¿Qué puede ser el arte mexicano? Circunstancias políticas, económicas y académicas de la práctica artística contemporánea

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“Relativity”, 1953 (lithograph) by M.C. Escher

 

Por: Manuel Guerrero

Para bien o para mal, no hay campo profesional o conocimiento humano que eluda tanto a la categorización como el arte lo ha hecho en el último siglo; en particular, la producción artística derivada de la tradición plástica y los planteamientos estéticos sobre los que se sostuvo la noción clásica de bellas artes.

¿Qué es el arte? es una pregunta que evoca en nuestra mente el sonido del vinilo rayado cuando alguien hace un comentario inoportuno o fuera de contexto: corta inevitablemente la serenidad en la conversación; inunda nuestra lectura con un sentimiento de repulsión frente a los argumentos de quien se atreve tan siquiera a esbozar una posible respuesta y nos anuncia el crepúsculo de la controversia.

Algunas de las respuestas que he escuchado/leído versan sobre una obsolecencia de la incógnita: “el arte es una práctica que se define en negativo”, es decir, en base a lo que no es. En sus diferencias y estados de excepción respecto a necesidades utilitarias, epistemológicas o cuestionamientos morales, empezamos a vislumbrar los borrosos límites de una práctica que, aún sin operar con una definición clara de lo que se propone, –al menos en México– puede ser lo suficientemente valiosa como para estructurar una economía alrededor de ella; tan rigurosa como para formar un programa de estudios de nivel posgrado y demasiado importante en el campo político como para canalizar recursos públicos a través de programas de estímulos a la creación.

Con todo esto, resulta difícil sostener que no hay alguna directriz que nos brinde una certeza sobre lo que el arte y, por extension, los artistas hacen en una sociedad y un contexto histórico –dirigiendo este texto a un punto específico­– como el de México. A partir de ello, podríamos comprender cuan pertinente es hablar de una necesaria condición contemporánea en sus artes, más allá de la noción de ‘contemporáneo’ que entiende dicha circunstancia netamente cronológica, o bien, como un llano punto en una línea histórica que reconoce –a un grado casi narcisista– su diferencia relativa a otras épocas o como la simple y llana concordancia temporal de un grupo de seres humanos en un momento específico. En medio de dichos extremos, hay un punto medio con el que podemos advertir que nuestra existencia individual y colectiva descubre de su eventualidad histórica la vanidosa malla de un futuro aún no escrito, orgullo detonado por la infinidad de caminos que se pueden recorrer.

Para plantear una posible respuesta, encaminemos nuestra atención de nueva cuenta a la pregunta ¿Qué es el arte? De verdad, ¿es tan absurda como pensamos? Tal vez lo único que hace falta para vislumbrar un grado de certidumbre es cambiar el ángulo desde el cual nos aproximanos a ella, lo cual no es poco, pues requiere una apertura filosófica capaz de soportar a la vacuidad o la nada como réplicas aceptables.

I. Sobre un arte vacuo

Dudar sobre la ‘realidad’ que nos envuelve, sospechar que detrás de lo que percibimos hay ‘algo’ que presenta la esencia de una obra divina, no es una actitud tan moderna como para situar una línea de salida en el pensamiento de René Descartes ni una meta en los argumentos cinematográficos de películas como Ghost in the Shell o Matrix: el planteamiento del Mundo de las Ideas platónico y el ἀρχή de Heráclito son antecedentes llenos de suspicacia sobre lo que está y lo que acontece en el mundo, sin embargo –en el fondo– es palpable la sed de una explicación plausible que satisfaga la curiosidad ontológica. Después de todo, es ilógico pensar que, detrás de las apariencias y el baile de las sombras no exista respuesta alguna. ‘Algo’ o ‘alguien’ se encuentra en el otro lado, esperando a ser descubierto: Ideas, Devenir, Espíritu, Sustancia Voluntad o Ser, algo de ello seguro que se encuentra ahí.

La historia occidental de la filosofía no ha escatimado en volcar con ímpetu sobre sus papeles y tinteros cientos de teorías a través de los siglos, sin ser de igual manera tan valientes para rasgar la apariencia y dejar de lado la seguridad de la especulación, sin embargo, al margen de esta incógnita tal y como la hemos entendido, se puede mencionar a un filósofo hindú que dio un paso más allá –entre el siglo II y III–, y encontró, irónicamente, la vacuidad no sólo de la pregunta misma, sino del mismo pensamiento que lo condujo a ella. Ese pensador fue Nāgārjuna.

Puede que para este momento, mi estimado lector encuentre un disparate asociar la circunstancia histórica del arte contemporáneo mexicano con un filósofo que se encuentra tan distante, en el tiempo y en la geografía, de lo que ni siquiera los teóricos nacionales terminan de explicar de una manera comprensible, pero ¿a dónde nos han llevado las genealogías filosóficas establecidas? Sería arriesgado decir que, en el arte, a un bucle alimentado por el absurdo, pero algo que parece cierto es que hoy más que nunca las prácticas artísticas, los circuitos y las ‘escenas’ no están de acuerdo: Ora porque lo podamos vivir en carne propia y conocer de primera mano, ora por desconocimiento de la situación específica de otros tiempos, la única constancia que por el momento se perfila es que el arte[1] seguirá siendo un campo de batalla en disputa.

Pero retomemos el hilo del texto. ¿Qué puede aportarnos el pensamiento de un filósofo como Nāgārjuna a la pregunta por el arte en su condicional esencial, que devendrá en una especificación de la geografía e historia de México? En primer lugar, el planteamiento nāgārjuniano de la dependencia mutua entre las cosas que ‘existen’ en nuestra realidad acierta un primer corte en el velo de māyā que nos impide ver que no hay algo que exista por sí mismo[2]. El objeto de nuestra pregunta sencillamente está vacío desde el comienzo si creemos que hay algo que buscar. Cuando nos preguntamos por el arte, en términos tan generales, específicamente por una práctica que definimos sólo desde el pensamiento lógico-discursivo y no en conjunto con un pensamiento visual, sonoro, táctil, etc. Además de plantear nuestra duda únicamente desde una ilusoria condición esencial, nos preparamos para enfrentar el horror del silencio que devora nuestra voz y no devuelve un mínimo rastro al que aferrarnos como respuesta. A diferencia del tinte fatal que se le puede atribuir a la vacuidad[3] de las cosas, en el hecho de que no existe tal cosa como una esencia inherente a cada forma de vida y objeto en el mundo, esto –esta sencilla idea– brinda el giro ontológico que estaba buscando demostrar para pensar en el arte. ¿Por qué esmerarse en demostrar in abstracto una práctica que, como realidad, acontece en relación a algo/alguien más? En sintonía con la aspiración budista del bodhisattva derivada del planteamiento de Nāgārjuna, que plantea que el mundo “está por hacer”[4]a través de –entre otras cosas– la manera particular de percibir, bien podría inferirse que nuestro entendimiento del arte –un asunto más banal frente a la representación del mundo que se encuentra en proceso– está en construcción, sin embargo, esa sería la forma más sencilla de librarse del problema que implica conectar los puntos; saber qué red están tejiendo ciertos hilos, desde cuales puntos provienen las líneas de la trama y qué imagen general se empieza a vislumbrar. Efectivamente, preguntarse qué es el arte no cobra sentido hasta que empezamos a dibujar los límites de nuestra pregunta. En ese terreno, nuestra duda se torna razonable y brinda una estructura metodológica de gran riqueza: a la incógnita ¿Qué es el arte? Se precisa la adición de claves que nos faciliten pistas de su espacio y tiempo[5]. Sólo basta añadir, digamos, la preposición adecuada o la relación precisa. Así, la pregunta se modifica: ya no nos preguntamos por lo que es el arte, sino por lo que puede ser. En lo sucesivo, trataremos de indagar sobre lo que es o puede ser el arte para la política, el mercado y la academia.

II. Cool México

Rodando cuesta abajo, hacia terrenos más firmes en los cuales se puede sembrar la claridad, la pregunta por el arte en México toma forma en la medida en que se definen los parámetros de dependencia práctica entre algunos circuitos, es decir, qué instituciones influyen en su circulación y producción. Algunas directrices que nos pueden ser útiles en este camino se pueden reconocer en los factores históricos, comerciales, políticos y académicos que operan en las escenas artísticas más comentadas en la actualidad. Empecemos por ver qué ha ocurrido con las producciones artísticas nacionales en la actualidad: cómo se han valorado y qué proyección tienen a nivel internacional.

Es bien conocido el interés que despierta principalmente el trabajo de Frida Kahlo y Diego Rivera en otras partes del mundo cuando se habla de arte mexicano, y no por el contenido político-revolucionario que se puede leer en sus obras, sino por las exóticas formas y paletas cromáticas, así como la idealización prehispánica del país y las narraciones orientadas a avivar el mito romántico del artista que sufre –en el caso específico de Kahlo–; tópicos recurrentes en otras figuras de la historia del arte, pero que, en el contexto de México, generan un corto circuito si consideramos que el trabajo de Rivera, enmarcado en un movimiento tan complejo como el muralismo, centró su práctica en medios y espacios a los que, contrario a lo que se enseña en la historia oficial, muy poca gente tenía acceso: los muros de instituciones gubernamentales y los cuadros que formaban parte de colecciones privadas, con gran dificultad podrían ser vistos en otros lugares. En el fondo, la etiqueta popular gozaba de una contradicción. Acorde a los comentarios del historiador estadounidense James Oles, los artistas mexicanos de aquella época “no están pintando para el pueblo, porque nadie del pueblo va a comprar obras de caballete, tampoco los murales están pintados en lugares populares; muchos son para burócratas, turistas y políticos.[6]” Pensar en sus ventas dentro de galerías neoyorkinas es un golpe duro a la fantasía que flota en nuestra mente cuando se piensa en la práctica artística post-revolucionaria de personajes como Rivera, que despejan todo rastro de malicia del imaginario indígena y, citando los análisis categóricos de la investigadora Elsa Cecilia Frost: “En su obra no presenta, pues, la realidad mexicana como tal, sino un pasado irreal y un nuevo orden social ideal que está aún muy lejos de haberse realizado.”[7]; en lugar de ello, nos muestra “una imagen idílica que sólo tiene realidad en su arte.”[8]

Con todo ello jugando en contra, el nacionalismo –reflejado en el binomio Rivera- Kahlo– de principios de siglo XX mantiene su relevancia en la agenda pública si se piensa en las exposiciones que se exportan al extranjero dentro de la cultura contemporánea de México: Las exhibiciones de Kahlo o de los “Tres Grandes” del muralismo toman la delantera cuando emerge el tópico[9]. Por eso mismo, no es un lugar común replantearse a esta dupla de artistas como problema cuando se habla de arte mexicano y se trata de poner en una perspectiva actual, con todas sus posibles complejidades históricas, políticas y económicas. Pero, ¿es cierto que en materia de producción artística es lo único que debería recibir el cobijo político? La pregunta es retórica: el esquema del arte mexicano en los años 20’ es una buena moneda de cambio que a probado su éxito a través de las décadas, desencadenando un interés en el propio país –como lo mostró el auge y caída del neomexicanismo en los años 90’– sin embargo, un punto de gran interés es la interrogante por las nuevas producciones artísticas contemporáneas. ¿Qué papel juegan en la agenda político-cultural de México, independientemente del sexenio? Podría pensarse que con la aparición de instituciones como el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) a finales de los años 80’, hay un genuino interés gubernamental por incentivar la práctica artística a nivel nacional, y sobre todo, una claridad sobre lo que es el arte. Analicemos sus objetivos y veamos que es el arte para las administraciones que han dado seguimiento a este programa.

            El portal electrónico oficial de la Secretaría de Cultura señala como objetivos principales del FONCA “fomentar y estimular la creación artística en todas sus manifestaciones”[10], y sintetiza su operatividad y misión de la siguiente manera:

“(…) [su] aparición obedece a una de las respuestas que ofreció el Gobierno Federal a la comunidad artística para construir instancias de apoyo basadas en la colaboración, la claridad de objetivos, el valor de la cultura para la sociedad y el aprecio de la diversidad de propuestas y quehaceres artísticos.

Desde que se creó, el 2 de marzo de 1989, al FONCA le fueron asignadas las siguientes tareas: apoyar la creación y la producción artística y cultural de calidad; promover y difundir la cultura; incrementar el acervo cultural, y preservar y conservar el patrimonio cultural de la nación.

Invierte en los proyectos culturales profesionales que surgen en la comunidad artística; ofrece fondos para que los creadores puedan desarrollar su trabajo sin restricciones, afirmando el ejercicio de las libertades de expresión y creación. Por ello, convoca a los artistas y creadores para que participen en sus  programas, mediante la presentación de propuestas que son evaluadas por Comisiones de Dictaminación y Selección, formadas por artistas y creadores.”[11]

En esta contundente explicación hay muchas lagunas en las que podemos caer nuevamente, en la nada que es el arte in abstracto. Uno de los más evidentes es la constante polimerización entre arte-cultura como factores indisociables y paradójicamente, en otros renglones, se habla de arte y cultura como elementos diferentes. Hay que señalar el papel de la promoción artística y cultural de “calidad” en su discurso, lo cual es ya un síntoma que nos dice que hay parámetros suficientes –sobre todo objetivos– para pensar categóricamente en la relevancia de una propuesta artística sobre otra; no obstante, antes de siquiera pensar en la pregunta por el arte mexicano –ahora en la década de los 90’– tendremos que despejar un elemento del discurso: la cultura.

Si dilucidar un camino coherente para la pregunta sobre el arte era una tarea difícil, tratar de definir cómo se entiende la cultura aquí requeriría otra genealogía que excede al presente texto. Afortunadamente, esto no es necesario si tomamos en cuenta las circunstancias políticas que alentaron la creación del FONCA, las cuales se remiten a la agenda del gobierno presidido por Carlos Salinas de Gortari, en el periodo de 1988-1994.

Tal y como se refleja en sus informes de gobierno, la idea de cultura utilizada durante el mandato de Salinas de Gortari no era muy diferente de la perspectiva jerárquica[12] que circunscribe dicho concepto al cúmulo de información y la pretensión erudita –en nuestro caso de estudio– de lo que aconteció en México y, tratándose de un país con un pasado colonial, el legado prehispánico presente en sus vestigios arquitectónicos, en su gastronomía, etc. Datos con los que se establece un parámetro para separar a los pueblos civilizados de los bárbaros; a los cultos de los incultos. Sin embargo, el ingrediente de cambio estaba en las aspiraciones de insertar a México, desde una visión nacionalista, en un contexto global, destacando su participación en el desarrollo humano a nivel mundial:

“Somos parte de la humanidad; nuestra cultura ha contribuido al desarrollo del ser humano y nuestros recursos al bienestar material de muchas naciones. También nos hemos beneficiado y transformado con el intercambio. Entendemos que la revolución de las telecomunicaciones acerca a culturas y multiplica sus influencias mutuas. Muchos de los principios que nos hemos dado en nuestra vida independiente, en especial la defensa de los derechos del hombre, se han extendido hoy en la comunidad de naciones. Por eso, al asegurar su valor y vigencia en México, cumplimos con nosotros mismos, con nuestra aspiración histórica y con la comunidad mundial a la que pertenecemos.”[13]

La insistencia por remarcar la incursión de México en el ámbito internacional no es casual: En los distintos rubros del tercer informe de gobierno de Salinas de Gortari (1991) se percibe el interés por representar a México frente a los mexicanos como una nación que compite a la par de potencias como Estados Unidos, Japón o los futuros integrantes de la Unión Europea dentro de un marco cosmopolita. Esto sería el preámbulo de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que, aún con el espectro del nacionalismo cobijado por el presidente mexicano, era perceptible que no podía circunscribirse a su propia frontera: “La cultura crece en contacto con el mundo”[14], dice el presidente, mientras aclara que, en materia de arte, “mantendremos los apoyos para difundir los resultados de nuestra creatividad, alentar a nuestros artistas y promover su presencia en el exterior. Este ha sido el propósito de los programas de becas y de fondos para la promoción de la cultura. ”[15]

Aquí, el asunto se tornado complicado nuevamente, pues arte y cultura vuelven a tratarse como sinónimos, cuando la particularidad del arte es sólo una pequeña parte del enorme complejo que es la cultura. La cultura se define por cientos de fenómenos y circunstancias históricas que ocurren en un grupo social, pero, considero que ante todo, se define por una condición de praxis; es decir, de su condición vital adscrita a la comunicación entre individuos, no sólo a la muestra de exposiciones en recintos institucionalizados.

