bellísima que, más allá de su eje conceptual, ofrece una nueva forma de escuchar y de conmoverse ante ambas propuestas musicales.

Por otro lado, Luther Bissett hizo un álbum invitando a todo tipo de artistas que trabajasen con sonido a enviar piezas para un compendio como punto final de la actividad del colectivo:

DA CLICK AQUÍ PARA IR AL SITIO DONDE ESTÁ EL ÁLBUM.

Creo que el trabajo de este colectivo es muy interesante y se presta a reflexiones diversas sobre la colaboración, la lucha contra el stablishment del arte y demás cosas que dialogamos en Armstrong…

¡Abrazo!

No Copyright for situations whose activity is explicitly oriented to take relations, pleasures, loves, wealth, ideas and styles out of the ideological rule of capital. RECLAIM!

[No al Copyright para aquellas situaciones cuya actividad esta explícitamente orientada a colocar a las relaciones, a los placeres, a los amores, a la abundancia o a la prosperidad, a las ideas y a los estilos, fuera de la regla ideológica del capital. ¡RECLAMA!]

¡¡¡¡DA CLICK AQUÍ PARA IR AL SITIO DE LUTHER BLISSETT!!!!

Comunión

Goya-Perro_Semihundido

Me hacéis el honor de presentar a la Academia un informe sobre mi anterior vida de mono. Lamento no poder complaceros; hace ya cinco años que he abandonado la vida simiesca. Este corto tiempo cronológico es muy largo cuando se lo ha atravesado galopando -a veces junto a gente importante- entre aplausos, consejos y música de orquesta; pero en realidad solo, pues toda esta farsa quedaba -para guardar las apariencias- del otro lado de la barrera”

Informe para una academia (fragmento) : Kafka

Escribiré anarquía. Escribiré amistad. Escribiré quiebre de límites. Escribiré improvisación libre. Escribiré no ensayo y muchos conciertos. Escribiré pocos espacios creativos durante posgrado. Escribiré Rancho Electrónico. Escribiré viaje. Escribiré muertes y cárcel. Escribiré gritos ahogados. Escribiré ofrenda. Escribiré Ayotzinapa. Escribiré Ableton abandonado. Escribiré arrogancia de instituciones. Escribiré Audacity y SuperCollider. Escribiré Santísima Trinidad. Escribiré abusos de Estado. Escribiré convulsiones de nuestra época saturada de violencia. Escribiré Guernica, Madonna, Francisco I, salsa y muerte: perro semihundido. Escribiré salterio, voz distorsionada, neurofeedback, databending. Escribiré cuerpo que se pudre día a día sin prórrogas ni concesiones. Escribiré amor imposible. Escribiré capas de tiempo latiendo con ruido. Escribiré muerte cuyo canto oímos con nitidez. Escribiré confianza, procomún y compartir. Escribiré pasteles mágicos y noches karaoke. Escribiré eco de la desnudez. Escribiré agua, aire, tierra y fuego que habita venas conectadas. Escribiré fractura. Escribiré ¡Liberemos a Armstrong!

El tostador transparente, camarada. Se me apareció hace dos o tres noches en una visión, y desde entonces no se me quita la idea de la cabeza. ¿Por qué no poner el mecanismo al descubierto, me dije, para ver cómo el pan blanco se vuelve dorado, para observar la metamorfosis sin impedimentos? ¿De qué sirve meter ahí el pan y ocultarlo a la vista con ese feo acero inoxidable? Lo imagino de cristal transparente, con las resistencias anaranjadas brillando en su interior. Sería un objeto bonito, una obra de arte en la cocina, una escultura luminosa para contemplar incluso cuando nos dedicamos a la humilde tarea de preparar el desayuno y coger fuerzas para el día que nos espera. Cristal diáfano, resistente al calor. Podemos teñirlo de azul, de verde, del color que queramos, y entonces, con el naranja irradiando desde el interior, imagínate la combinación, fíjate en las maravillas visuales que serían posibles. Hacer tostadas se convertiría en un acto religioso, en una emanación de lo inmaterial, una forma de oración. Santo Dios. Ojalá tuviera fuerzas para trabajar en ello, para sentarme a dibujar unos planos, para perfeccionar el invento y ver hasta dónde llegábamos con él. Eso es lo que siempre he soñado, Míster Bones. Mejorar el mundo. Llevar un poco de belleza a los grises y monótonos rincones del alma. Se puede hacer con un tostador, con un poema, y se puede hacer tendiendo la mano a un desconocido. Da igual cómo se haga. Dejar el mundo un poco mejor de como lo has encontrado. Eso es lo máximo a que puede aspirar un hombre.

Vale, ríete si quieres. Si digo chorradas, pues las digo ya está. No viene mal ponerse grandilocuente de vez en cuando. ¿Que parezco un idiota? Puede que sí. Pero mejor eso que la amargura, digo yo, mejor seguir el ejemplo de Santa Claus que pasarte la vida presa del engaño. Ya, sé lo que estás pensando. No tienes que decirlo. Oigo las palabras en tu cabeza, no te lo voy a discutir. ¿A qué viene todo ese desconcierto?, te preguntas. ¿Por qué esos bandazos de un lado a otro, esos revolcones en el polvo, ese arrastrarse durante toda la vida hacia la aniquilación? Haces bien en preguntarte todo eso. Yo también me he hecho muchas veces esas preguntas, y la única respuesta que he encontrado es justo la que no resuelve nada. Porque lo he querido así. Porque no he tenido elección. Porque no existen respuestas para preguntas como ésas.

Nada de disculpas, entonces. Siempre he sido una criatura imperfecta, Míster Bones, un hombre lleno de contradicciones e incoherencias, arrastrado por demasiados impulsos. Por un lado, pureza de corazón, bondad, leal ayudante de Santa. Por otro lado, un bocazas con manías, un nihilista, un payaso borracho. ¿Y el poeta? Pues aparecía en medio de todo eso, supongo, en el hueco entre lo mejor y lo peor de mí. Ni el santo ni el borracho gracioso. El hombre que oía voces en la cabeza, el que alguna vez lograba escuchar las conversaciones de piedras y árboles, el que de cuando en cuando era capaz de convertir en palabras la música de las nubes. Que se apiaden de mí por no haber sido él más tiempo. Pero nunca he estado en Italia, desgraciadamente, el país donde se produce la piedad, y si uno no puede pagar los billetes no tiene más remedio que quedarse en casa”

Tombuctú (fragmento) : Paul Auster (usado sin permiso)

¡Da click aquí para que bajes la sesión de ‘Comunión’ en Audacity y hagas tu propio remix!

Del charco a la insensatez: carta desde Fiume

Ahora estamos en las tierras de Fiume. Hemos escuchado las campanas resonar, las miradas entregarse a un sueño pasajero. Hemos hecho este viaje sin mayor expectativa, sin saber a ciencia cierta lo que habríamos de encontrar. Pasajero como todos los sueños, inverosímil como toda realidad, está siendo nuestro tránsito por el pueblo autónomo de Carnaro.

“En la Regencia Italiana del Carnaro, la música es una institución social y religiosa.”

Eso dictan las letras de la constitución de Fiume, para agregar que “en los instrumentos del trabajo, de beneficio, y del deporte, en las máquinas ruidosas que, aún estas, caen en un ritmo poético, la música puede encontrar sus motivos y armonías”. Mientras leíamos aquellas palabras, pensábamos en nuestras propios ruidos y armonías, en cómo estábamos también nosotros traspasados por la música de nuestro entorno. Lo sorprendente de este viaje no ha sido, por lo tanto, encontrarnos con los sonidos que existen también en nuestras tierras de origen, sino encontrar una ciudad que tiene la música como principio rector de su organización social:

“Si cada renacimiento de un pueblo noble es un esfuerzo lírico, si cada sentimiento unánime y creador es una potencia lírica, si cada orden nuevo es un orden lírico en el sentido vigoroso e impetuoso de la palabra; la música, el lenguaje del ritual, tienen el poder, sobre todo lo demás, de exaltar el logro y la vida del hombre”.

***

Cuando volvamos a nuestro mundo, a nuestro tiempo, a nuestra inverosímil realidad, nos preguntaremos seguramente cómo asimilar nuestra experiencia en la Regencia de Carnaro. Cómo explicar la apuesta libertaria de un proyecto que murió siendo todavía una semilla apenas húmeda, apenas herida por el tallo saliente de una planta que jamás daría frutos. Pues el Estado Libre de Fiume despareció en 1924, cuatro años después de haber sido proclamado. Acaso esté en lo cierto Hakim Bey cuando nos dice que aquel experimento político-musical “fue la última de las utopías piratas” y “muy probablemente la primera Zona Temporalmente Autónoma” de los tiempos modernos. Quien está familiarizado con la teoría anarquista de Bey, sabe que las Zonas Temporalmente Autónomas (TAZ) son proyectos libertarios que no pretenden devenir en sistemas sociopolíticos permanentes, sino que encuentran su máxima potencia en lo efímero y transitorio de sus propuestas. A propósito de Fiume, nos dice el anarquista:

“Nadie intentaba imponer otra dictadura revolucionaria”. “El mundo cambiaría o no. Mientras tanto hay que mantenerse en movimiento y vivir intensamente”.

Viviendo intensamente, los habitantes de Fiume heredaron al futuro sus sonidos futuristas, y son precisamente esos ruidos los que recuperamos en nuestro viaje. Hemos recolectado anécdotas diversas, ruidos del trabajo, del amor, de la desesperación de vivir en una tierra tan compleja como México. Hemos decidido dedicar una parte de nuestra vida a reconstruir el sueño de Carnaro, a proclamar una nueva revolución que ponga la música al centro de las relaciones humanas. Hemos transitado por deseos ocultos, por proyectos frustrados antes de nacer, pero al igual que aquel Estado Libre hemos dejado una huella musical que nos lleva a sospechar que quizás valió la pena todo. Las Zonas Autónomas pueden ser Temporales, pero la expresión humana es un tatuaje permanente que se impregna en los poros del tiempo. De modo que a quien insista en que los proyectos libertarios tienen caducidad, que están destinados, inevitablemente, a una muerte prematura que se pierda en el esmog, hemos de decirles que no los escuchamos: que nuestro ruido es tan estruendoso que se sobrepone a cualquier halo de sensatez.