Si la diferencia es clara, ¿Por qué existe la tendencia a considerar arte y cultura, en la política, como términos gemelos? Pienso que Pau Rausell Köster, economista español, ha contestado a tal incógnita mejor que nadie al añadir el factor poder que parece implícito. En su libro, Políticas y sectores culturales en la Comunidad Valenciana: un ensayo sobre las tramas entre economía, cultura y poder, define puntualmente las relaciones entre la tríada Poder-Cultura-Arte:

“La relación entre poder y cultura es una relación entre poderes que tanto tiene que ver en la historia de la Humanidad: el poder del vencimiento de las armas o de las letras de cambio con/contra el poder de convencimiento de la imagen y las palabras. (…) Para morir por la patria, la causa, Cristo o Mahoma, que es la savia de los ejércitos que, a su vez, son expresión del poder de la fuerza, es necesario que generaciones de poetas, escritores, músicos y pintores, inventen y distribuyan con eficacia todo un discurso que persuada multitudes sobre el hecho de que vale la pena cambiar la propia existencia por palabras en mayúsculas.

(…)Los tratantes de mensajes, es decir, los creadores, disponen a través de sus habilidades de uno de los recursos más eficientes para activar el comportamiento de los seres humanos y por eso se han convertido en objeto de deseo de otros individuos poderosos que beben sólo de las fuentes de la fuerza y/o el dinero.”[16]

Las palabras de Rausell Köster, cultivadas en el contexto español, nos hablan a un nivel profundo, considerando que hay una fuerte reminiscencia entre la perspectiva nacionalista/global propuesta por Salinas de Gortari y la política artística –o cultural– del Porfiriato, que concebía las exposiciones en el extranjero no sólo como una forma de reivindicar la imagen de los mexicanos a nivel internacional, sino también como una oportunidad para “corregir los ‘errores de la opinión mundial sobre el clima, la política y la sociedad mexicanos”[17]. De vuelta a la década de los 90’, dicha estrategia no pasó inadvertida en otros países que, se podría decir, conformaron el Zeitgeist político-cultural: el auge del Cool Japan, todo ese imaginario Eye Candy[18] en el que todo era posible, nutrido por la tradición y tiempo de la producción gráfica y audiovisual contenida en el manga y anime –y el diseño en general–, asociado al artista japonés Takashi Murakami y el estilo Superflat, funcionó tanto como un concepto diplomático como una estrategia económica alentada por el Partido Liberal Democrático (PLD) del país nipón: una vez que reventó la burbuja económica de los 80’, Japón se enfrentó a un estancamiento económico sin precedentes. Incapaz de sostener las promesas de plenitud en todos los aspectos de la vida japonesa común, aunado al bajo desarrollo automotriz e informático que en otros tiempos caracterizó al país, lo único que podía otorgar de nueva cuenta su trono en el mercado internacional era posicionar su producción cultural –videojuegos y anime– como “principales industrias de exportación”[19]. El impulso a las industrias creativas y a la imagen nacional permeada por una estética kawaii se mantuvo hasta los últimos días del 2009, cuando el PLD perdió las elecciones[20]. La agenda política subsecuente centró sus esfuerzos en las industrias tecnológicas estancadas, con un escaso interés por alentar las artes que algunos años atrás jugaron un papel fundamental en la diplomacia nipona. Japón dejó de ser cool.

Caso similar es el que ocurrió en Reino Unido durante la misma época: los comicios para primer ministro del 97’ fueron significativos porque representaron una oportunidad para dar un cambio a las rancias políticas heredadas del tatcherismo, por lo que se precisó una imagen fresca, cool, de lo que podría llegar a ser Reino Unido. Compartiendo adjetivo con el movimiento cultural japonés anteriormente citado, Cool Britannia fue un término acuñado en 1996 por los medios de comunicación británicos e internacionales[21] para aglutinar una floreciente producción cultural que rondaba más allá de las artes derivadas de la tradición plástica: entre la música, la moda y la vida nocturna, se establecieron las pautas de una nueva forma de vida británica más jovial, respecto a los últimos años, que reconocía en sus imágenes tradicionales (los colores y la misma bandera Union Jack, la Guardia de Gales y los sonidos de la British Invasion de los años 60’) no un lastre, sino el punto de partida idóneo para construir una imagen nacional sólida que pudiera hacer frente a la homogeneidad cultural derivada de la globalización[22]. Oasis modeló un sonido reminiscente a la era dorada del rock británico: de cara al mundo, Noel Gallagher portaba la Union Jack en su Epiphone Casino –el mismo diseño que el del otrora símbolo inglés, John Lennon–; a la par, Geri Halliwell de las Spice Girls, se presenta en los BRIT Awards de 1997 con un atuendo conocido a partir de ese momento como el “Union Jack dress”. Dos fenómenos icónicos de una época donde exhibir enseñas nacionales y sentirse orgulloso del diseño de las cabinas telefónicas y el Big Ben Londres no era exagerado.

El planteamiento optimista del Cool Britannia, como en el caso del Cool Japan, no estuvo políticamente aislado: la cercanía que tuvo Tony Blair del Partido Laborista a las manifestaciones artístico-culturales, específicamente en la música, durante su campaña política en el 96’ sirvió para difundir su agenda política sin caer en los esquemas rígidos de las administraciones anteriores. Era necesario renovar la cara del gobierno en puerta.

Lo sucedido durante el periodo de tiempo asociado al Cool Japan y Cool Britannia son ejemplos que, indirectamente, refuerzan las palabras de Rausell Köster y nuestro planteamiento desarrollado sobre las perspectivas culturales del gobierno mexicano durante el sexenio salinista, sin embargo ¿fue exitoso el proyecto del FONCA, en términos de alentar la proyección internacional de los artistas? Para Sebastián Romo, beneficiario del programa de becas para intercambios en el extranjero, “la beca ayuda a elaborar una producción, y a veces gracias a esto puede ayudar a insertarse en otros sistemas de valores en el extranjero.”[23]

Y añade:

“No sé si es en términos de autoestima, pero la beca sí ayuda al menos a realizar trabajos más formales, y creo que sí regresan al país las inversiones, de otra manera, pues con el tiempo estos fenómenos como Gabriel Orozco y Teresa Margolles retribuyen a la imagen de México.[24]

Las palabras de Romo al respecto son muy curiosas, especialmente por la enorme concordancia con el proyecto de Salinas de Gortari en materia de cultura y sobre la conformación de la imagen de México, en el extranjero y a nivel nacional. Los casos de éxito a los que hace mención son claros: han dejado una huella indeleble en la historia del arte mexicano, especialmente por el aura cosmopolita que envuelve la figura de Orozco, el artista nómada que produce entre las ciudades más importantes del mundo en lo que al mercado del arte se refiere.

En este punto, considero pertinente señalar que hay material suficiente para decir lo que puede ser el arte mexicano en términos de política: en su historia, de un modo similar a lo que ocurrió en otros países como Japón o Reino Unido, las prácticas artísticas –independientemente de la disciplina– han funcionado como un dispositivo diplomático. La tradición de las primeras décadas del siglo XX –marcada por un aliento a la búsqueda de una raíz cultural prehispánica de la mano de artistas como Diego Rivera y Frida Kahlo– y, en décadas posteriores, la avidez de la política de Salinas de Gortari en los años 90’ por colocar a la producción cultural de México en distintos mercados y escenas, representa, como lo señalaba Pau Rausell Köster, una forma de persuadir a los gobernados y a los países vecinos de que lo que ocurre en determinada gestión política marcha bien. En el caso de la política cultural salinista, equiparable a la estrategia utilizada por Porfirio Díaz, el arte jugó un papel importante para construir una imagen nacional a la vanguardia, capaz de jugar el mismo juego que los países señalados como potencias a nivel económico e intelectual. Después de casi veinticinco años de esta postura política, es claro que las promesas del TLCAN estuvieron inflamadas de esperanzas sin argumentos. Aún sí las administraciones que sucedieron a Salinas de Gortari han mantenido en operación al FONCA, con ciertos recortes, y sus artistas beneficiados continúan cosechando éxitos en uno u otro campo, los bajos pronósticos respecto al crecimiento económico, al menos para el 2018, no son nada favorables y resulta complicado saber si México seguirá formando parte de la ‘comunidad mundial’, como lo decía el presidente, únicamente a través de la cultura y arte que han financiado. En algún momento, como una pintura se irá borrando la imagen del México próspero y cool.

III. Arte mexi©ano

Este apartado podría considerarse uno de los más cortos del presente texto, pues en lo que respecta al mercado de las artes, las obras no son nada más ni nada menos que una mercancía: artes derivadas de la tradición plástica; música, literatura, etc. son otro medio del cual se puede extraer una ganancia. No hay mucho más que decir. Aunque quizá sea necesario en este punto matizar los términos: cuando hablamos de mercado del arte, de inmediato nos puede venir únicamente la imagen de las galerías y las ferias de arte, tema del cual se han escrito una cantidad modesta pero significativa de textos, sin embargo el espectro nos pide un cierto grado de compromiso si pensamos en ese término tan incómodo que es la industria cultural y el controvertido concepto de propiedad intelectual.

Ahondando en la terminología propuesta, nos encontramos con un panorama más complejo, pues la discusión sobre la propiedad intelectual en México conlleva a revisar a detalle la precarización del trabajo relacionada con el arte y la cultura que deriva en una falta de reconocimiento social, alentado por la tradición más ortodoxa del marxismo, de estas actividades en las relaciones capitalistas de producción[25]. Acorde con el tratamiento realizado por otros autores [26], la infravaloración institucional de los resultados de la práctica artística, tan sólo en México, ha conducido a formas de organización al margen de los sistemas de financiamiento convencionales relacionados con el arte.

Sin embargo, es necesario preguntarse hasta qué punto dichas iniciativas operan fuera del cerco que han construido y entablan una discusión con otras perspectivas sobre el valor del arte y sus condiciones laborales intrínsecas. Lo menciono debido a que considero un ejercicio críptico la discusión de la propiedad intelectual dentro del mismo círculo del arte, lo cual podría llevar a una discusión tan añeja como la sentencia el arte por el arte. ¿Hoy en día sólo los agentes involucrados en el arte cuentan para definir el valor de la propiedad que generan? ¿Cómo se percibe fuera de su núcleo dicha práctica? Esto no conduce al sometimiento de las agendas artísticas y culturales individuales al capricho de un difuso y amorfo sector como el de “la sociedad mexicana”, sino a una amplitud del criterio que reafirme o niegue la urgencia por operar desde una posición independiente.

Centrando la dirección de este apartado, una consideración que nos ayuda a desenvolver las disertaciones respecto a la propiedad intelectual generada por el trabajo en el arte es la prevalencia de una forma de trabajo enfocada en la producción material. En México se ha reforzado hasta el cansancio la visión unilateral del trabajo como una actividad que genera mercancías objetuales, de dimensiones físicas y palpables –se trate de la maquilación de muebles, automóviles o la construcción de un centro comercial– como el verdadero camino hacia la modernidad y el progreso. En cada discurso político de campaña presidencial, la carta fuerte presentada es la “generación de fuentes de trabajo”, pero que no se trata de aquellas que han superado el esquema fordista, sino de las que siguen el modelo de trabajo basado en salario x hora[27].

Otro indicio que subraya la apatía institucional, en materia de propiedad intelectual, respecto a la práctica artística es el reconocimiento de su distancia respecto a la dinámica de mercado convencional. Por ejemplo, en el arte derivado de la tradición plástica, la gran mayoría de la producción intelectual generada, “al no encontrarse regulada estrictamente dentro de los parámetros industriales”, vuelve “irrelevante” la operatividad de términos como Ley de Propiedad Intelectual (LPI), como lo señala Gregory Sholette[28], situación muy diferente a la que ocurre en las industrias culturales tipificadas, como el cine o la música, cuya dinámica de producción sí se encuentra reconocida por algún órgano fiscal. Sholette menciona el funcionamiento de los artistas en esta dinámica como marcas registradas: responsabilidades que no recaen en un solo individuo sino en toda una célula de trabajo que no corresponde íntegramente a la realización plástica de las obras, sino a su movimiento burocrático. Dentro de sus meditaciones, cita nombres de peso para el arte contemporáneo a nivel global, como Damien Hirst, Marina Abramović o Ai Weiwei[29].

A pesar de que no se cuenten con ejemplos debidamente documentados para estos dos casos de industrias culturales en el contexto mexicano, no quiere decir que no se perciban las consecuencias en la configuración cultural de un país como México, en el que el acceso y difusión de materiales realizados bajo derechos autorales no está regulado, prevaleciendo así la difusión indiscriminada de material ‘protegido’.

El cuestionamiento sobre los resultados de los aparatos burocráticos en México que se han propuesto regular la difusión de la propiedad intelectual de los artistas y creadores apuntan a que dicha iniciativa aún se encuentra en un plano incipiente, por decirlo de una manera amable. Tal como analiza Eduardo Nivól Bolán en su ensayo Propiedad intelectual y Política cultural: Una perspectiva desde la situación Mexicana, “todavía no se reconoce claramente en México algún espacio que permita que la sociedad se vea beneficiada por la creatividad de sus artistas e intelectuales” [30]. Esta es una declaración certera para la política cultural que analizamos en el apartado anterior, de la mano de gobierno salinista y el FONCA.

La mayoría de los casos se enfocan –por ejemplo– en el conflicto de Lars Ulrich de Metallica contra Napster; las cuantiosas demandas de las disqueras contra civiles que usaron una canción accidentalmente en el video de una fiesta, entre otros. Pero esos ejemplos difícilmente operan en el contexto mexicano, y es aún más complicado en lo que refiere al arte, mas no imposible.

Después de años de mantener esta estructura laboral modernista, y apoyando en lo dicho por otros estudiosos, no es sorpresivo que el valor resultante de la práctica artística inmaterial y de otros agentes relacionados a ella sea aminorado por no tener una función inmediata en la vida diaria.

Esto ha sucedido, en parte, por una progresiva disolución de la figura autoral en el arte y la desmitificación de la práctica artística como un proceso de creación desde la nada: el reconocimiento de las influencias formales, de una tradición y de teorías de las que las obras resultantes se pueden valer para definirse conceptual e históricamente[31], lo que conduce a un distanciamiento de las figuras productivas relacionadas al arte que tenían como fin último la construcción de objetos.

Podemos convenir en que la propiedad intelectual refiere a cuestiones que exceden el campo de las artes, sin embargo, esto no quiere decir que lo que ocurre en otros contextos no pueda brindarnos una pista de cómo se podría recibir socialmente la propiedad intelectual generada desde las artes, tal como ocurrió con la investigación del equipo de Aristegui noticias en relación al plagio del proyecto de titulación del actual presidente de México.[32] A diferencia de lo ocurrido en el año 2012 con el ex-presidente de Hungría Pál Schmitt[33], donde el escándalo por el plagio lo orilló a anunciar su dimisión, lo ocurrido en nuestro país no llegó a mayores consecuencias, salvo en el ‘reconocimiento’ de ‘errores metodológicos’ o de estilo.

Más que la situación del plagio per se, lo que develó la controversia es el desinterés por la producción inmaterial –creativa o intelectual-. Y no es extraña considerando la cantidad de productos piratas que se venden en las calles de la Ciudad de México, por ejemplo, las licencias crackeadas de software privativo; la música o películas adquiridas vía MEGA o alojadas en sitios como YouTube, etc. Sin ánimos de generalizar paranoicamente, nos encontramos rodeados y tan habituados al consumo ilegal de propiedad intelectual –sin que la situación pueda pasar a mayores represalias– que la noticia sobre un plagio en un trabajo de investigación resulta un caso risible.