***

Hay cuatro aspectos que comparten las comunidades de software libre y los grupos de improvisación musical libre:

  1. el primero es, precisamente, su insensatez: su rechazo a toda voz que imponga argumentos sobre la inutilidad de los esfuerzos que se dan en estos espacios;
  2. el segundo es su carácter efímero, su consciencia plena de que son producto de una coyuntura, del encuentro entre personas y condiciones que sólo pueden darse en un contexto determinado, y que pasado ese momento tendrán que separarse y disolver sus constituciones;
  3. esto deriva en un tercer aspecto, que es su naturaleza horizontal y colectiva, con todo lo que esto implica en términos de colaboración y creatividad distribuida;
  4. y finalmente el cuarto, el más obvio de todos, es su entrega a un impulso de libertad que está marcado por la convicción de que sólo en la autonomía es posible su existencia: la autodeterminación es un rasgo fundamental de todo grupo que pretende desarrollar tecnologías libres, así como de todo aquél que se dedica a improvisar sin las restricciones que la forma, la institución y la regulación de la industria musical llevan bajo el costado.

Es así que la música libre, aquella que combina la improvisación con los principios sociales del software libertario, es por definición un espacio de insensatez, de temporalidad efímera y de autonomía, que sólo existe en el encuentro coyuntural de personas que colaboran, que comparten un momento de su existencia, y después desaparecen para dejar sólo sus huellas.

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Armstrong Liberado en el encuentro Dada-X

Un concepto que sirve para señalar el tipo de trabajo que se hace tanto en las comunidades de software libre como el que se realiza en los colectivos de improvisación musical, es el de hacker. Según explica Pekka Himanen en su famoso libro sobre el espíritu de la información, el hacker es aquél que se entrega a su trabajo de manera entusiasta, poniendo por encima de sus motivaciones el goce que provoca el hacer lo que se hace. No le importa generar grandes cantidades de dinero, ni mucho menos generar un prestigio que permita sobresalir, en competencia, por encima de los demás. Lo importante para el hacker es disfrutar lo que hace por el mero hecho de que encuentra interés y placer en su actividad, así como en los vínculos sociales que se dan en la misma. Aunque es común asociar este concepto a las comunidades de programadores, según el propio Himanen “esta relación apasionada con el trabajo no es una actitud que se encuentre sólo entre los hacker informáticos”, sino también en cualquier otro ámbito, “entre los artistas, los artesanos”… y por supuesto también en los colectivos de música libre. No es de sorprender que los espacios hacker puedan ser también pensados como Zonas Temporalmente Autónomas, como territorios en tránsito que comparten con la música y con el software libre su carácter efímero, autónomo y colaborativo… pero sobre todas las cosas su naturaleza insensata.

***

¿Son estas palabras un manifiesto de la música hacker? ¿Son acaso una explicación de ruidos que en principio no tendrían por qué justificarse? Ni manifiesto ni justificación, este escrito es más bien un cuaderno de viaje, una reflexión de quien regresa de Fiume y no sabe a ciencia cierta cómo ubicarse en el fatídico “mundo verdadero”. Al mirar alrededor destacan algunos artistas, colectivos, proyectos que han pasado también por Carnaro, como es el caso del improvisador y desarrollador de software Julien Ottavi, o el de proyectos colectivos como El Sueño de Tesla o la República Ibérica Ruidista, todos ellos dedicados a hackear un sistema musical llenándolo de ruido. Pero a pesar de la motivación que genera el ver a otros cohabitar aquel pueblo perdido, el regreso a un contexto poblado de desempleo, de violencia, de competencia y de opresión no nos deja perdernos por completo en nuestro sueño.

Porque cuando se describe una experiencia hacker, cuando se habla de las bondades que los viajes a Carnaro traen consigo, no se suele enfatizar la vida que existe antes y después de cada puerta libertaria. Entramos en la ciudad de la autonomía, hacemos ruido y promovemos el uso de sistemas GNU/Linux, organizamos talleres en los que prima la libertad -o al menos eso creemos-, y hacemos fiestas trasnochantes llenas de música. Pero después regresa la calle, el tiempo laboral, las manos sucias que barajan los sucios barandales del metro; las manos pidiendo, las manos golpeando, las miradas perdidas que sólo se distraen para observar la pornografía o las muertes exaltadas en cualquier periódico ajeno. Vuelve la enfermedad, la incongruencia, la rigidez, y Fiume se desvanece entre los charcos ennegrecidos. Tendremos que esperar la próxima ocasión que nos sintamos ingenuos, para decir con convicción “que estamos trabajando por vivir en un mundo diferente”.

***

Hoy escribo desde cierta decepción hacia los proyectos destinados a morir en el intento. Es posible que también la decepción sea transitoria, y que pronto regresemos a posiciones como la de Ariel Fazio, quien antes de encontrar en espacios como los mencionados intenciones meramente transitorias, piensa que estas “formas comunitarias de producción”, más allá de que “terminen asentándose en su propio ámbito, trasladándose a otros o simplemente desapareciendo, constituyen una clara muestra de que la transformación política puede darse también a través de prácticas cotidianas, ordinarias, de todos los días”. ¿Será? Tendremos que volver a Fiume, una y otra vez, diariamente y de manera cotidiana, para saber a cuál historia la Historia dota de razón.