Lo inofensivo de este contexto dista de ser un paraíso para una cultura recombinante, como la que se ha desarrollado colaborativamente por medio de internet o en los espacios artísticos: la negación de las fuentes, de influencias directas o indirectas, la búsqueda por la originalidad por encima del reconocimiento de la tradición y el tratamiento de un problema por parte de otras personas a lo largo del tiempo es lo que, como menciona Sísifo Pedroza- integrante del colectivo de música libre Armstrong liberado- “en vez de contribuir a una cultura de circulación libre, son medidas de expropiación cultural que paralizan el flujo informativo.”[34]

De la mano de lo ocurrido en el 2016, viene una consideración crítica más allá de la nación, retomando el Acuerdo de Asociación Trans- Pacífico (TPP), iniciativa de la cual forma parte México y que, entre sus múltiples y extensas acepciones, la que más se viene a construir el discurso de este apartado es su consideración de la propiedad intelectual.

El resumen ejecutivo del Acuerdo de Asociación Trans- Pacífico (2015) es muy puntual al enunciar:

Sobre los derechos de autor, el capítulo de propiedad intelectual establece compromisos que requieren la protección de las obras, interpretaciones, y fonogramas tales como canciones, películas, libros y programas computacionales, e incluye disposiciones eficaces y equilibradas sobre medidas tecnológicas de protección e información sobre gestión de derechos. (…) En particular, las Partes del TPP proveerán de medios legales para prevenir la apropiación ilegal de secretos comerciales, y establecer procedimientos y sanciones penales para el robo de secretos, inclusive por medio de robo cibernético y para la videograbación en salas de cine[35].

Esto suena a una gran oportunidad para la resolución de varios problemas relacionado con la propiedad intelectual, sin embargo, en nuestro país, con dichos antecedentes ¿Qué tan plausible es, cuando el comercio informal y la piratería son algo relativamente cotidiano?

Para concluir esta sección, me gustaría subrayar la cantidad de problemáticas mercantiles que posibilitan la valoración del arte en general en tanto un producto reproductible en el sentido de la distribución ilegal de sus copias y cómo esto impacta su consumo en la sociedad mexicana. Sé que la cuestión excede territorios y épocas, lo cual hasta cierto punto diluye su relevancia y lo vuelve un problema común, pero la circunstancia económico-histórica que envuelve a las artes mexicanas las coloca en una posición particular, ya que, en un país donde los productos de la canasta básica encarecen derivado de una dependencia –casi– total de mercados extranjeros, ¿la producción artístico-cultural ha sido relegada fuera del consumo de cada familia mexicana? ¿Qué pasa con las producciones nacionales? ¿Son acogidas y defendidas por la población, o bien, son eclipsadas por los productos de casas productoras estadounidenses, por ejemplo? El consumo de cine, música, imágenes, etc. no se detiene; únicamente se obtiene de otros modos que van en contra de la ley y que, sin embargo, no parecen ser un crimen de peso el cual perseguir. De otro modo, lugares como Tepito –en la Ciudad de México– no gozarían de la fama que cargan. Mi postura no es un alegato total a favor de las leyes de propiedad intelectual, pero es curioso que México, como nación en alianza con gobiernos que condenan abruptamente las violaciones a las leyes de propiedad intelectual, permita de una manera tan cotidiana estas irrupciones, al grado de que las copias son parte del paisaje urbano o la imagen del hogar. En el fondo, parece que es más redituable olvidar unas leyes a favor del consumo de ciertas producciones simbólicas, que es lo que al final del día se difunde, independientemente de que la copia haya sido adquirida de una manera legítima o no, asegurando algo más que la adquisición del álbum o la película en sí: la ideología a expandir.

Epílogo. Del arte académico al arte en las academias

Si hablamos de lo que el arte significa para el entorno académico de México, probablemente venga a nuestra mente sin mucho esfuerzo el caso de la Real Academia de San Carlos de las Nobles Artes de la Nueva España –fundada en 1781–, hoy conocida como Academia de San Carlos, un bello recinto ubicado en el centro de la Ciudad de México. Caminar rumbo a ella, reconocer su fachada entre la multitud de vendedores ambulantes y transeúntes es una experiencia que detona la imaginación de sobria manera si recordamos algunos aspectos de su historia: una anécdota, contada por los maestros con sólidas raíces en los planteles de la licenciatura en artes visuales de la UNAM, narra que los exámenes profesionales consistían en realizar reproducciones a punta de plata, sanguina u otro material para dibujo, de alguna obra perteneciente al acervo de la academia. Las sesiones para acreditar los conocimientos de los estudiantes eran exhaustivas: no sólo eran pruebas de habilidad, sino de rendimiento físico y mental, pues pasar varias horas en una sola posición, esforzando la vista y el propio cuerpo, distaba de ser divertido.

Las razones detrás de esta y otras pruebas no eran casuales, ya que precisaban una habilidad técnica excepcional, pero no para crear nuevas obras, sino para replicar los esquemas “clásicos”. La colonización de la Nueva España no se podía limitar a las cuestiones geográficas y políticas, implicaba condiciones culturales, por lo que no es extraño saber que “el objetivo primordial al fundar la Academia de San Carlos era educar y capacitar a los llamados “naturales”, es decir, los indígenas de la Nueva España. Para ello se invitó a artistas españoles relevantes como Manuel Tolsá para que formaran parte del grupo de profesores que impartieron cátedra, tomando en cuenta los modelos franceses, ingleses y españoles como principal influencia.”[36]

La Academia como proyecto fue un parteaguas no sólo por el hecho de ser la primera escuela de artes de América: en lo que refiere a la formación en oficios y profesiones para la época, mientras distintos espacios académicos eran cerrados para la población indígena, aquí encontraban cabida; además de ello, representó un duro golpe al sistema de castas colonial[37] debido a que la matrícula estaba abierta tanto a “naturales” como a jóvenes estudiantes de familias acomodadas, nacionales o de otras partes del mundo[38], que buscaban pulir su técnica en alguna de las bellas artes y sus cánones europeos, lo que devino en un sistema casi equitativo de convivencia profesional. Podría parecer un maravilloso panorama para la perspectiva ilustrada del arte, si mantenemos esa segura distancia histórica.

Desde 1910, la Academia de San Carlos fue incorporada a la UNAM; los programas de estudio en arquitectura y artes visuales se han expandido a distintas entidades; existen posgrados en arte y diseño en nuevos planteles; paulatinamente, ha germinado el brote de la investigación, las colaboraciones interdisciplinarias, los coloquios, encuentros, etc. El sistema de titulación –si es que así se podía llamar al antiguo sistema de reproducción de obras – actualmente incluye pero no se limita a la redacción de una tesis: si alguien eligiera reproducir un dibujo como en la vieja escuela, tendría que darle un marco teórico respaldado por bibliografía selecta. Las reglas del juego han cambiado porque la mesa de juegos es otra. Hoy en día se precisa otra imagen de lo que pueden ser las artes; sus perspectivas laborales son distintas, su mercado y desempeño social se pone en crisis, por la misma condición crítica de su sociedad. El paisaje de productos made in China que envuelve a San Carlos lo demuestra.

El arte en los primeros años de la Academia tenía un fin claro: aglutinar y formar –en el sentido más cuadrado de la palabra– una producción artística que respondiera al canon occidental de lo que se considera(ba) bello, a la vez que mantenía el control iconográfico del arte novohispano al no dejarle espacio a los elementos prehispánicos o endémicos del continente en pro de una perspectiva clásica. Pero hoy en día ¿Qué es el arte para las academias de arte? Nos adentramos a una nueva bifurcación, ya que, a la par del perfil cientificista de la investigación que persiguen algunos núcleos en el ámbito artístico, prevalece la condición técnica y la avidez por la factura de productos artísticos de cierto corte clásico. Para la UNAM como proyecto ¿qué papel desempeña un programa de licenciatura y posgrado en artes? Sé que existe el caso de las carreras creadas por el INBA, sin embargo, por el peso, historia e influencia que tiene la Academia de San Carlos en el posible entendimiento del arte mexicano contemporáneo, me he concentrado tanto en ella: formar parte de una institución universitaria pública y contar con un programa de investigación en artes despierta bastantes preguntas por el simple hecho de que el arte como campo de conocimiento no tiene bases claras y sus agentes en el campo del mercado y la política los utilizan a manera de comodín, con una definición prescindible. ¿Qué investiga un posgrado en artes que no puede definir su mismo campo disciplinario? No escribo esto como un reclamo visceral, más bien, esgrimo mi duda con toda la curiosidad posible.

No hecho en saco roto lo dicho acerca de la vacuidad de la definición del arte que estudiamos al inicio con Nāgārjuna, pero genera incertidumbre pensar si el sistema escolarizado contemporáneo del arte se pregunta por sus relaciones con otros medios y, por ende, su papel como disciplina en este momento histórico. ¿De verdad en la academia, ese ente omnisapiente, se gestan todas las respuestas? ¿Acaso no hay preguntas que, desde el inicio, ni siquiera tienen respuestas?

Bibliografía

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Notas

[1] Entendiendo por arte, en este párrafo en particular, a todas las manifestaciones conocidas y por venir, así como la estructura mediática, comercial e institucional que posibilita su difusión en ciertos lugares.

[2]“No existe ninguna cosa que no dependa de las demás, por tanto no exista nada que no sea vacío”. Mulamadhyamakarikah: 24.19.Citado y traducido por Juan Arnau Navarro en La palabra frente al vacío. Filosofía de Nāgārjuna – Fondo de Cultura Económica; Primera edición, 2005, primera reimpresión, 2013. Impreso en México. Colección Filosofía. Pág. 121

[3] A través de un estudio riguroso del concepto de vacuidad en la filosofía de Nāgārjuna, Juan Arnau define dicho término en La palabra frente al vacío (2005) como una representación –o forma–generada desde la capacidad mental del ser humano y la tecnología de la escritura, que si bien nos ayuda, en principio, a reconocer la apariencia y dependencia de todas las cosas en el mundo circundante, no dejar de ser una interpretación más con la que nos aproximamos al camino de la ‘vía media’. Esto suena paradójico en una primera lectura, pero en la exposición de Arnau se define de una manera bastante clara que por el momento no me compete abordar.

[4] “En el ideal del bodhisattva el mundo está por hacer, en esa construcción participan, entre otros materiales, la mente, el deseo, la imaginación, la atención, la conciencia y la forma de percibir las cosas.” Juan Arnau (2005) La palabra frente al vacío. Filosofía de Nāgārjuna ibid. Pág. 223

[5] Me atrevería a decir que esto no es algo exclusivo del campo de las artes: aún si las ciencias cuentan con un método científico, algunos de sus hallazgos han tenido que pasar la prueba del tiempo para ser validadas o desechadas. ¿Cuántas personas nacieron, vivieron y murieron creyendo que la tierra era el centro del universo, o pensando que la gravedad era sencillamente la fuerza de atracción instantánea entre cuerpos celestes y no una posible deformación en el espacio/tiempo, como planteó Einstein? Ideas así que hoy nos pueden parecer obvias, han definido la percepción de toda una vida, algo que no es poco.

[6] ¿Cómo construyó Frida Kahlo su propio mito a fuerza de inteligencia, impostura y creatividad? – publicado en Sin Embargo, 9 de diciembre del 2017. Disponible en: http://www.sinembargo.mx/09-12-2017/3361197

[7] Elsa Cecilia Frost (1972) Las categorías de la cultura mexicana – Fondo de Cultura Económica, México; 4ª edición, 2009. Pág. 272.

[8] Elsa Cecilia Frost. Ibid. Pág. 271

[9] Arte que cautivó a México y el mundo – publicado en El Informador, 27 de diciembre del 2017. Disponible en:

https://www.informador.mx/Arte-que-cautivo-a-Mexico-y-el-mundo-l201712260003.html

[10] Secretaría de Cultura. ¿Qué es el FONCA? Disponible en: http://fonca.cultura.gob.mx/inicio/que-es-el-fonca/

[11] Secretaría de Cultura. ¿Qué es el FONCA? Ibid.

[12] Categoría estudiada por Zygmunt Bauman en La cultura como praxis (Culture as Praxis) SAGE Publications, Londres, 1999. Editado en español por Paidós Ibérica, Barcelona, España y traducido por Albert Roca Álvarez, 2002.

[13] Carlos Salinas de Gortari, III Informe de Gobierno del Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos Carlos Salinas de Gortari 1° de noviembre de 1991 – Fuente: Diario de los Debates de la Cámara de Diputados del Congreso de los Estados Unidos Mexicanos. Año I.- periodo ordinario LV Legislatura.- Núm. 2 viernes 1° de noviembre de 1991. Consultado en Carlos Salinas de Gortari, informes de gobierno, documento electrónico, Servicio de Investigación y Análisis, H. Congreso de la Unión. Disponible en: http://www.diputados.gob.mx/sedia/sia/re/RE-ISS-09-06-17.pdf Págs. 155-156

[14] Carlos Salinas de Gortari, III Informe de Gobierno del Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos Carlos Salinas de Gortari 1° de noviembre de 1991. Op.Cit. Pág. 175

[15] Carlos Salinas de Gortari. ibid.

[16] Pau Rausell Köster (1999) Políticas y sectores culturales en la Comunidad Valenciana: un ensayo sobre las tramas entre economía, cultura y poder – Universitat de València, 1999. Pág. 43-44

[17] ”Mientras el gobierno de Díaz concebía las exposiciones como oportunidades de mejorar la imagen de los mexicanos, servían también para corregir los ‘errores’ de la opinión mundial sobre el clima, la política y la sociedad mexicanos.’’ Robin Greeley, Adéle, Artistas mexicanos en Europa durante el porfiriato y la revolución en Hacia otra historia del arte en México.Tomo II coordinado por  Acevedo, Esther y Stacie G. Widdifield CONACULTA/CURARE, A.C., 2004), pág. 302.

[18] “Algo que es puramente agradable, en términos estéticos. Agradable a los sentidos.” Trad. Basada en la definición brindada por el Urban Dictionary. Disponible en: https://www.urbandictionary.com/define.php?term=eye%20candy

[19] “What they talked about [the Liberal Democratic Party (LDP)], as the economy remained stagnant and Japan’s influence in the world declined, was culture: how to rebrand and repackage Japan’s international image. And so they put manga and anime on official brochures. Video games and toy character stars replaced cars and computers as the image of Japan’s principle export industries.” Adrian Favell (2011) Before and After Superflat: A Short History of the Japanese Contemporary Art 1990-2011 – Blue Kingfisher Limited, Hong Kong. Impreso en China. Pág.41

[20] “In the early 1990s, the magazine industry went into its most intense period of expansion and success, sucking in talent and creativity out of the conventional corporate economy. (…) There was a boom in graphic design, in toy design, in music, in fashion, in literature, in independent publishing, in freelance journalism, in film making, in manga, in anime, in video game design – and in contemporary art. All of the eventual protagonists of Cool Japan emerged during the period that gets going in the early 1990s. The economic boom led to a cultural boom, driven by a generation who grew up in the bubble (…)” Adrian Favell (2011) Before and After Superflat. Ibid. Pág.83

[21] Stryker McGuire, This time I’ve come to bury Cool Britannia – The Guardian. 29, Marzo 2009. Disponible en: https://www.theguardian.com/politics/2009/mar/29/cool-britannia-g20-blair-brown

[22] Aunado al desprecio de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos durante la administración pasada, que trajeron consigo privatizaciones en distintos sectores, y una notoria influencia cultural proveniente del país norteamericano, el nuevo Reino Unido apostó por un enaltecimiento de sus raíces y un nacionalismo que erradicara lo estadounidense de su territorio, de tal suerte que la bandera y los objetos típicamente ingleses formaron parte de la vida diaria en los 90’: las cabinas telefónicas, los perros pitbull, etc.” Manuel Guerrero, Live Forever: The Rise And Fall Of Brit Pop. ¿Hay una escucha inocente? – Armstrong Liberado, mayo, 2017. Disponible en: https://armstrongliberado.wordpress.com/2017/05/11/live-forever-the-rise-and-fall-of-brit-pop-hay-una-escucha-inocente/

[23] Sonia Ávila, Jóvenes Creadores, sus primeros años cuando eran becarios –Excélsior, 03, junio de 2014. Disponible en: http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2014/06/03/962946#imagen-2

[24] Sonia Ávila, Jóvenes Creadores, sus primeros años cuando eran becarios. ibid.

[25] “El veredicto, más o menos explícito, de la improductividad del trabajo no material ha conducido siempre a los marxistas a dejar de lado la cuestión de los trabajadores intelectuales. Los «artistas ejecutantes, oradores, enseñantes, médicos y sacerdotes» no participan explícitamente de las relaciones capitalistas de producción.” Blondeau, Olivier, Génesis y subversión del capitalismo informacional en Capitalismo cognitivo, propiedad intelectual y creación colectiva (2004) Olivier Blondeau, Nick Dyer Whiteford, Carlo Vercellone, Ariel Kyrou, Antonella Corsani, Enzo Rullani, Yann Moulier Boutang y Maurizio Lazzarato tr: Emmanuel Rodríguez López (cap. 1, 2, 3 y 5) Beñat Baltza (cap. 4 y 5, y anex. 1, 2, y 3) Antonio García Pérez-Cejuela (cap 4) 1ª edición, editorial Traficantes de Sueños C\Hortaleza 19, 1º drcha. 28004 Madrid. Tlf: 915320928 pág: 32

[26] Entonces sí es posible hablar de propiedad creativa en México, ¿quién puede ostentar dicho término? Yo creo que deberían de ser en primer lugar los mismos artistas, que tengan claro que no es necesario producir más empleados para una sociedad con aspiraciones exclusivamente hacia el capital, sino instituciones que generen experiencias significativas y equitativas tanto para productores e inversores, como consumidores del arte y la cultura.” Gómez Arias, Alejandro en Financiamiento y propiedad creativa en el arte contemporáneo mexicano, mmmmetafile, noviembre 17, 2016 http://www.mmmmetafile.net/uncategorized/financiamiento-y-propiedad-creativa-en-el-arte-contemporaneo-mexicano-por-alejandro-gomez-arias/

[27] Este tema lo he tratado con más profundidad en mi ensayo Nowhere men: Una revisión a Capitalismo Cognitivo y La sociedad de consumo en el capítulo 2: La condición laboral del arte. Pueden consultarlo en el siguiente link: https://drive.google.com/file/d/0ByBEuGGKwLfMRngxTGNWZGxoWkk/view

[28] “Gregory Sholette señala en un texto imprescindible, Dark Matter. Art and Politics in The Age of Enterprise Culture (2011), que la inmensa mayoría de los artistas y las instituciones vinculadas al arte actual no opera bajo los criterios del mercado ni es productiva para éste. Por tanto, la LPI le es irrelevante.  Esta irrelevancia es evidente de igual manera para el arte contemporáneo mexicano, principalmente porque no es un sector profesionalizado bajo la perspectiva de las “industrias culturales”.” López Cuenca, Alberto Opinión: ¿A quién beneficia la Ley de Propiedad Intelectual en el arte? En Revista Código, abril, 01, 2014 en http://www.revistacodigo.com/opinion-a-quien-beneficia-la-ley-de-propiedad-intelectual-en-el-arte/

[29] ibid.

[30] “¿Se encuentra en México algún espacio que permita que la sociedad se vea beneficiada por la creatividad de sus artistas e intelectuales? Por lo pronto no parece claro.” Eduardo Nivón Bolán, Propiedad intelectualy Política cultural: Una perspectiva desde la situación mexicana en Propiedad intellectual, nuevas tecnologías y libre acceso a la cultura, coordinado por Alberto López Cuenca y Eduardo Ramírez Pedrajo, Centro Cultural de España en México y Universidad de las Américas Puebla, Primera edición 2008, México, pág. 51

[31] Lo cual, en el más trágico de los casos, sólo ha representado una oportunidad para repetir esquemas y asegurar fórmulas.

[32] Investigaciones especiales, Peña Nieto, de plagiador a presidente, en Aristegui Noticias, agosto 21, 2016

http://aristeguinoticias.com/2108/mexico/pena-nieto-de-plagiador-a-presidente/

[33] Univisión, Renunció presidente de Hungría por plagiar tesis de doctorado, en Univision.com, abril 03, 2012

http://www.univision.com/noticias/noticias-del-mundo/renuncio-presidente-de-hungria-por-plagiar-tesis-de-doctorado

[34] Pedroza, Sísifo, El Plagio Tópico en Armstrong Liberado, septiembre 3, 2016 https://armstrongliberado.wordpress.com/2016/09/03/el-plagio-topico/

[35] Secretaría de Economía, México, Acuerdo de Asociación Trans- Pacífico, pág. 10

http://www.sice.oas.org/TPD/TPP/Negotiations/Summary_TPP_October_2015_s.pdf

[36] Presidencia de la República. La Academia de San Carlos. La primera escuela de arte del continente americano. 04 de nov. Del 2010. Disponible en: http://calderon.presidencia.gob.mx/2010/11/la-academia-de-san-carlos-la-primera-escuela-de-arte-del-continente-americano/

[37] “El acta de fundación también requería que la academia reclutara estudiantes de todas las razas y clases sociales, afectando el sistema de castas del período colonial. Carlos III personalmente le dio a cada estudiante indígena un título de nobleza, en los primeros años de la academia, para garantizar que nadie pudiera cuestionar la participación de estudiantes indígenas.” Steven Carr, La Academia de San Carlos de México: Cómo una escuela de arte ayudó a construir una nación – The Schiller Institute, Octubre de 2013.

Disponible en: http://www.schillerinstitute.org/spanish/art/academy_of_san_carlos.html

[38] “Al ser la primera escuela de arte fundada en el continente americano durante varios años, tuvo gran afluencia de jóvenes provenientes de otros países que llegaron a conformar una plantilla de estudiantes de alrededor de 400 alumnos”. Ibid.

 

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Arte sonoro y arte contemporáneo: ¿Dos caras de la misma práctica?

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Hablar de arte nunca ha sido fácil, y no precisamente porque en el acto mismo de la práctica artística –así como en su recepción– exista un algo, cercano los límites de la experiencia religiosa, que exceda nuestras infantiles conciencias de humanos: sencillamente, las discusiones sobre arte jamás han sido campo para el consenso, ya que, detrás de cada postura, existe una abrumadora cantidad de reflexiones filosóficas y sociales, así como de un indiscutible velo de intereses políticos y económicos, que vuelven de los debates una guerra civil-profesional, en la que vuelan los trozos calcinados de las réplicas entre críticos, siendo un espectáculo confuso e interesante para las generaciones más jóvenes que miran estupefactos el ímpetu de esas fieras batallas y que –al mismo tiempo– se vuelven las pautas que escriben el gusto de los siguientes años, al posicionar a un artista o grupo de artistas como el rockstar al cual se debe amar/odiar o, por otra parte, arrebatar la batuta a quienes ya deben continuar la batalla lejos de las trincheras.

¿Vale la pena mencionar los nodos de ruptura más citados? Me atrevería a decir que todas las discusiones y tesis sobre lo que es el arte se pueden resumir en un constante discrepar entre modelos y propuestas propios de un momento histórico ya delimitado; no por el tiempo en sí mismo al que se refiere, sino a la valoración histórica que se elabora en el presente, desde una distancia histórica, social y profesional que difiere espacio/temporalmente del área de estudio que fue trazada. ¿Sería válido pensar que la definición que podemos emitir hoy día sobre las vanguardias artísticas europeas del siglo XX es tan dócil como lo fueron sus tiempos? La escueta explicación: “fueron artistas que estaban contra la tradición plástica europea” apenas nos brindaría información específica.

Emito estos sencillos párrafos como telón antes de dirigirme al tema que me interesa: Pensar en la relación entre lo que denominamos como arte sonoro y arte contemporáneo no es un juego gratuito de términos cuando se habla a un nivel teórico-práctico. Temporalmente, la producción artística que genera preguntas desde lo sonoro es tan añeja como la práctica artística denominada como contemporánea; hablamos de décadas que se pueden contar con los dedos de las manos. Y a pesar de ello, al menos en el contexto artístico/cultural de México, la práctica artística que se realiza interdisciplinaria o exclusivamente a partir de lo sonoro, se juzga con un espíritu incrédulo acerca de su pertinencia en un discurso estético que no sea musical. En gran medida, esto es lo que motiva mi interés en reconocer circunstancias afines entre dos conceptos y prácticas que frecuentemente se estudian por separado, o con un grado de jerarquía de por medio: lo que se puede englobar como arte sonoro bien podría entenderse como una tendencia o corriente que entra en la gran zona del arte contemporáneo; de ahí que algunos museos dediquen muestras específicas afines al sonido, o espacios de experimentación sonora, pero que no terminan de articularse como sólidas propuestas artísticas del todo, sino como, precisamente, “experimentaciones” o ensayos lúdico-artísticos que no habrán de arrojar resultados a corto plazo, y que cuando lleguen a hacerlo, encontrarán en el futuro las condiciones adecuadas para su difusión, como si la discusión actual fuera tímida por razones intrínsecas al medio y no por condiciones culturales y políticas.

Sí, acorde a las ideas de Cuauhtémoc Medina, curador en jefe del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (UNAM), el grado de indeterminación que opera en la redefinición conceptual del arte contemporáneo es lo que brinda un terreno muy rico para la discusión y la participación de otros agentes[1], en apariencia, distantes del fenómeno artístico, y, claro, el estudio sobre lo que es –o no es– el arte, pero hay una gran diferencia entre aceptar la reconstrucción perpetua a través del tiempo –definida por estados de crisis clasificados históricamente– y la ambigua contemporaneidad del arte que capta nuestra atención hoy día[2], despreocupada por la estela histórica que precede al contexto artístico actual e insolente a los siglos anteriores. ¿En qué medida el arte de los últimos veinte años es contemporáneo, cuando “arte contemporáneo” ha sido una palabra con presencia en las meditaciones de personas como Arthur Schopenhauer (en el siglo XIX) o Giulio Carlo Argan (en el siglo XX)? ¿Nos referimos al mismo fenómeno? En este sentido, la condición contemporánea, en tanto existencia simultánea de algo o alguien en una misma época, no es suficiente para aproximarnos a un entendimiento del arte que se expone en los nuevos museos y ferias. Estos dos últimos espacios son fundamentales para entender lo contemporáneo del arte más allá del tiempo, posicionándolo como un ojo crítico dentro de la perspectiva cultural derivada de los problemas heredados por la posmodernidad, así como de los fundamentalismos políticos y económicos alentados por el proceso de globalización que superó al clima del multiculturalismo. Como señala Terry Smith en ¿Qué es el arte contemporáneo? “(…) el arte contemporáneo se ha vuelto –en sus formas y contenidos, en sus sentidos y usos– meticulosamente cuestionador por naturaleza y extremadamente vasto en sus modos de indagar, así como también en el alcance de sus búsquedas”[3]. ¿Cuestionador de qué y orientado a qué tipo de búsquedas? Smith lo explica como una ontología del presente: en el discurso y práctica de los artistas contemporáneos, subyace una “necesidad por preguntarse qué significa existir en las condiciones de la contemporaneidad”[4]. Nuevamente nos encontramos con la clase de explicaciones que no despejan las dudas. ¿Qué tipo de condiciones de la contemporaneidad? Supongo que es aquí donde se presenta lo nutritivo de preguntarse por el arte en términos contemporáneos: el análisis de los resultados del modelo económico neoliberal en distintas partes del mundo podría perfilarse como el contexto desde el cual los artistas –cosmopolitas o periféricos– convergen para dar cuenta de una situación que vale la pena tener presente, que hace del arte algo más interesante y complejo que un simple ejercicio de contemplación ociosa.

Pero no hay que ser ingenuos, pues en la práctica del arte contemporáneo se advierte algo de esta conocida promesa del libre mercado, en el que todos pueden participar sin intermediarios, siendo discutible su aparente condición inclusiva. Cuando vamos a un museo o feria de arte de cierto prestigio, ¿verdaderamente estamos viendo siquiera un 1% del espectro de las propuestas artísticas que se producen hoy? Es posible que en las preocupaciones profesionales y estéticas, así como las formas de presentarlas, haya algo que marca una ruptura con los procesos anteriores[5], pero el esquema de exposición pública y financiamiento no es tan diferente a lo que ocurría en otras épocas, al menos desde el siglo XVIII: tenemos la figura del mecenas, el galerista, el coleccionista, los críticos y los teóricos que ofrecen soporte a la estructura que posibilita la exposición y valoración de una determinada obra. A lo sumo, se puede marcar una diferencia realmente nueva en la manera en cómo los mercados del arte contemporáneo fungen como un paralelismo de los mercados bursátiles, en los que la especulación financiera[6] juega un papel crucial, sin embargo, esto no justifica la percepción amenazadora del dinero como “árbitro principal y definitivo del arte”[7]: tal disputa ya se encontraba antes de la feria de arte como la conocemos ahora. Ignorar el poder económico que se encuentra detrás de las pinturas más célebres de occidente que fueron realizadas con azul ultramar puro y marrón de momia –colores realizados con materiales “naturales, escasos y costosos– es un indicio de nuestra obstinada tendencia a ver la práctica artística fuera de contexto.

Con esto no estoy dirigiendo mi posicionamiento al otro polo de la ingenuidad: aquella idea romántica de que el arte, como lo entendemos, es una creación humana que emana de un alma benevolente. Quizá la distancia histórica nuble nuestro juicio si pensamos de tal manera. Pero, ¿esto quiere decir que la práctica artística contemporánea está condenada a ser el escenario de un elitismo económico alimentado por el esnobismo? Considero que esto no es del todo cierto: evidentemente, los mercados del arte seguirán operando de ese modo, aunque esto no implica que todo arte tenga que alinearse a dicho esquema. Pienso que actualmente los recursos técnicos e intelectuales de los que disponemos son suficientes para trabajar una forma de arte nueva. Aunque para ello, se require un esfuerzo de deconstrucción increíblemente grande, que cuestione críticamente su relación con la historia del arte plástico y elabore una estrategia de exposición y difusión alterna al canon de producción económica y simbólica de antaño. En este punto, las prácticas artísticas que se realizan desde lo sonoro puede hacer su aparición, mostrando una condición contemporánea acorde a las circunstancias derivadas de un proceso de globalización, sin necesariamente caer en la dinámica mercantil del arte contemporáneo que llena las salas de los museos y los centros de conferencias donde se suelen celebrar las ferias de arte.

Si bien es cierto que la historia de las artes sonoras no equipara en tamaño a la de las artes plásticas y visuales de las que se ha nutrido el arte contemporáneo, tampoco se puede decir que la reflexión y estudio de la misma es escasa: las últimas décadas han desencadenado un cuestionamiento profundo sobre los límites de la representación en las artes, llevando a los artistas a preguntarse si la vista es el único sentido válido para continuar con el debate, tanto en la teoría como la práctica.

Retomando algunos aspectos de lo que Smith comenta sobre el arte contemporáneo, específicamente sobre las condiciones culturales y económicas en las que se desenvuelve, en lo que respecta a las producciones artísticas sonoras –que no son estrictamente musicales–, pienso que se puede reconocer una de las decenas de caras de ese sólido arquimediano llamado presente, marcado por la globalización y el neoliberalismo: el interés por describir los cambios en el entorno desde una perspectiva paisajística-sonora es un ejemplo plausible.

De seguir con la premisa de Terry Smith, en la que se plantea que los artistas contemporáneos reflexionan constantemente sobre qué significa existir en las condiciones de la contemporaneidad, los artistas sonoros que han dirigido su obra hacia un estudio del soundscape o el paisaje sonoro no deberían pasar desapercibidos, pues en ellos surge un impulso por dar cuenta de los estados de transformación que se advierten en un lugar, derivados de la súbita reconversión de los territorios: de solar a tierras de cultivo; de tierras de cultivo a bodegas industriales; de bodegas a unidades habitacionales y de unidades habitacionales a edificios abandonados, advertimos no sólo el cambio por sí mismo. Detrás de ese proceso, hay razones económicas nada extrañas y algunos artistas asumen su estudio riguroso lejos de una actitud conservadora y reaccionaria: no se busca en su reflexión una petrificación del uso del suelo, sino, tomando en cuenta las ideas del geógrafo español Joan Nogué, una necesidad por comprender el por qué de sus transformaciones y el advertimiento de posibles soluciones que contribuyan a una relación armónica entre los grupos sociales que habitan un determinado territorio[8] y el espacio específico.

La reconversion discursiva y formal no solo se ha visto reflejada en las obras y los discursos por sí mismos, sino en las dinámicas de exhibición que se han planteado para establecer un campo –presencial o virtual– con distintos públicos: los servicios de streaming –internet en general–, las sesiones de escucha, los talleres, las intervenciones en espacios públicos y las presentaciones en vivo son algunos casos.