Eso pensamos los primeros miembros de Armstrong Liberado hace cerca de año y medio: tenemos que volver cotidianamente a Fiume. Desde entonces, hemos regresado con nuestros sonidos improvisados, nuestras máquinas rotas, nuestras dudas e incertidumbres, para cada vez volver después a nuestro inhabitable hábitat defectuoso. Hoy en día -como siempre-, no sabemos hacia dónde irán nuestros esfuerzos. ¿Han de convertirse en una revolución de lo cotidiano como la que propone Fazio, o han de terminar en el baúl de los tatuajes olvidados de Carnaro? Afortunadamente, los músicos nunca hemos estado obligados a dar respuestas unívocas.

***

Para cerrar este cuaderno, propongo a nuestro lector un ejercicio imaginario: un mundo que se construya de ideas, de deseos, de imágenes y sonidos generados por cada individuo, pero puestos a la disposición de una comunidad planetaria que disponga libremente de ellos. Un mundo que se construya de creaciones humanas, de piezas musicales que cada persona genera a partir de las ideas colectivas. Un mundo en el que la creación de una persona pueda ser libremente intervenida por la creación de la sociedad. No hay oposición entre grupo y persona en este mundo ficticio: la comunidad impera sobre el individuo imperante, y todo se comparte sin que esto limite la capacidad de que cada ser sea uno mismo. El proyecto es difícil, inverosímil, probablemente imposible, pero si existe un lugar donde explorar su pertinencia, este lugar es, justamente, la música libre.

Una de nuestras últimas actividades ilustra bien esta experimentación: el proyecto Hydra, pensado para ser un trabajo de colaboración con el proyecto Poliedro, consistió en una sesión de edición sonora colectiva. Nos reunimos; cada miembro del grupo grabó previamente una improvisación que compartió con el resto de los miembros; hicimos a partir de tales improvisaciones un banco de sonidos, un recurso común que podíamos utilizar libremente; cada quien hizo después una pieza musical utilizando únicamente aquel banco sonoro; una vez hechas las piezas, comenzamos a compartirlas con los compañeros y compañeras, de modo tal que cada quien pudo editar una de las once composiciones; cada una de éstas fue, por lo tanto, “manoseada” once veces, dejándose transformar en ese paso por la “sucia” creatividad de todas y todos. Al final, tuvimos un charco lodoso, una mezcla de barro con pintura que reúne el deseo individual con la imaginación compartida. En una actividad tan simple como aquélla, se puede ver lo difícil pero también lo fascinante que es la libertad social. Por un momento fuimos lo que Deleuze y Guattari reconocen como un Cuerpo sin Órganos: un flujo de deseos que han perdido la organización necesaria para que el uno y el todos mantengan claramente su posición; un ser des-organizado fuimos en aquel instante, y después regresamos al mundo, quizás ligeramente más sensibles y reflexivos sobre lo que implica vivir en comunidad.

Con toda la insensatez avanzamos en nuestro ruido, discutiendo con nuestra propia consciencia cuál será la conclusión con la que terminemos este día. Acaso todo se trate de eso: de convencer a nuestra propia imaginación de jugar las cartas adecuadas. Ya decía Beckett en uno de sus más crípticos poemas:

Al final de qué acecho
creyó el ojo atisbar
el fondo extremo de la nada
moverse débilmente
la cabeza le calmó diciendo
sólo fue en tu cabeza.

Cabeza

*

Referencias:

Hakim Bey, The Temporary Autonomous Zone, Ontological Anarchy, Poetic Terrorism.
Pekka Himanen, La ética del hacker y el espíritu de la información.
Gabriel d’Annunzio, Carta del Carnaro.
Ariel Fazio, Ética y subsunción en el posfordismo: por qué el software libre es un movimiento.
Gilles Deleuze y Felix Guattari, Cómo hacerse un cuerpo sin órganos (Mil Mesetas).

Armstrong Liberado y Educación.

La información es poder. Pero como todo poder, hay quienes quieren mantenerlo para sí mismos.

Aaron Swartz

No es tarea sencilla hablar sobre educación y mucho menos cuando tu intención es dar a conocer el uso de herramientas digitales. Por diversas circunstancias, Armstrong Liberado se ha visto involucrado en la generación e impartición de talleres acerca del uso del Software libre y distintas herramientas para editar y generar música. Hare referencia a 2 de estos talleres, el primero se llevo a cabo en el IEMS (Instituto de Educación Media Superior del Distrito Federal) donde tuvimos la oportunidad de impartir este taller a profesores del instituto en su mayoría profesores que imparten la materia de música, la intención principal del colectivo es brindar nuevas opciones en el uso del software libre y que a su vez los profesores puedan transmitir lo aprendido a sus alumnos, generando así la distribución del conocimiento, expandiendo y liberando el pensamiento en el uso de los medios electrónicos.

La segunda actividad que llevo a cabo Armstrong Liberado fue la impartición de estos talleres en el Tecnológico de Tepeaca, Puebla. Una experiencia totalmente distinta a la del IEMS, ya que el taller fue dirigido a los alumnos de la carrera en Ingeniería en Tecnologías de la Comunicación, quienes dentro de sus objetivos educativos se encuentran el desarrollo y diseño de programas que faciliten el acceso a los medios de comunicación. Aunque puede resultar paradójico eran escasos los alumnos que conocían el software libre y que al momento de explicarles los principios básicos del uso del software libre:“ 1. La libertad de ejecutar el programa sea cual sea el propósito. 2. La libertad de modificar el programa para ajustarlo a tus necesidades. (Para que se trate de una libertad efectiva en la práctica, deberás tener acceso al código fuente, dado que sin él la tarea de incorporar cambios en un programa es extremadamente difícil). 3 .La libertad de redistribuir copias, ya sea de forma gratuita, ya sea a cambio del pago de un precio. 4. La libertad de distribuir versiones modificadas del programa, de tal forma que la comunidad pueda aprovechar las mejoras introducidas.”[1], cuestionaban fuertemente la premisa de por qué sería positivo liberar el conocimiento sin recibir nada a cambio,  entendiendo su punto de vista y explicándoles que el liberar el conocimiento no significa que lo regalas totalmente que existen formas para obtener remuneración por tu trabajo totalmente legales y transparentes.

Es aquí donde hago referencia al concepto de “alfabetismo mediático”[2] definido por Dave Yanofosky cómo “…la capacidad […] para entender, analizar y deconstruir las imágenes de los medios. Su meta es alfabetizar [a los chavales] acerca de la manera en que funcionan los medios, la forma en la que se construyen, la forma en la que se distribuyen, y la forma en que la gente accede a ellos”. Para las generaciones actuales el uso de las computadoras el internet, la radio, la televisión y el bombardeo mediático que reciben por medio de estos, forman parte de su vida diaria desde el momento de su nacimiento. Es por esto que nuestro papel como docentes requiere tener una preparación acerca de los medios tecnológicos, es decir, estar preparados para llevar a cabo una alfabetización mediática a los alumnos.

Es el caso de Aaron Swartz[3], el que podemos utilizar cómo referente en la inexistencia de una alfabetización mediática. Aaron Swartz considerado un genio desde pequeño, fue un programador, escritor y activista de Internet. Su ideología pretendía liberar el conocimiento para todos, el caso más conocido por el cuál fue demandado extorsionado y finalmente llevado al suicidio, fue la liberación de la información de la de la revista académica JSTOR. Él nunca imagino las consecuencias de sus actos, lamentablemente las políticas gubernamentales quienes determinan a qué tipo de información se tiene derecho, (privatización de la información), vertieron todo su poder encima de él para dar así una lección a todos los demás que intentaran distribuir y liberar el conocimiento o cualquier tipo de información que afecte económica y políticamente los intereses de las grandes empresas o de los mismos gobiernos. Si él hubiera tenido el apoyo de su familia y amigos, y un conocimiento previo de cómo se mueve el mundo de la información en  esta era donde los medios de comunicación pueden fabricar o destruir la vida de las personas, tal vez no hubiera recurrido al suicidio y seguiría luchando por el derecho de todos a libre acceso del conocimiento. Pero esto también es incierto, puede parecer un pensamiento utópico, pero la realidad es que debemos estar conscientes de que los medios de comunicación y el uso de los sistemas y aparatos digitales son una responsabilidad en su manejo, es el caso de las redes sociales algo muy común entre la juventud en estos momentos, debemos hacer conciencia de a quienes estamos dejando acceder a nuestras vidas y de qué manera. Es tarea de los profesores estar preparados para orientar de manera adecuada a los alumnos en el uso de las nuevas tecnologías, no importa la especialidad que se tenga, no podemos quedarnos atrás, es muy posible que en nuestros salones de clase estemos trabajando con los futuros programadores, hackers, etc., que cambiarán el rumbo del mundo.

Cómo educadora musical una de mis tareas personales y objetivos de vida consiste en transmitir el gusto por la música tradicional de nuestro país, es por esta razón que decido tocar un instrumento como el salterio. El incursionar en un proyecto como lo es Armstrong Liberado me ha llevado a entender que los cambios son constantes, que lo antiguo no tiene rivalidad con lo nuevo, que la música es libertad de expresión, que la más mínima expresión de sonoridad genera emociones y que experimentar y tener apertura de pensamiento me ha llevado a terrenos no concebidos en la ejecución del salterio, es así que surge la idea del siguiente proyecto:

“Salterio… algo podremos hacer contigo”

El salterio es un instrumento musical poco conocido, forma parte de los instrumentos típicos mexicanos y del cual estoy realizando una investigación sobre sus orígenes y desarrollo musical en México. El sonido metálico característico del instrumento forma parte del imaginario musical colectivo principalmente de adultos mayores. El repertorio del salterio se encuentra en géneros musicales representativos del periodo conocido como Porfiriato (1884-1910) la polka, el vals, el chotis, entre otros, formaban parte del repertorio interpretado en los grandes bailes de salón que se realizaban en aquella época. Por lo consiguiente la generación de música nueva para salterio ha sido prácticamente inexistente, debido al desconocimiento de la existencia del instrumento y al encontrarse en un proceso de desaparición, el cual afortunadamente se ha detenido surgiendo un renovado el interés hacia el instrumento.