Pero, ¿por qué esta clase de reflexiones, igualmente contemporáneas, no figuran con el mismo peso que tiene el arte contemporáneo derivado de las artes plásticas? Más allá de los evidentes retos de clasificación histórica que representa un arte que se posiciona en un punto casi intermedio entre lo visual –con la tradición del paisaje– y lo sonoro, la naturaleza inmaterial de este arte contemporáneo/sonoro lo coloca en una encrucijada frente a la lógica mercantil: es relativamente difícil comerciar estas formas de producción artística. A diferencia del arte contemporáneo de tradición plástica, que deviene en un objeto –incluso en las presentaciones más “conceptuales”–, el arte contemporáneo de naturaleza sonora se enfrenta tanto a dicho mercado como al de la industria musical: lejos del estándar popular de la música que inunda nuestro entorno, es complicado que una producción de tales características encuentre camino. Nuevamente, podría parecer aventurado pensar en el peso que el mercado del arte inflige sobre la agenda de los museos, o viceversa, pero al menos en México tenemos el antecedente de la exposición del artista Anish Kapoor en el MUAC en el 2016: el anuncio de la muestra desató un interés abrumador en las ferias de arte, como Zona Maco, incluso antes de que la exposición fuera inaugurada[9], por lo que no fue extraño notar la presencia de varias piezas del artista británico nacido en India en distintos booths, variando el color pero, en muchos casos, no la forma[10].

¿Será, entonces, necesario para las artes sonoras contar con un mercado y estructura económica homóloga a la del ya estudiado e historizado arte contemporáneo, si es que se quiere alcanzar una mayor difusión de sus proyectos? Considero que no hay que pasar por alto el hecho de que detrás de cada museo y feria de arte, hay agendas políticas y financieras en operación. Esto no significa que dichas instituciones sean demonios maquiavélicos revestidos de burocracia, sino que los procesos que preceden a la exposición de cierto artista no son casuales: hay una lógica detrás con cierto plan, y en ello, las intenciones son increíblemente variadas. La afinidad entre los procedimientos de curaduría artística y el oficio del historiador emerge, perfilando su semejanza en las complejidades de la interpretación y representación histórica de un acontecimiento, siguiendo las venas del pensamiento de Paul Ricœur, filósofo y antropólogo francés; pensando en los museos, qué y por qué se elige mostrar cierta obra, archivo o prueba documental a la vista de un público no es una decisión que se pueda tomar a la ligera y está cargada de motivos culturales, personales y, desde luego, intereses institucionales[11] que pueden devenir en objetos de controversia.

¿El arte sonoro será contemporáneo como el diamante de Barragán[12] o no será? Con las reflexiones anteriormente formuladas sobre los retos de la objetividad curatorial e histórica, la pregunta deslinda de sí el tono fatalista que la moraba: ver, o mejor dicho, escuchar una obra de arte sonoro en algún museo indica que forma parte de una agenda específica, o bien ha pasado la prueba del tiempo, acoplándose a la misión y visión del espacio en el que se expone. En cierta medida, me retracto de lo que dije al inicio de este texto: no hay necesidad de esperar a que las prácticas artísticas sonoras sean validadas por alguna institución, pues ellas siguen su propio cauce, haciendo frente a las circunstancias de su/ nuestro tiempo, aunque carezcan del sello de calidad con la leyenda “arte contemporáneo”. De compartir la perspectiva de Yves Michaud sobre los museos como espacios de preservación del arte que, a la par que lo sacralizan, “lo esterilizan y vuelven inofensivo”[13], es una gran fortuna que las prácticas artísticas sonoras contemporáneas estén fuera de ese objetivo, pues así tienen mucho más que ofrecer, estéticamente hablando, sea esto interesante o un completo absurdo, pues ahí sí que se está redefiniendo su conceptualización y es un terreno fértil para discutir.

Volviendo al umbral de dudas que posibilitó este texto, me encuentro nuevamente con el campo de batalla: un debate entre lo que se considera arte, lo que no es arte y lo que incita a encender la hoguera purificadora de la inquisición cultural. Pero esta vez no miro estupefacto la carnicería: veo un mismo individuo cometiendo suicidio y admirando en éxtasis la caída de su propia sangre. Veo a Arjuna, uno de los héroes del Majabhárata, padeciendo la confusión que reina entre los motivos de dos bandos, de cientos de hombres, que están dispuestos a matarse sin poder dejar a un lado el ego.

Pienso, masticando en mi mente la pregunta de Ricœur sobre si la historia ha sido un remedio o un veneno, cuan dañina ha sido la perspectiva histórica arrogante que cierra los ojos ante el entorno, ante su circunstancia, y se contenta con el mundo y el arte que los gruesos tomos pretenden mostrarle. Contemporáneo o sonoro… al final, la palabra se presenta un tanto irrelevante ante la realidad espacio/temporal con la que nos confronta la práctica artística, y que, o bien no habíamos descubierto aún, o bien nos retuerce para volverla más extraña de lo que ya la creíamos. El día de mañana, puede que nos encontremos con que el arte contemporáneo que nos fascinaba discutir y refutar no era tan contemporáneo como pensábamos, sino que era apenas una pequeña muestra de todo lo crítico que ocurrió durante el proceso de transición entre la pluralidad político-cultural de la posmodernidad y la avidez de fundamentalismos develada por la globalización: es posible que se le otorgue un nuevo término. Quizá, por esta última razón, es que nos estemos preguntando más por lo que es en esencia el arte y no por las condiciones que posibilitan su realización, discusión, exhibición y consumo en estos tiempos donde las dudas sobre el origen de una práctica se antoja a los ojos del letrado como una pregunta conservadora, emitida por un inocente advenedizo. ¡Qué ingenuos hemos sido!

 

Bibliografía

-Michaud, Yves (2003) El arte en estado gaseoso. Ensayo sobre el triunfo de la estética / trad. de Laurence le Bouhellec Guyomar Fondo de Cultura Económica, México; 1ra. Edición en español,2007. Pág. 65

-Ricœur, Paul (2000) La memoria, la historia, el olvido. trad. de Agustín Neira, Fondo de Cultura Económica, 2013 – 2ª ed. 2ª reimp. – Buenos Aires, Argentina. (Colec. FILOSOFÍA).

-Smith, Terry (2009) ¿Qué es el arte contemporáneo? 1ª ed. –Buenos Aires, Siglo Veintiuno Editores, 2012. Impreso en Argentina.

Hemerografía y medios electrónicos

-Cuauhtémoc Medina en entrevista con Pablo Jato para el documental “El espejo del arte (2015). Material de documentación consultado en: https://www.youtube.com/watch?v=1ppc8Y6TP8M

-Nogué, Joan, El retorno del paisaje, Revista Enrahonar núm. 45, 2010, 123-136.

-Sánchez, Sandra, Zona Maco: museos definen mercado. Excelsior, 04/02/2016. Disponible en: http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2016/02/04/1072986

-Talavera, Juan Carlos, El diamante ‘The Proposal’, de Jill Magid no es arte: Cuauhtémoc Medina. Excelsior. 19/04/2017. Disponible en: http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2017/04/19/1158528

 

Notas

[1] Cuauhtémoc Medina en entrevista con Pablo Jato para el documental “El espejo del arte (2015). Material de documentación consultado en: https://www.youtube.com/watch?v=1ppc8Y6TP8M / Minuto 05:26 a 05:33.

[2] Considero necesario hacer hincapié en la delimitación territorial desde la que escribo este ensayo: la Ciudad de México cuenta con varios museos dedicados al arte contemporáneo, así como una estrategia mediática específica para publicitar sus exposiciones. Infiero que la situación no es diferente en las ciudades de otros estados o países, donde el contenido de las muestras -quizá siendo muy tajante- se reconoce como contemporáneo en la medida en que se observan las diferencias respecto a los procesos técnicos de elaboración presentes en la tradición de las artes plásticas occidentales.

[3] Terry Smith (2009) ¿Qué es el arte contemporáneo? 1ª ed. –Buenos Aires, Siglo Veintiuno Editores, 2012. Impreso en Argentina. Pág. 16

[4] ibid.

[5] Y esto también que es discutible. Basta recordar el libro de Rosalind Krauss “La originalidad de la Vanguardia y otros mitos modernos” para pensar qué otras fórmulas de antaño no se están replicando en el arte que hoy vemos.

[6] Y especulación simbólica, si se me permite decirlo.

[7] Terry Smith, ¿Qué es el arte contemporáneo? Op. Cit. Pág. 152

[8] “Si aceptamos, como señalábamos más arriba, que el paisaje es el resultado de una transformación colectiva de la naturaleza, esto es la proyección cultural de una sociedad en un espacio determinado, debemos aceptar su intrínseco carácter dinámico.”

Más adelante, Nogué añade: “(…) hay que aclarar (…) que, cuando se eliminan de un plumazo y sin consenso social aquellos elementos que dan continuidad histórica a un paisaje determinado y cuando ello provoca una inmediata y traumática pérdida del sentido de lugar, no asistimos a una evolución del paisaje, sino a su destrucción. No es verdad que todo paisaje sea capaz de integrar y asimilar cualquier tipo de modificaciones territoriales originadas por las sociedades del momento: determinadas modificaciones bruscas, violentas, demasiado rápidas y demasiado impactantes crean territorios sin discurso y paisajes sin imaginario.” Joan Nogué, El retorno del paisaje , revista Enrahonar núm. 45, 2010, 123-136, pág. 127 y 129.

[9] “Alex Logsdail, de Lisson Gallery, recuerda que esta es la tercera vez que su galería viene a Zona Maco, porque hay muchos coleccionistas interesados en los artistas que traemos. “Hemos hablado por un largo tiempo con la gente sobre las cosas que les interesa ver y comprar. Hacemos un esfuerzo por traer esas obras. Por ejemplo, trajimos dos piezas de Anish Kapoor porque tendrá una exposición individual en el Museo Universitario Arte Contemporáneo en mayo, también trajimos una pieza importante (Cámara de vigilancia con soporte de mármol (2015) de Ai 
Weiwei”.

Sandra Sánchez, Zona Maco: museos definen mercado. Excelsior, 04/02/2016. Disponible en: http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2016/02/04/1072986

[10] “Pero no sólo Lisson trae obra de Kapoor, sino que también Gladstone, Regen Proyect y Galería Continua traen piezas del artista indo-británico de la serie Mirror, que llaman la atención por su similitud (sólo cambia el color) y por sus precios, que van de los 650 mil a los 950 mil libras esterlinas (entre 17 y 25 millones de pesos)”. Ibid.

[11] “Hablar de la interpretación en términos de operación es tratarla como un complejo de actos de lenguaje -de enunciación- incorporado a los enunciados objetivadores del discurso histórico. En este complejo se pueden distinguir varios componentes: en primer lugar, el deseo de clarificar, de explicitar, de desplegar un conjunto de significaciones consideradas oscuras para una mejor comprensión por parte del interlocutor; después, el reconocimiento del hecho de que siempre es posible interpretar de otro modo el mismo complejo, y, por tanto, la admisión de un mínimo inevitable de controversia, de conflicto entre interpretaciones rivales; después, la pretensión de dotar a la interpretación asumida de argumentos plausibles, posiblemente probables, sometidos a la parte adversa; finalmente, el reconocimiento de que detrás de la interpretación subsiste siempre un fondo impenetrable, opaco, inagotable, de motivaciones personales y culturales, que el sujeto nunca ha terminado de explicar.”

Paul Ricœur (2000) La memoria, la historia, el olvido. trad. de Agustín Neira, Fondo de Cultura Económica, 2013 – 2ª ed. 2ª reimp. – Buenos Aires, Argentina. (Colec. FILOSOFÍA) Pág.439.

[12] Juan Carlos Talavera, El diamante ‘The Proposal’, de Jill Magid no es arte: Cuauhtémoc Medina. Excelsior. 19/04/2017. Disponible en: http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2017/04/19/1158528

[13] “La mejor estrategia de recuperación del arte del siglo XX pasará de hecho por la institución del museo donde se efectúa la colecta del arte en un espacio que lo preserva, lo sacraliza, pero también lo esteriliza y lo vuelve inofensivo.” Yves Michaud (2003) El arte en estado gaseoso. Ensayo sobre el triunfo de la estética / Trad. de Laurence le Bouhellec Guyomar Fondo de Cultura Económica, México; 1ra. Edición en español,2007. Pág. 65

Deconstrucción nacional

A las víctimas de todos los días

Mucho se discute últimamente en México sobre cómo levantaremos los sitios devastados por los recientes terremotos y huracanes. Del Istmo hasta los valles se habla de reconstrucción nacional, normalización, reactivación económica. Pero, ¿qué es exactamente lo que queremos rehacer?

Recuerdo que cuando ocurrió el accidente nuclear de Fukushima en 2011 leí un artículo de Ulrich Beck, quien afirmaba que no hay “catástrofes naturales”: en la naturaleza sólo existen procesos de transformación —algunos ciertamente radicales—, los cuales cobran sentido en el horizonte de la experiencia humana. Claro que estas tragedias tienden a magnificarse en función de voluntades tecnopolíticas, como la decisión de poblar una zona sísmica o de fundar un sistema económico en la quema de hidrocarburos y trasiego de mercancías a escala global.

Como sucede siempre, los representantes del gran capital y el Estado aprovecharán cualquier crisis para traducirla en beneficios acorde a sus propios intereses. Carecen de escrúpulos al momento de capitalizar la desgracia ajena en réditos políticos o económicos, como si estuviesen transmutando nuestro plomo en su oro. Se trata de la balanza infame del poder. El capital financiero, inmobiliario y comercial no parecen muy preocupados: tasas de crédito preferencial; reedificación de inmuebles con daño parcial o total; hasta los OXXO y Wal Mart ya están haciendo su agosto para abastecer los centros de acopio. Aclaro: la solidaridad desplegada por la sociedad civil ha sido genuina, incluso heroica, pero hay que reconocer que seguimos empantanados en las aguas negras del capitalismo. Más crucial sería descifrar aquellos intersticios donde vemos surgir periódicamente, como también sucede siempre, los actos de reciprocidad, cooperación y mutualismo.

La identidad mexicana es un constructo que apela a un arco de solidaridades imaginario, igual que todas las nacionalidades, cuando pretende diluir la estratificación social y plurietnicidad al interior de un territorio divido arbitrariamente. ¿Cuántos Méxicos caben en un México? En Chimalpopoca y Bolívar, donde ahora yace un memorial espontáneo, las paredes hablan: “La vida de una costurera vale más que todas las máquinas del mundo”. Esta consigna nos recuerda que las obreras caídas en los talleres de San Antonio Abad en el 85 están en el mismo cielo de tela que las obreras sepultadas apenas hace unos días por la maquinaria estatal. Su ausencia ahora es parte de nuestra piel, les pertenecemos. Compañeras, no están solas.

En su Dieciocho Brumario Marx decía, siguiendo a Hegel, que los hechos históricos aparecen dos veces: primero como tragedia, luego como farsa. ¿Sólo dos veces? La imagen del círculo es menos exacta que la de la espiral. El 19 de septiembre de 1985 la tierra se desbordó y 32 años después, con un desfase de pocas horas, nos vuelve a gritar: ¡Basta! Pero la sociedad civil ya no es la misma que antes, ni los partidos políticos ni tampoco el mercado. Podríamos hacer un análisis comparativo pero no es el momento. Quisiera en cambio tocar, si bien superficialmente, un nivel metafísico. Y es que estas sacudidas no deberían quedar reducidas a un mero movimiento telúrico con consecuencias sociales. No, se trata también de derrumbes existenciales. ¿Qué somos? ¿Qué hemos estado haciendo? ¿Sobrevivimos simplemente para regresar a nuestra muerte cotidiana y discreta? ¿Dónde dejamos la grieta originaria de la cual formamos parte?

Postdata:

No hemos hablado todavía de la corrupción. Por eso, y a manera de contrapunto, he vuelto a escuchar un paisaje sonoro que grabé hace unos meses cerca de unas obras y que ahora cobra un sentido más profundo.

La gentrificación en la Ciudad de México se ha ido acelerando con la administración de Mancera a un ritmo violento, haciendo inhabitable, quizá invivible, lo que antaño fue nuestro terruño y que ahora es una marca de dudosa calidad llamada CDMX. Sabemos que el capital es ambidiestro y que comprará a cualquier funcionario sin importar su color. Fue López Obrador quien impulsó el crecimiento vertical del entonces Distrito Federal con su polémico Bando Dos. En teoría, una ciudad densificada dejará una huella ecológica menor que una ciudad dispersa. No obstante, en los hechos, esta política de desarrollo urbano ha tenido un efecto opuesto tan perverso como en las ciudades que gobiernan el PRI o el PAN o cualquier otra tribu en el poder: mientras las centralidades tienden a volverse espacios exclusivos, la mancha urbana sigue derramándose hacia las periferias. No sabemos si el sismo del 19 de septiembre de 2017 sea capaz de fisurar la burbuja inmobiliaria. Pero al menos ha evidenciado el voraz maridaje entre la planeación urbana y la industria de la construcción. Lo que no imaginábamos es que detrás de esas fachadas tan bonitas había una tumba.

Enrique Milpa (@rizomarx)

¿Dónde están las mujeres en la política? ¿Por qué la presencia de la mujer en la política es tan escasa? Brevísima reflexión.

Decidí publicar mi post en día jueves para emitir una opinión acerca de las mujeres en la política y sobre todo hablar acerca de la nueva presidenta de Estados Unidos, esperando poder hacer un análisis de lo que conllevaba que una mujer dirigiera al país más poderoso del mundo (aunque tal vez dejó de serlo hace mucho tiempo), pero como muchas de las personas en este planeta esperaban, eso no ocurrió.

De acuerdo con la UNICEF la participación de las mujeres en la política se ve mermada principalmente por su condición de mujer, a que me refiero con esto, según el artículo “Mujeres y política: realidades y mitos” , las mujeres no son tomadas en cuenta por dos principales razones, la primera es que, al ser mujeres fortalecerán  al género femenino, lo que podría llevar a debilitar el poder político de los hombres, es decir, los intereses son distintos, las mujeres ven de manera diferente a la sociedad, por lo consiguiente, su idea de política es distinta y podría concentrarse más en una política local que en una global. Es decir, sus preocupaciones están centradas en la familia y el bienestar infantil, así como de las personas mayores, lo cual según las encuestas, deja a un lado, cuestiones políticas como las económicas y judiciales.

Con respecta a lo anterior, esta primera encuesta fue realizada en 1999 a186 mujeres que forman parte de la vida política en 65 países, en otra encuesta, las mujeres dentro de la política, aceptaron que se interesaron en participar en este rubro ya que querían realizar cambios sociales, y otras promoverlos a través de organizaciones no gubernamentales, es decir, las mujeres se preocupan más por el bienestar de la sociedad, que en el ejercicio de un autoritarismo que no contempla al ciudadano y ve por intereses más elevados en la escala política  como es el caso de los hombres.

La segunda razón es que las mujeres no se presentan a cargos políticos ya que su papel dentro de la sociedad como amas de casa o madres de familia conlleva actividades que son mucho más difíciles de realizar por un hombre, es decir, al tener hijos, una casa y un marido,  les quita tiempo para poder llevar a cabo bien su trabajo dentro de la política.

Es muy cierto que en el mundo de la política las relaciones sociales son muy importantes, a que me refiero con esto, la mayoría de los acuerdos y alianzas se dan fuera del parlamento o para simplificarlo, se da fuera de la oficina. Si una mujer intenta entrar a un mundo donde la mayoría está integrada por hombres, ellos siempre querrán excluir a la mujer para mantener una estabilidad, una mujer tomando en un bar con puros hombres se presta a malas interpretaciones. Es aquí donde el machismo, sexismo, misoginia, etc., se hace presente, los hombres tienen códigos de conducta que al verse interferidos por la presencia femenina los condiciona, por otra parte, si la mujer en cuestión tiene cierta belleza existirá una lucha de egos entre ellos para ver quién es el primero en tener una relación con dicha mujer. En pocas palabras las mujeres seremos inferiores u objetos sexuales para los hombres antes que ser consideradas por las aptitudes intelectuales o políticas en este caso.

Es una realidad que las mujeres en la actualidad pueden acceder a una educación universitaria, y por consiguiente aspirar a cargos políticos, pero en algunos países que forman parte del continente africano, del medio oriente y otras regiones del mundo, las condiciones de vida no permiten que la mayoría de las mujeres accedan a una educación universitaria, los usos y costumbres siguen manteniéndose, la mujer debe mantener un papel de sumisión ante la presencia masculina y no puede tener una mayor visibilidad dentro de la escala política de dichos países, en México, en algunas regiones indígenas la mujeres solo sirven para cuidar maridos y tener hijos.

La creencia de que una mujer no sirve para la política es persistente y cuando alguna de ellas se postula para un cargo político, por lo general es vencida por un contrincante masculino.

En el caso de Hillary Clinton es notable el discurso de misoginia que existió por parte del candidato oponente, lo cual llevó a fortalecer el pensamiento de los hombres y también de las mujeres al considerarla incapaz de llevar el rumbo de una nación, pudo más la inexperiencia política y la mentira, que la confianza hacia una mujer. Una famosa frase pronunciada por el magnate durante su campaña fue la siguiente: “Lo único que tiene es la carta de la “mujeres”. Y lo más bonito es que ella no le gusta a las mujeres”.

De acuerdo a una encuesta presentada por CNN, Trump ganó el 62% de los votos de las mujeres sin educación universitaria, a comparación de su oponente que ganó el 34% de esta comunidad. En cambio Clinton ganó el 51% de los votos de las mujeres con educación universitaria y Donald Trump solo el 45%.  ¿Qué significa esto? Podemos deducir que una mujer que ha leído, se ha informado y pretende sumergirse en el mundo laboral, entiende lo difícil que es abrirse camino en un mundo dominado por hombres.

Sabemos que Hilary tampoco era la mejor opción para estar al frente de la Casa Blanca, también es cierto que su popularidad y carisma no convencía del todo al electorado, en el reportaje presentado por CNN “Lo que la derrota de Hillary Clinton dice del papel de las mujeres en la política de Estados Unidos” menciona que las mujeres no se dejan llevar y emitir un voto simplemente por el hecho de que sea una mujer la candidata a la presidencia, contraponiendo lo descrito arriba por la UNICEF, o al menos en Estados Unidos no es así, el hecho de ser mujer no influirá en las decisiones del electorado, lo que en verdad interesa, son las propuestas que presenta cada candidato.

Según el reportaje el 52% del electorado para los comicios presidenciales en Estados Unidos está conformado por mujeres, de acuerdo con Jennifer Lawless, directora del Women & Politics Institute de la American Univertsity

“Ella estaba postulada como la primer mujer nominada por un partido mayoritario y eso es increíblemente significante. Pero también representa el “establishment” y esas son fuerzas conflictivas”.

En pocas palabras no era conveniente que Hillary ganara el puesto de presidenta para la política comercial y empresarial de ese país, y en otras palabras mujeres contra mujeres, un tema mucho más profundo, sin embargo el argumento principal aquí es como la mujer ha tenido que luchar más arduamente para mantenerse dentro de una contienda política, las cosas no cambian, las mujeres tenemos que luchar el doble o el triple para sobresalir en un sistema totalmente patriarcal, por supuesto tenemos grandes ejemplos de dirigentes mujeres en el mundo como Angela Merkel en Alemania, o la primera ministra del Reino Unido Theresa May y no olvidar a Christine Legarde quien es la Directora del Fondo Monetario Internacional, pero aún así seguimos siendo minoría.

Considero que el papel de la mujer se ha ido transformando dentro del ambiente político cada vez tomamos más fuerza y cada vez hay más mujeres intentando y luchando por formar parte de las decisiones políticas y sociales en el mundo. Lo único que queda es seguir preparándonos y e ir erradicando los conceptos de debilidad y poca inteligencia de las mujeres para estar al frente de un cargo político, una tira cómica de Quino donde su personaje Mafalda se cuestiona ¿Por qué una mujer no puede llegar a ser presidenta? refleja abiertamente los estigmas a los que las mujeres estamos sometidas constantemente, al ser consideradas como poco confiables, entre muchos otros más.

mafalda-presidenta

Ahora me permitiré hacer una pequeña reflexión sobre los acontecimientos ocurridos en esta semana con las elecciones para presidente en USA.

Esto realmente podría ocurrir, cuando tomamos en serio las burlas y palabrerías de las personas, las fortalecemos, les damos poder, los engrandecemos, es como una mentira contada muchas veces, al final se convierte en realidad y eso paso, nos tomamos demasiado en serio y le dimos la importancia que no se merecía a las palabras del que será ahora el nuevo presidente de Estados Unidos.

He tenido la oportunidad de viajar a Estados Unidos en un par ocasiones y en todas esas ocasiones he sido objeto de manifestaciones de racismo, lo más sorprendente es que ha sido principalmente por parte de la comunidad afroamericana, por la comunidad latina y en especial por la comunidad mexicana, si, están leyendo bien, por la comunidad mexicana.

Creo que debemos poner atención a lo que sucede en este momento en todo el mundo, como yo lo veo, el próximo presidente de Estados Unidos es el reflejo de lo que realmente piensan las personas en este momento, el ser humano genera sentimientos racistas, miente, odia y desprecia, pero momento, nuestra condición de ser humano nos lleva a tener todas estas manifestaciones emocionales que gracias a lo que llamamos sentido común y consciencia podemos manejar. Estamos viviendo un momento de transformación del pensamiento, lo que sucede en el Reino Unido con el Brexit o lo que sucedió en Colombia con la negación  a la firma de un acuerdo de paz con la guerrilla colombiana.

Si analizamos detenidamente, el cambio puede realizarse a partir de las personas, de las acciones, de las buenas voluntades, de la educación que les demos a los niños, en escucharnos y comprendernos, en no fomentar el odio y las diferencias raciales o de género. Sí, sé que suena muy utópico, pero no imposible.

Aquí dejo mi muy particular punto de vista.

¡Liberemos a Armstrong!

 

mujeres-en-politica

Si desean consultar los dos artículos sobre las mujeres y la política dejo aquí los enlaces

https://www.unicef.org/spanish/sowc07/docs/sowc07_panel4_1_sp.pdf

Lo que la derrota de Hillary Clinton dice del papel de las mujeres en la política de Estados Unidos

 

 

 

Daniel G. Andujar “Estamos Vigilando”, Museo Reina Sofía. Madrid, España.

En marzo de este año 201, tuve la oportunidad de hacer un viaje a Madrid, España. Dentro de las actividades que realicé fue visitar el Museo Reina Sofía, lugar que alberga una de las pinturas más importantes y representativas de Picasso “Guernica”, la cual refleja el dolor, el terror, la desesperación y muerte, de la localidad de Guernica que fue bombardeada durante la Guerra Civil Española en el año de 1937.

Durante mi recorrido por el museo, dentro de las exposiciones que se presentan me encontré con una instalación que llamó mi atención de sobremanera, estaba a cargo de Daniel G. Andújar quien a través de intervenciones en el espacio público realiza una crítica artística sobre el uso de los medios digitales, mostrando la desigualdad que existe entre la sociedad y el poder a través del acceso a la información por medio de las “nuevas tecnologías”.

En la primera sala uno se encuentra con El Sistema (x-devian) (2003), en los que presenta el control social de las tecnologías de comunicación, el control que ejercen los grandes corporativos para que dependamos de los software que ellos producen y venden haciéndonos creer que son necesarios para poder seguir adelante en esta carrera de la innovación tecnológica.

Posteriormente  en la siguiente sala, se encuentra uno con un gran salón obscuro lleno de escritorios con monitores de computadoras y cables. En una de las paredes aparece la leyenda “Acces To Technology is a Human RighT”  justo enfrente se encuentran varios manuales Hackers.  La TTTP lanzó este lema radical en 1996. Por el simple hecho de ser un “Ser Humano” tenemos derecho al acceso a la tecnología. Basándose en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la tecnología, por ejemplo, es tan importante como el agua para la supervivencia humana. La realidad es que existe un gran número de personas que carece de la tecnología adecuada para poder desenvolverse dentro de una sociedad. La idea de Andújar, es mostrar la opresión que los gobiernos ejercen en el mundo para negar el acceso a la tecnología a muchos de los habitantes de este planeta.

Madrid, Toledo, Huelva, Sevilla. España 067

En otra de las salas lo que uno encuentra es todo un cuarto tapizado de propaganda política hackeada, es realmente divertida y políticamente incorrecta. Esta exposición se titula Dirigentes (2014).

Madrid, Toledo, Huelva, Sevilla. España 080

Por último la instalación en torno a Picasso, El Guernica y la Exposición Internacional de 1937 (2014).

A lo largo del último año, Daniel G. Andújar  ha robado un millón de direcciones de correo electrónico en internet. Durante la duración de la exposición y hasta que finalice Daniel, enviará un mismo mensaje a cada una de estas direcciones. El correo contiene una fotografía particular del pabellón español de la Exposición Universal de 1937 que Andújar compró en eBay, en la cual el Pabellón es sólo parte de la imagen y la recortó para hacerla obra suya. Al distribuir esta imagen, permite que la población visite el pabellón haciéndolos reflexionar sobre el mensaje del Guernica.

Guernica. Nichteinmischungsausschuss, 2012

La palabra “Nichteinmischungsausschuss”, vocablo alemán por el que se conoce el Comité de No Intervención creado en 1936 para impedir el envío de personal y material a las partes implicadas en la Guerra Civil, está escrita en letras enormes a modo de grafiti en una de las paredes de la sala. Uno de los ejemplos más terribles de esta intervención fue el apoyo Alemán al bombardeo indiscriminado de la localidad de Guernica.

Debo relatar que durante mi visita a las instalaciones fuimos desalojados intempestivamente por autoridades del Museo y en ese momento quedo clausurada  la exposición durante ese día. Afortunadamente yo pude visitarla completamente y sacar además  las fotos que les presento en este escrito.

Hacking Barbie: Lammily y sus accesorios de cicatriz, celulitis, acné y demás…

marks_2-600x600Barbie ha dominado la industria de los juguetes para niñas, imponiendo una imagen del cuerpo femenino apegado a estructuras de dominación. ¿Cómo sería una muñeca apegada a la corporalidad de la mayoría?

Aquí dejo un video sobre cómo responde la niñez ante tal propuesta. Lammily fue hecha a partir de diversos procesos como crowdfounding, empleo de nuevas tecnologías y encuestas. ¿Cómo sonaría? Aún no se sabe…

¿El propósito de la vida es el domingo?

En exclusiva para 31-Bits

H4ck-C4rl0s B0d0k3: ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿Estamos hechos acaso para trabajar eternamente? ¿Qué sería de nosotros si todos los días fueran días de domingo, si pudiéramos descansar sin ser molestados? Desde que estamos chiquitines, nos enseñan que debemos trabajar, y eso se vuelve una verdad incuestionable. A quienes no trabajan se les llama “we’ones”, “gente sin futuro”, o de hartas maneras que prefiero no repetir. Y entre toda esta gente descarriada, se encuentran los hackers, que además de we’ones son tildados de criminales. En esta nota verde, que a diferencia de las demás tendrá lugar en un post en Internet, y no en imagen televisiva, tendremos una conversación abierta con algunos hackers que tienen posiciones contradictorias sobre los temas del crimen y el trabajo. ¿Qué tienen que decirnos ustedes?