Es así que al incursiona con el salterio dentro de Armstrong Liberado, me surgieron ciertas inquietudes tímbricas y exploratorias del instrumento dentro del mundo de la improvisación. Muchos fueron los factores que detonaron la generación de nuevas experiencias sonoras, en un principio la apertura del colectivo al permitir la introducción dentro de sus improvisaciones un instrumento acústico, lo cual al combinarse con los sonidos producidos con las maquinas generó toda una gama de timbres, ruidos, disonancias, consonancias, destrucción, creación, etc. Posteriormente dos sucesos detonaron esta necesidad de experimentar tímbricamente con el salterio, primeramente: el regalo que  SubCortical Media me hizo, un slider de cristal y otro de metal utilizados comúnmente para generar glissandos en las guitarras y que aplicados al salterio generaron sonidos hermosos, el segundo y no menos importante fue el procesamiento del salterio a través de supercollider, realizado por Nerural Xólotl, lo que finalmente originó esta avalancha de sensaciones tímbricas realizables al instrumento.

El proyecto “Salterio… algo podremos hacer contigo” consistió en la intervención sonora al salterio de todos los integrantes del colectivo, permitiendo que libremente escogieran hacer un procesamiento a través de las computadoras o físicamente al salterio.

Las instrucciones fueron las siguientes.

  1. El salterio será colocado en una mesa para que de esta manera los integrantes del colectivo tengan acceso libre para intervenirlo.
  2. Escuchar el sonido natural del salterio.
  3. Una persona comenzará a procesar a través de supercollider los sonidos que se estén generando a través del instrumento.
  4. Uno a uno se irán sumando los integrantes del colectivo, ya sea con artefactos de pulsación o a través de sus computadoras, la idea es que en determinado momento se genere el caso por la cantidad de personas que estén interviniendo el instrumento. (Para los integrantes que deseen intervenir físicamente el salterio la sugerencia consiste en hacer sonar el instrumento con artefactos que emulen plumillas, para poder pulsar las cuerdas del mismo.
  5. Es importante cuidar la integridad del instrumento, la intervención no deberá generar ningún daño físico (perforaciones o golpes) al salterio.

El proyecto se presento junto con otros proyectos del seminario de Música Libre el pasado 4 de mayo en la sala Huehuecoyotl de la Facultad de Música de la UNAM. Al ser libre la experimentación sonora las sorpresas tímbricas fueron extremas, el “Hackeo” al salterio se realizó con las computadoras a través de programas de software libre como supercollider y Puredata, realizado por Neural Xólot, Sísifo Pedroza, Hernanivr y Artekorum. En  el caso físico, se realizó con artefactos sonoros por Glitze con uñas de plástico y un slider de metal, por Holomorfo con tijeras y la llave para afinar el salterio, por Guapodfde8bits con cinta de grabación amarrada a una de las cuerdas del salterio y  un arco para contrabajo y la intervención del piano por Estebanrvb.

Cada uno respeto y espero atentamente la indicación que se realizaba para comenzar a intervenir el salterio, la decisión de intervenir el instrumento fue tomada libremente por cada uno de los integrantes del colectivo, el trabajo colaborativo se llevo a su máxima expresión permitiendo la conjunción de todas las ideas interpretativas surgidas en ese momento.

Es importante mencionar que pocos intérpretes o casi ninguno han realizado este tipo de procesos al salterio, es por esto que agradezco el espacio y la apertura del colectivo de música libre Armstrong Liberado que permitió que esto fuera posible.

 IMG_8984

[1] Richard Stallman.  Software Libre.

[2] Lawrencw Lessig. Cultura libre

[3] The Internet’s Own Boy: The Story of Aaron Swartz

La experiencia de Armstrong Liberado. En busca de una música hacker

Trabajar con software libre para la creación sonora es una decisión que implica un alto grado de independencia tecnológica pero también demanda un conocimiento del medio para trabajar con las herramientas adecuadas. El trabajo con software libre es en parte una actitud, puesto que el mero hecho de tener acceso a configurar/personalizar una computadora es parte del reto. Este espíritu de modificar permea los procesos de la creación sonora, encontrar como funcionan las cosas va formando un conocimiento, este conocimiento no viene de la genialidad del usuario solitario, el conocimiento en el mundo del software libre se construye a partir de comunidades que dan soluciones a los problemas que se presentan e intercambian información, así se genera una red de colaboración. Esta forma de trabajo puede impactar la práctica artística y convertirla en una red de colaboraciones. Evan Roth (2012) menciona que “para un número creciente de artistas la filosofía de producción desarrollada por el movimiento del software libre funciona como una alternativa emocionante a la noción tradicional del artista como un genio solitario y el objeto del arte, como pulido y sin errores”.