H4ckpitalista: ¡Ay querido conejito rojo, creo que estás perdiendo un poquito la cordura! En fin, eres un animalito y no tienes la capacidad para comprender la complejidad humana, pero me tomaré la molestia de responder. ¿Estamos hechos para trabajar eternamente? Por supuesto, ¿Qué otro objetivo podría tener esta perfecta maquinaria que es nuestro cuerpo, sino la de ser utilizada para los fines más altos? ¿Sabías que sólo usamos una bajísima porción de nuestro cerebro? ¡Imagina si lo usáramos en plenitud! ¡La cantidad de productos y diversiones que habría para después de trabajar! Pero cuidado, esas diversiones deben moderarse, ya tú sabes, un poquito de diversión y mucho de trabajo, pues imagínate que Dios hubiese hecho eso de trabajar sólo cuando le diera la gana: no estaríamos hablando ahora. Pero veo que tú dices que desde chuiquitines nos enseñan a, ay conejito, esas ideas de conspiración típicas de quienes no hacen sino quejarse. Permíteme ser breve en cuanto a esto. Creo que recuerdas haber nacido de tu mamá, pues fíjate que tú tomaste recursos de ella y de forma gratuita, así que al llegar a este mundo digamos que debes dar algo a cambio, y eso que debes dar es una porción de tus recursos. ¿Qué te parece? Eso que das generará mayores recursos de los que tienes que, a su vez, debes administrar, pues una vida sin administración desemboca en una prematura muerte, y creo que no quieres morirte. Como puedes ver, los recursos de tu mami, más los tuyos, más los de tu trabajo producido, hacen una gran cantidad de recursos que deben ser administrados, espero que me sigas en cómo el capitalismo es natural y no esas ideas obtusas que te meten los hackers, quienes no miran que trabajar es el hacking del ocio, así que si quisieran ser muy hackers deberían trabajar mucho, pero ahora no entremos en eso. En fin, el punto es que tu vida genera recursos mayores que ya no podrás administrar, ¿Te gutaría tenerlos disponibles y recordarlos todos? Pues necesitamos un banco, ¿pero sabes? No todos los conejitos generan la misma cantidad de recursos, así que ellos deben hacer otras tareas para que tú no interrumpas tus labores, ¿Te gustaría eso? Imagina unos conejtios que hicieran las cosas que no te gustan o que interrumpen el flujo creativo para tus notas verdes, ¿Verdad que es lindo? Dedicarte de pleno a tu pasión mientras unos administran y otros limpian tu guarida. Como ves conejito, es natural trabajar y que otros trabajen por y para ti. Tu mami te cuido y trabajo para ti, de forma ardua, imagina que para tu mami sólo fueras una pasión intermitente. Sin embargo, nadie la obligó y mírate, todo un reportero de notas verdes y en la Internet.

Algoritmo-del-ritmO: Creo que ambos están muy equivocados, el sistema capitalista demostró que la riqueza se hace a partir de esclavizar a otros conejitos y de repartirla solo entre unos cuantos. ¿Qué no se dan cuenta que la era industrializada ya pasó? Estamos en la era de la información, de los datos. La producción industrial está devaluada, el conocimiento y la información son las herramientas de hoy. Para que “trabajar”. Programando todo el día, viendo como funciona mi computadora y dandole a la gente las herramientas informáticas e información que necesita para entender este nuevo mundo basado en la información me la paso todo el día, no importa si es domingo o lunes para mi no es trabajo es un bien a la sociedad de conejitos. Bueno, bueno esto de la información me divierte, lo que les aconsejo es que dejen de usar esas computadoras de la manzana y de las ventanas y se junten mejor con el pingüino, dejarán de sufrir viendo como pagan esas cosas tan caras y cerradas y de paso aprenderán realmente como funciona una computadora, y ya entrados en materia talves hasta les interese compartir lo que saben. Y eso de que los hackers son ociosos y no ganan dinero, no más preguntenle a ese que inventó el caralibro o al de las ventanas.

H4ckStr33tG1rl:  Queridos: H4ck-C4arl0s B0d0qu3  H4ckpitalista. Sus argumentos me han hecho pasar un buen rato.  De acuerdo a Ley Linus, nuestras motivaciones Hackers se agrupan en 3 categorías, supervivencia, vida social y entretenimiento. Si no trabajas no comes, o dicho de manera coloquial “Si no le chingas, no tragas.” así que el primer punto de la supervivencia tiene que ser cumplido a través del trabajo, no importa que tipo de trabajos realices tienes que realizar una acción que obligue a tu cuerpo a moverse para obtener los recursos necesario para sobrevivir. Es aquí donde concuerdo con H4ckpitalista, aunque déjame preguntarte ¿Por qué te pseudo denominas “H4ckpitalista” si estas atacando la cultura Hacker? ¿No crees que tu nombre oculto es una contradicción a tu discurso?, pero bueno, sigamos adelante con la vida social en algún momento de sus vidas han tenido que interactuar con otras personas y en el mundo Hacker lo que consideramos interesante lo queremos compartir a los demás, y tu H4ck-C4arlos B0d0qu3 te pones de tapete para ser aplastado por los comentarios, desde el momento que escribes tus notas verdes estas realizando “trabajo”, sí te das cuenta ¿Verdad? Y lo dejas así, levantas la voz y no continuas con el discuso, es decir al redactar tu pequeñita nota verde, estás realizando un trabajo de socialización, por que al final estas esperando una respuesta a ello. Y bueno en el caso del entretenimiento, cuando todos los Hackers compartimos las cosas interesantes trabajamos en una red colaborativa  y eso lo disfrutamos mucho, así que nos entretenemos trabajando en lo que nos gusta, Es así que apoyo la moción de Algoritmo-del rtimO de utilizar al pinguino y alejarnos y liberarnos de las ataduras capitalistas del mundo. He dicho.

H4ck-C4arl0s B0d0qu3: Miro que han borrado una de mis líneas, al parecer no les gustó que llamara cochino a su dinero, pero es lo que es, una cochinada. Mis trabajos de nota verde no son trabajo, sino parte de mi pasión por saber. Miro que H4ckStr33tG1rl, quiere dar a tooodas las personas algunas clases sobre la motivación humana, eso me gusta porque apoyo los programas educativos.

H4ckpitalista: Sabía que una persona con amplio crietrio y deseos de superación me comprendería H4ckStr33tG1rl. No hay contradicción en mi nombre, así como no hay contradicción en querer que otros hagan el trabajo por ti durante jornadas extenuantes, pues su nivel de extenuación será directamente proporcional al nivel de goce que obtienen al servir a los demás. Algoritmo-del rtimO hace recomendaciones plausibles que encajan en lo que digo. Datos, programación, decirle a una máquina que haga los cálculos que tú no quieres, encajan perfecta y, si e me permite la palabra, hermosamente. Su recomendación sobre usar el pingüino es excelsa porque así ahorramos recursos al no comprar los otros productos de la manzana y ventanas, y dichos recursos serían utilizados para acrecentar nuestro capital. Ah, H4ck-C4arl0s B0d0qu3, no llames cochino al dinero, más bien llámalo la materia que construye los sueños.

Hackbert Camus: Alegría en mí al hallar este post, y aunque sea absurdo, deseo participar al compartir que dejo a Sísifo al pie de la montaña, pues se vuelve a encontrar siempre con su carga. Pero Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. Él también juzga que todo está bien. Este universo, desde hoy sin amo, no le parece estéril ni fútil. Cada uno de los granos de esta piedra, cada destello mineral de esta montaña llena de oscuridad, forman por sí solo un mundo. El peso mismo de la roca hacia la cumbre basta para llenar el corazón de un hombre. Hay que imaginarse a Sísifo feliz.

HeartShapedHacker: Cuanto noise me hacen sus palabras. Pero no puedo dejar pasar la crueldad autoinfringida que revela el comentario de H4ckpitalista al referirse al dinero como “la materia que construye los sueños”. Los sueños se construyen con amor, pasión y dedicación, es decir con trabajo, pero no un trabajo que mide sus fuerzas para convertirlas en dinero para luego gastárselo el domingo en pseudoplaceres. No, hablo de un trabajo que genera satisfacción, placer en el hecho mismo de hacer eso que uno quiere hacer. El dinero es el sucio invento de unos conspiradores brillantez que por medio de esa zanahoria inalcanzable, han reducido a la humanidad a una triste relación de compra-venta. ¿Qué quieres ser cuando seas grande? ¡RICO! Responde el niño. Cómo imaginarse a Sísifo feliz cuando hay gente que trabaja 12 horas al día en un Call Center, vendiéndole mentiras a las personas para ganarse una comisión miserable que no alcanza para pagar ni los pasajes de metro para seguir yendo a trabajar al Call Center. Desde la perspectiva del hacker, el trabajo no tiene una connotación de deber impuesta por una fuerza externa, es un trabajo-placer, la acción misma generando satisfacción. Me asusta la idea de que la sociedad ya esté tan domada que le parezca obvio lo injusto, pagar por lo que es un derecho, permitir que otros decidan lo que es bueno para uno. Y aquí estamos alimentando a una sociedad red que mide su rendimiento en cuanto a la acumulación de riqueza y poder cuando la verdadera red deberíamos ser todos nosotros en una relación no jerárquica mediada por el amor propio, el amor a lo que hacemos (trabajo) y el amor por los demás.

guapodfde8bits: Y sin embargo alguien tiene que encargarse de nuestros desechos. Alguien tiene que hacer el trabajo sucio. El trabajo del hacker, es un trabajo de hombres libres. Es como el de un músico que toca (play-juega) con su instrumento, o el de un hombre de ciencia que igualmente goza de su investigación (trabajo) y el de un hombre religioso, cuya misión es ligarnos con algo superior (gozoso) a todos los seres humanos. E incluso (aunque no nos lo parezca por obvias razones), el de un administrador de los bienes públicos (político). Todos estos trabajos y otros (aquellos que requieren, por decirlo de alguna forma, que el individuo desarrolle el intelecto) sí, llenan de satisfacción al hombre libre, pero son desgastantes, porque todo trabajo requiere de energía. El trabajo gozoso nos hace libres, los hombres libres realizan trabajos justos. Pero al final del día, estos y otros hombres libres, tienen justamente, que hacer su trabajo con libertad; y para que esto suceda, en primera instancia, tienen que haber otros hombres que realicen las tareas menos gozosas. Así el hombre libre, debe entonces trabajar para beneficiar a todos los seres humanos; justamente como el ideal del hacker. El conocimiento se debe repartir de los hombres libres hacia otros hombres libres, y los bienes materiales, va de los hombres libres a todos los seres humanos. Los hombres no libres, no deben de ser tratados como otra cosa, más que como seres humanos. Pero la libertad se ha convertido en nuestra zanahoria incansable. La burguesía libero hombres que no desarrollaron su intelecto y los puso a su merced. Les vendió (como buenos burgueses), la falsa idea de entregarles la “libertad”, cultivada, no en el intelecto y por ende en el trabajo libre; sino cultivada a través del abono (mierda) que llamamos dinero. Y, como todos sabemos, solo beneficia a esa burguesía, que como todos sabemos, la mayoría de las veces, lo que menos tiene, es un intelecto desarrollado en los trabajos gozosos. Seguimos en ese punto, en eso estamos de acuerdo. La pregunta es ¿Cómo quitamos esa roca burgeso-libertadora de nuestro camino y subimos esa montaña como hombres gozosos?. Mientras tanto, vive la liberté.

Cha1r1ño: Haptizando la red me voy encontrandx con estx amenx intercambix espiritual de sensacionxs diversxs. He proyectadx sobre mis juguetones chakras lxs ineludibles y contundentxs comentarixs que hacen, ¡Pachx Mamx bendiga sus espíritxs! HeartShapedHacker y guapodfde8bits vibran bajo lxs mismxs frecuencixs de mi almx multicolorx. Xl espíritx hackxr desafía lxs tremendxs vocxs huecxs del capitalismx, monstrux intolerantx de infinitxs bifurcacionxs tanto físicxs como metafísicxs, pero nuestrx Universx late de alegríx al saberlxs presentxs e invitarnxs a un domingx, Sunday en inglés, Díx del Sxl, donde lxs cuerpxs friccionan su esperanzx entre lxs risxs de lx iluminacixn inmóvilx. Esx mundx de pasionxs hackxrs, reconectadxs a xn umbilicalismx pacíficx, todxs hermanxs en estx dulce Madrx/Padrx que llamamxs Tierra. Crex que xl mundx no debería dividirse y buscar en lx experiencix lxs datxs que consigan guiarnxs a un vivir en comunidxd, unx mundx donde quepan todxs los mundxs, al desnudx entrelazadxs entre lxs lúbricxs sonrisxs del ascensx espiritual. Yx apoyo que todxs lxs días sean domingx, unx deleitx de nuestrxs sentidxs, derribandx lx visixn mecanicistx de xn mundx privadx. ¡Alabx su entusiasmx y esperx que algún díx podamxs conocernxs y que lxs hackxrs hackeen a los hackxrs!

H4ck-C4arl0s B0d0qu3: Tremenda discusión la que se está desatando. (Estos hackers sí que saben disfrutar de lo que las personas comunes y corrientes llamamos “ñoñez”).

S1s1f0: Es verdad, B0d0qu3, y justo esa reflexión es la que me ha traído de los avernos del Hares para contribuir con unas líneas a este debate. ¡Cuántas injusticias se han dicho a mi nombre! Sísifo el cansado, Sísifo el castigado, y la verdad es que nadie sabe exactamente cómo vivo. Es verdad que alguna vez cargué la piedra. Tenía que subirla y bajarla diariamente, sudar, y al final de cada viaje dejarme convencer por ese momento de gloria en el que pensaba que todo había terminado… y nunca era así. Pero tras siglos de aprendizaje descubrí que existían formas subrepticias de quitarme el peso de los hombros. Comencé sobornando a los guardianes para que me dejaran descansar un día a la semana. Después descubrí que a cambio de algunos favores (que no me es permitido rebelar aquí), algunas almas consentían en ayudarme a ratos con la carga. Un día se me ocurrió intercambiar piedritas por trabajo, y entonces las almas fueron poco a poco tomando mi lugar, a cambio de diamantes y otras piedras que tras siglos de peaje fui recolentando. Hoy en día, y desde hace casi dos milenios, yo no tengo que cargar nada. Paso la vida divirtiéndome con las anécdotas humanas (francamente muy, muy divertidas). Una vez cada treinta días voy con las almas y les extiendo un puñado de piedras (cada más pequeño porque empiezo a darme cuenta de que se están terminando), y ellas siguen cargando la piedra. Se han rebelado un par de veces, pero las piedritas siempre terminan haciendo lo suyo y poniendo todo en su lugar. No me avergüenza decirlo. Yo no estoy robando a nadie. Hay un trato justo de por medio, y así todos somos felices. Digo todo esto sólo para pedir que ya no sigan usando mi nombre para hablar de trabajo y sufrimiento. H4ckpitalista tiene una visión muy profunda de la existencia y podría jurar que tuvo asesoría de los guardianes del averno que han aprendido de mí. “Uno debe imaginarse a Sísifo feliz”, dice  sabiamente el compañero Hackbert Camus, y ahora les he explicado la verdadera razón de mi alegría… bueno… en realidad soy casi feliz. No feliz completamente. Pero esa es otra historia que no me toca compartir ahora.

H4ck-C4arl0s B0d0qu3: No llores amigo S1s1f0. No es de hombres llorar en tierras humanas.

F3m1H4ck3r: A ver, a ver H4ck-C4arl0s B0d0qu3, es necesario que en tu comentario señale las clarisísimas connotaciones machistas, deja llorar a S1s1f0, aunque no sé de dónde sacas que él llora. Y ya que andamos en S1s1f0, recuerda cómo obligaste a tu esposa a aquél incidente que no compartiré. ¡Sigan su bonita discusión, pero recuerden que ando por aquí alerta a reproducciones sexistas! ¡Pitubeso para todxs! Ah, antes de irme, ¡Qué coso más bonito Cha1r1ño, aunque no sé si se está burlando del uso de ‘x’ o más bien tuvo un despertar espiritual precioso!

H4ckpitalista: Estimado S1s1f0, acuso de recibido tu comentario y aprovecho para enviarte un fructífero saludo, no sin antes agradecerte la comprensión. Sin más, quedo a tus órdenes, siempre y cuando generen algún tangible. En otro orden de ideas, Cha1r1ño, qué tipo más brillante, se me han ocurrido ya algunas ideas de negocio que podríamos incubar para los hackers gracias a esas vibraciones conspiracionales universales que enviaste de forma teleháptica, por ejemplo, Pepsis que para abrirlas haya que alterarles un código de computadora, o donuts sin hueco y que cada individuo pueda hacer otra figura que no sea en círculo: Hackin’Donuts.

HeartShapedHacker: Es evidente que el S1s1f0 que aquí escribe es un impostor que con sus palabras busca pisotear la nobleza e ingenuidad del  mito. Un infiltrado que pretende impresionarnos con sus hazañas haciéndonos una descripción de los métodos perversos que utiliza el sistema capitalista para alcanzar sus fines. ¿Acaso nos considera tan egoístas, tan cobardes, tan débiles como para aplaudirlo?

guapodfde8bits: no te entiendo Cha1r1ño, dices que quieres que todos los dias sean domingos, pero, ¿si todos los dìas son iguales, qué los identifica como domingos? En tal caso, todos los días serían domingo y lunes, y viernes/miércoles, o como dirían en la comer, sabadomingos. ¡Qué sería de nosotros! Sí, el trabajo de los hombres libres debe ser gozoso, y debe ser repartido entre hombres libres, pero no por ello nos exenta de tener días de asueto. ¡Los hombres libres también descansan!