Sin embargo, parecería que entrar a este campo demandaría grandes conocimientos de programación e informática, aunque en realidad demanda una gran apertura a modificar cosas, a la prueba y error, a moldearlas para adaptarlas a nuestras necesidades y mejorarlas.

La filosofía hacker demanda disposición a jugar con la tecnología, Linus Torvalds (en Himanen, 2002), habla de una actividad de entretenimiento con el alcance de una repercusión social. Y es que una actividad que parece dura, la de trabajar con computadoras, en realidad es bastante divertida y parte de la experimentación más que de la formalidad, además como menciona Himanen (2002), el hacker hace su actividad por un interés intrínseco, por curiosidad y aprendizaje. Y es la experimentación, esta prueba y error la que hace avanzar los proyectos, Roth (2012) menciona que las versiones de Linux se basan en la publicación constante de updates del sistema, incluso varias veces al día, lo que da cuenta de una mejora constante de las distribuciones pero con el riesgo que implica descargar una versión de prueba llena de errores.

Uno de los puntos que necesariamente toca este tipo de actividades, que suceden de manera colaborativa, es el de la autoría, la cual se ve alterada, pasa de una persona a varias, hecho bastante chocante aún en los círculos musicales, donde la figura del compositor-creador sigue prevaleciendo. Sin embargo, actividades complejas como la investigación, presentan este tipo de prácticas donde varios autores escriben un solo artículo. Pero no siempre se puede crear en función de la colaboración, claro que el paradigma de creación personal subsiste, pero debemos tener en cuenta que mucha de la actividad de creación, por lo menos a nivel tecnológico, depende del trabajo de otros, basta saber que mucho del software libre que se utiliza para crear ha sido construido por grupos de desarrolladores voluntarios anónimos. Aún así, una creación personal, para que tenga relevancia en esta época, necesita de una estrategia de difusión y es la red una de las vías que aseguran un contacto inmediato con un público, Castells (en Himanen 2002), menciona que la nueva economía se sustenta en redes las cuales surgen como una sociedad red expandiéndose como forma dominante de organización social.

Ahora, al momento de que la obra creativa circula por la red emerge el tema de los derechos de autor sobre la obra, los cuales, entre menos restrictivos sean más oportunidad de difusión y transformación le otorgarán a la obra.

Actualmente la referencia a consumidores pasivos es casi impensable, así que si una creación sonora puede ser retomada por otros para hacer modificaciones, reapropiaciones o remixes ésta estará en la vía de la difusión abierta. El modelo de distribución de obras en formatos físicos, como libros, cds, vinilos depende de una infraestructura, la cual es casi inoperable si no se tienen las estrategias y economía necesarias, dejará a la obra física producida en cajas de almacén o embodegada, mientras que las producción que circula de manera libre en Internet idealmente esta se difunde a cada minuto que está expuesta. Hay que asimilar el hecho de que una vez liberada deja de estar bajo nuestro control y potencialmente podría ser transformada y utilizada por otros, aunque esto no quiere decir que la obra pierde todo vínculo con su creador, de hecho las licencias Creatives Commons proponen que la autoría del creador sea reconocida, ya que permiten compartir y utilizar trabajo creativo (¿Qué es CC?, s.f).

Aunque la música hacker se puede pensar como una música hecha con computadoras, en realidad se puede prescindir de éstas para realizarla, tal ves en algún momento para tener un mayor alcance a través de las redes, se tendría que hacer uso de ellas o en algún punto de su producción.

Aunque hay un discurso celebratorio detrás del hecho de usar computadoras para la creación como acto de democratización, ya en 1990 Hakim Bey hacia notar el hecho de que contar con una computadora no es garantía suficiente para acceder a información valiosa, a “bienes reales” de la información (Bey, 1990), aún así, el autor deposita cierta esperanza en los hackers para llevar a cabo la utopía de la red horizontal a la que el llama Web haciendo referencia a Internet.

Entonces, ¿cómo se traslada una actitud hacker a la música? ¿a qué podemos llamar música hacker? Himanen (2002) hace referencia a Eric Raymond quien plantea que la actitud hacker es aplicada a otras actividades como la música y la electrónica.

Partiendo de un principio técnico la música hacker quizá podría ser aquella que utiliza herramientas que pueden ser modificadas para los procesos y aquella música que dejará abierta la posibilidad de ser modificada por otros, quizá una música elaborada en colaboración, en una creación horizontal y utópica, ya que la misma colaboración es cuestionable en cuanto a horizontalidad. Sin embargo, trasladando este espíritu de modificación y mejora, de creación colectiva podemos pensar en una música hacker.

Para definir la música hacker propongo las siguientes características: 1) es música creada por uno o varios autores, es decir, puede ser una música individual o colectiva; 2) es una música que permite ser remezclada o utilizada como base para nuevas creaciones musicales o sonoras; 3) ligado al punto anterior, para que esto sea posible sin restricciones, debe permitir su libre descarga y circulación y 4) esta actividad debe ser divertida.

Esta forma de producir es la que buscó el colectivo Armstrong Liberado durante las actividades de un semestre, planteado durante el tiempo entre febrero y mayo del 2015. Bajo la premisa de una música hacker el colectivo abordó el concepto durante el seminario de Música Libre, en el cual se desarrollaron varios proyectos, de los cuales mencionaré dos, Salterio… algo podremos hacer contigo y Stereo-PacMan.

El primero de los proyectos planteó la idea de intervenir el instrumento salterio1, utilizando la metáfora del hacking para pensar en como alterar su tímbrica, el proyecto consistió en una serie de improvisaciones con la idea flotando alrededor de intervenir el salterio mientras era tocado, así, cada participante en estas improvisaciones añadía algún objeto al instrumento que lo hacía sonar diferente, o captaba el sonido en la computadora para procesarlo, al final el sonido obtenido giraba en trono a este instrumento, el cual era expandido en sus posibilidades a partir de la intervención del grupo. Lo interesante es que esta expansión/modificación era a partir de la decisión de cada participante, previo acuerdo de no realizar intervenciones extremas que pudieran dañar el instrumento, y de que estas intervenciones sobre el instrumento se harían paulatinamente durante la duración de la improvisación. Cada participante decidió su propia estrategia de modificación, resultando en una suma de acciones que arrojaron un sonido total, mezcla de intervenciones físicas, amplificación, fricción y captura y procesamiento digital de sonido. Al mismo tiempo surgió la metáfora de una red en torno a la modificación del salterio, esto hizo que la dinámica se centrara en las acciones del grupo más que en la modificación del instrumento, aunque que teniendo siempre en cuenta que la idea estaba alrededor: el salterio hackeado.

El segundo proyecto es un videojuego inspirado en Pac-Man el cual trata de una persecución dentro de un ambiente parecido al original, con la particularidad de que cada elemento persecutor está caracterizado por un loop de sonido, así que entre más participantes jueguen, se añaden más y más loops de sonido. La idea es poder hacer una espacialización de este conglomerado sonoro mientras el público juega desde una aplicación previamente instalada en sus teléfonos móviles.

Stereo-PacMan se estrenó en un concierto de Armstrong Liberado2 como una suerte de videojuego participativo y performance audiovisual. Esta situación podría pensarse como un evento aislado dentro de un concierto en una sala, pero el hecho de que parte de los participantes permanecieran en el escenario, haberle dado una temporalidad de una pieza musical, un público presente y al final un aplauso, me sugiere la idea del videojuego como performance audiovisual.

Localidad expandida, la red como punto de encuentro para la música colaborativa

Finalmente abordaré mi proyecto dentro del seminario. Apelando a la TAZ propuesta por Bey (1990), una zona temporal podría planearse como encuentros momentáneos en Internet, en espacios donde crear desde distintos lugares interconectados a esta red, estos encuentros pueden ser en sitios dedicados a la creación musical, aunque dependientes de una conocimiento técnico, estos sitios más que herramientas pueden verse como puntos de encuentro y reunión temporal, el hecho creativo radica en la comunicación, en establecer un vínculo a partir de la creación, una creación experimental y no tanto basada en el virtuosismo técnico, una construcción colectiva y colaborativa alrededor de una herramienta, que sirve como pretexto para detonar la idea de la red como conjunto. En todo caso estos encuentros no surgen de manera espontánea, son detonados, organizados, llevados a cabo en un lugar y hora precisa. Flujos mediáticos emergen de la colaboración en red, humanos y máquinas participan de ésta, son los elementos formantes de la red que se establece, lo que queda al final no importa, el hecho de mover la red, de operarla, de planear los encuentros y llevar acabo una actividad creativa a distancia o en una misma localidad, lleva a una organización emergente temporal que posteriormente desaparece pero que puede activarse cuando ésta vuelva a detonarse o planificarse.

Conclusión

Podríamos pensar la música hacker en los mismos términos de la cultura hacker, aunque ésta no sería una música única y diferente, de hecho ya algunas prácticas musicales comparten similitudes con una actitud hacker, por ejemplo la escena de circuit bending o el movimiento de live coding, o incluso la improvisación libre.

Aunque deliberadamente podríamos pensar en una música que se llame a sí misma hacker tendríamos que preguntarnos si ¿este distintivo hace relevante a una actividad musical?

Puesto que parte el discurso de la música se ha desarrollado a la par del arte, a veces excluyéndose mutuamente de sus discusiones surge la pregunta ¿es pertinente pensar en una música hacker a la par de una cultura hacker?

Por último la música hacker no es un movimiento musical o no se expone la posibilidad de que lo sea, es más bien es la intención de hacer música con una actitud hacker.

Bibliografía

Bey, H. (1990). Zonas temporalmente autónomas.

Himanen, P. (2002). La ética del hacker y el espíritu de la era de la información.

Roth, E. (2012). Artista Hacker: del Software Libre al Arte. New York Magazine of Contemporary Art and Theory, 6.

Seminario de música Hacker. (s.f.). Recuperado el 15 de mayo 2015, de http://armstrongliberado.worpress.com

¿Qué es CC? (s.f.). Recuperado el 15 de mayo 2015, de http://www.creativecommons.mx

2 4 de mayo de 2015 en las Sala Huehuecóyotl de la FaM UNAM.