3lH4ck3rM4sF30: Ahora resulta, guapodfde8bits, que tienes los domingos reservados para el descanso, cual puritano? No te das color de que ya por organizar tus días conforme a los ciclos preestabelcidos estás cayendo en las garras del sistema?, Los días empiezan y terminan de maneras iguales. Si no hay distinción entre hoy y mañana, menos entre domingo y lunes. Y coincido con HeartShapedHacker en que S1s1f0 es un infiltrado. El verdadero nunca hubiera abandonado su puesto, como buen borrego. Aparentemente ¡Entre conejos y borregos se libra esta batalla!

CHI$piLLIN: Pues en realidad el hombre es arrojado al mundo y en ese lanzamiento salvaje, como estallado por una navaja asesina se nos olvida nuestra propia naturaleza. Nos convertimos en engranajes pulidos de una estructura a la mejor manera de “tiempos modernos”. Es la Kasandra que ladra y ladra tras nuestras huellas en la tierra. Es Sisifo, Trasvestido que permanentemente se sacude a si mismo emancipando su sudor en esa infatigable búsqueda de lo no perdido. Condición no liberada y aceptada hasta cierto punto por el violador de nuestra madre tierra. Estamos todos y todas jodidas por el poder, la jerarquía y la subordinación. El colonialismo navega por nuestra venas de forma espontánea. Nadie sigue a nadie y todos nos encadenamos mutuamente. Todo lo sólido se desvanece en los aires y tras ese fracaso de las utopías y las actuales que dieron por cierto que el opio nos podía hacer salvar, y de nuevo, a la mejor manera de la secta de “Heaven’s Gate” o algún personaje de Tarantino se nos fue la vida olvidando quienes somos y cual es nuestra naturaleza. Somos girasoles que agobian sus cabezas entorno de su labor cotidiana.

HeartShapedHacker: ¡Cuánta poesía en tus palabras  El profundo dolor de la utopía fracasada, pero no es cierto, no sólo los borregos y los conejos habitan la tierra, también está ese personaje de Tarantino capaz de matar y morir para reivindicar su libertad, su derecho, su dolor. Girasoles agobiados de un amarillo brillante y lúcido. ¿Estaremos confundiendo la realidad en el espejo? Mientras exista la libertad de compartir lo que somos, hacemos, sabemos y tenemos, habrá esperanza.

H4ckpitalista: Con beneplácito sigo las líneas de su esperanza destazada. Gozo al leerlos sometidos a los hilos de su infortunio y reproduciendo palabras que les ayudará a emerger el sentido de la competencia, única vía del desarrollo. Infiltrados, paranoia, naturaleza humana, utopía, libertad, cúmulo de palabras de la ética protestante, aprendiendo a retrasar su placer en búsqueda de un futuro mejor. Desháganse del presente, crean que todo pasado fue mejor y que el futuro se construye desde el esfuerzo en competencia. Leo en sus líneas el principio del dinero. ¡Exquisito!

Cha1r1iño
Gran filósofo-niño indigo-vegano-free software-anarco-transfeminista-antipoeta a quien se le extrañará profundamente.
Se volvió un ser de luz el 14 de febrero del 2015 a los ¿? años de edad.
Q. E. P. H. [Que En Paz Hackee]
Comunican su muy triste fallecimiento su amante, mascotas y animales liberados de las garras del capitalismo.
Zarpará de Zipolite a partir de las 19:00 horas, su cuerpo será incinerado en tal viaje, después se hará un temazcal en su honor transmitido vía Skype con su iPad.

H4cklmad3Di0s:  Elevo una oración al Santo Señor Jesús Cristo, por el alma de Cha1r1iño, que Dios nuestro señor lo tenga en su gloria. También le pido al señor por las almas descarriadas de todos los que han escrito en este blog, “Perdónalos señor por que no saben lo que hacen… dicen, escriben. Tanta blasfemia ha inundado mi espíritu de tristeza y desolación, S1s1f0 tiene que pagar por sus pecados y que B0d0qu3 lo quiera consolar merece que  entonces vaya y trabaje con él, pero es una animalito de Dios y una criatura del señor y aunque en su piel lleva los colores del señor de las tinieblas rezaré por su alma. H4ckpitalista  rezaré por ti también, tu maliciosa mente trasmuta todo lo que se ha dicho aquí, pero tienes salvación. .H4ckStr33tG1rl, pobre muchacha descarriada y de lenguaje tan soez, rezaré por ti también. HeartShapedHacker cuanta razón tienes, tu alma seguramente llegara al paraíso. CHI$piLLIN ya no veas esas películas del Tarantino ese, te dañan la mente. 3lH4ck3rM4sF30 pobre ya me imagino como serás físicamente, si ese es tu nombre, pero recuerda el señor ama a todos los seres humanos aunque estén feos. guapodfde8bits todo lo contrario de tu compañero recuerda que la soberbia es uno de los siete  pecados capitales. F3m1H4ck3r pobre muchacha feminista, recuerda que este es un mundo de hombres y para los hombres. Rezaré por todos ustedes pidiendo a Cristo Jesús que los cuide y nunca los desampare y que si es necesario los castigue por sus comentarios invocadores al señor de las Tinieblas. Por que Cristo nuestro señor, no es vengativo, es justo. Amén.

H4ck-C4arl0s B0d0qu3: Caray!, esta conversación ha desbordado los límites de un modesto reportaje. Será mejor parar aquí, antes de que la muerte comience a cobrar más víctimas. ¿Ha quedado algo claro? Presuntamente no. Quizás esa sea la mejor moraleja que nos dan estos hackers. Esto fue la nota verde, en exclusiva para 31-Bits. Se despide de ustedes Hack-C4arl0s B0d0qu3. Nos vemos en la siguiente.

Para los que vamos empezando, o para refrescar la memoria

Una de las posibles respuestas a la eterna pregunta, ¿de dónde viene el dinero en el software libre?


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Evidentemente hay otras fuentes de ingreso, como donaciones, pero es bueno saber que hay trabajos pagados, estables, que pueden ser una salida viable para mucha gente. Como dicen en el video, siempre habrá quien necesite software libre, y habrá gente que pague por ello.

Como nota adicional, el canal de donde sale este video, Computerphile, y su canal hermano, Numberphile, son fuentes de información muy digerible y entretenidas, un poco en el estilo de canales como Vsauce o Veritasium, que son más de conocimiento en general y curiosidades.

«¡HOLA, COMPAÑEROS!» (Manifiesto Anarquista)

«¡Hola, compañeros!». Y digo compañeros porque soy comunista. Y qué es el comunismo. El comunismo es el máximo ideal humano de plenitud. Y en qué consiste esa plenitud. En verse compañeros todos los seres humanos (con nuestras luces y nuestras sombras…). En ver no sólo el sinnúmero de numeradores distintos y enfrentados, toda nuestra complejidad, sino también el denominador común, el ser todos la misma especie, el tener todos los mismos problemas esenciales, por lo que la «ayuda mutua» es la única determinante ciertamente humana, y que sólo un enloquecimiento profundo ha podido establecer secularmente la estructura que sostiene todavía el edificio humano, tan deslumbrante como falso, la de dominantes-dominados. Pero en 1850 apareció una visión de lo humano hasta entonces no imaginada: la posibilidad de un cambio de estructura. Fue el anarquismo quien la descubre y la siente como posible. Esa estructura sería la asamblearia, constituirnos en comunidades humanas, por supuesto, no religiosas o políticas. Porque, como ya sabemos, existen dos comunismos, los conocidos hasta ahora, que no conducen precisamente a esa situación de vernos todos compañeros: el religioso, que como sabéis, nos divide en buenos y malos; y el político, comúnmente tenido por el propiamente comunismo, que lo hace en amigos y enemigos. Y ello debido a que ninguna de esas dos ideas ha podido superar –ni se lo ha planteado–, la estructura dominantes-dominados, es decir, el poder, la lucha por el poder como base de lo humano. Es decir, la política, que no es otra cosa que la lucha por el poder. Y ello, debido a que es cierto que los seres humanos debemos organizarnos pero no que unos pocos, los dominantes, nos organicen, nos mentalicen, manipule y, si conviene, nos destruyan. La estructura asamblearia implicaría la coordinación de asambleas humanas, superadoras de todo el sinfín de ideas y montajes que están por encima de las vidas y que nos enloquecen. La actual estructura es consecuencia de nuestra descoordinación, que es lo que nos enloquece, y ésta de nuestro alejamiento de lo natural y éste de nuestra complejidad y ésta del someter la vida a las ideas. Y es que la fuerza de lo planificador y ejecutivo ha impedido la coordinación con lo sensible, creativo y consciente; la coordinación de lo natural con lo social y lo individual, de lo que implica la diferencia entre nuestra Razón y nuestra mente. La primera, origen de esa fuerza planificadora y de esas dos rarísimas enfermedades detectadas por mí en LIZANIA, el racionalismo y el irracionalismo, el supeditar las vidas a las ideas (enloquecida y enloquecedora causa de tanta destrucción y engaño) y el derivar la fe en nuestras posibilidades sensibles y creativas y nuestro indudable sentido heroico –tantas veces demostrado–, a lo llamado «sobrenatural», alejándonos de lo natural, de lo real, de lo que realmente nos determina como mamíferos, como lo que realmente somos, como seres naturales que sólo en lo natural pueden encontrar el grado de plenitud posible (sin olvidar que la existencia de los seres implica la de luces y sombras, la de grados de todos los procesos, de todos los contextos, de la complejidad extrema de nuestra especie). Es lo que implica nuestra mente, necesitada de libertad de pensar y sentir para su natural desarrollo. Porque sólo la aproximación a lo natural puede llevarnos a ese grado de plenitud que toda especie puede alcanzar formando parte de su propio proceso, de su propia vida. Porque sólo existe una naturaleza, no la humana o la divina, «ideas» que perturban lo natural. Quiero decir que el comunismo del que yo hablo es el que llamo el comunismo poético, derivación del comunismo libertario que todavía no ha tenido tiempo ni circunstancias adecuadas para evolucionar totalmente hacia una superación de «tener el dominio» como única forma de realización de la vida humana, del poder, concepto muy poco analizado todavía. El comunismo poético lo entiendo como el auténtico anarquismo que, ya en su primer Manifiesto (¡en 1850!), establecía que el anarquismo es el rechazo de todo poder y, por lo tanto, de la política que es la lucha por el poder y, por lo mismo, la consciencia de la enloquecida situación que vivimos al estar las vidas supeditadas a las ideas, siguiendo en esa estructura dominantes-dominados, lo que impide comenzar la Acracia, la estructura asamblearia, la constitución de comunidades humanas coordinadas, las cuales no pueden comenzar a realizarse a partir de cualquier lucha por el dominio, sino a partir de la liberación de las mentes y los sentimientos de este enloquecimiento. Porque, en definitiva, esa utópica, esa sí utópica realidad de lo «sobrenatural» nos lleva igualmente al dominio; no en vano la imagen sobresaliente de esa impensable realidad es lo que llaman «el Todopoderoso». Se han ido sucediendo mitos, montajes, liturgias, mafias, reinos, uniformes, «autoridades»…, convirtiendo lo humano en un reino de reinos, cuando lo que debemos intentar es convertirlo en un mundo fusionado con lo natural. Y digo comunismo porque ese auténtico comunismo sólo será posible cuando lo poético se vea, no como un simple adorno, sino como la misma esencia de lo natural (el mensajero de la Belleza, el «alma» de lo natural…), y lo libertario, no como un medio más de alcanzar el dominio, sino como un humanismo que nos acerca a lo natural. La fusión de lo poético y lo libertario es el comunismo poético. La idea libertaria, la visión de lo libertario, no se ha extinguido; sigue y ha de ser posible con la experiencia de nuestro vivir, de la inútil esperanza en lo «sobrenatural» o en el dominio, haciendo posible el comienzo de la nueva estructura a medida que los seres humanos seamos conscientes de que ese y no otro es el camino hacia una plenitud natural, hacia la superación de la actual estructura enloquecida y enloquecedora, sin duda originada por nuestra complejidad, pero superable desde el momento en que existen seres humanos conscientes de que lo natural es que una especie llegue a su plenitud, entre sus luces y sus sombras. Antes de considerarme comunista, pasé por el cristianismo heredado, por la experiencia del existencialismo y por el encuentro con el comunismo político, sin que en ninguno de esos reinos pudiera encontrar aquello que realmente ansiaba mi mente y mi sentir libres, hasta llegar al mundo anarquista en donde mi evolución me ha ido conduciendo al comunismo poético, que es el legado que LIZANIA, la aventura poética y libertaria que me vive, deja. Todo ello sin juzgar a cuantos compañeros he ido conociendo condicionados por esas ideas, con sus luces y sus sombras naturales. Es posible que la especie no llegue a salir de esta estructura que nos enloquece pero también que lo sensible, lo consciente, lo creativo y lo heroico permitan iniciar ese cambio de estructura. El primer verso de mi primer libro (1950) es: «He descubierto tierra». Aquella tierra era la Acracia… Como afirmo en los últimos años de esta aventura, se trata de que lo natural nos conquiste porque lo natural es inocente y sólo en lo natural podremos sanar de esas enfermedades. Este reino de ideas y de dominios, de formas en definitiva, nos impide ver el fondo, lo natural, lo real, lo que somos y el grado de plenitud posible. Lo mismo que salimos del mundo real salvaje –donde siguen el resto de las especies–, debemos salir del mundo real político –donde seguimos estancados– para construir el mundo real poético, viéndonos, por fin, compañeros. Todos. Sólo que hay tanto por desmitificar, por revisar, por distinguir entre causas y efectos, tanto por coordinar, es tan compleja esta especie, hemos caído tan profundamente en el pozo político (incluido lo religioso, lo económico, lo racial…), y hay tanto por coordinar en cada uno de nosotros entre lo natural, lo social y lo individual, dejando de ser un fragmento de lo social (del pozo político)…, que es lógico que sea también muy difícil vernos a la vez compañeros como especie y únicos –como característica singular de la misma–, y ver que no se trata de que nuestro camino sea un camino «de perfección», es decir, de «poder», sino de comprensión (ver LIZANIA) entre tantos muros, fantasmas, mandamientos, montajes, ideas enloquecidas. Hay conceptos especialmente confundidos como el de causa y efecto. Nuestra consciencia, nuestra «alma», por ejemplo, es efecto de varias causas y desde luego causa de varios efectos. Existir es una sucesión de causas y efectos. Por otra parte ha de costarnos ver cómo la Razón (trampa de las ideas, concepto a analizar y desmitificar), que sigue siendo nuestra diosa, necesitada de una desmitificación profunda, es la causa de nuestro enloquecimiento por no coordinarse en nuestro vivir con la mente, con nuestro pensar y sentir. Porque se trata de dos núcleos cerebrales bien diferenciados (como demuestran sus distintos efectos…) en el contexto de todo nuestro organismo. Así las cosas, cómo llegar a tener fe en lo humano y superar el espejismo de la otra fe, la fe en lo divino, que nos ha alejado de la comprensión de lo natural, de lo real, y cómo llegar a creer en la posibilidad de un cambio de estructura, de forma que lo que sostenga el inmenso edificio humano no sea el dominio sino la comprensión de nuestra especie, la coordinación de todos sus núcleos, de todos sus mundos. Y es que en el pozo político es impensable vernos como especie, comprender la sencillez pese a la complejidad de lo real, de todos sus procesos, entre los cuales el humano es, eso sí, el más singular y complejo. Lo que realmente es una «utopía» no es la Acracia, esa nueva estructura, sino creer que nuestra «patria» es lo sobrenatural o que nuestro destino se realiza dominando, unos pocos seres humanos dueños de la inmensa mayoría, manipuladores de sus vidas, de sus mentes, de su sentir, dominados ellos mismos por esa locura. Y no digamos la posesión, la propiedad. La propiedad no es «un robo»: es una locura. El camino de comprensión y de coordinación nos puede conducir a la liberación de nuestro pensar y sentir de tanto enloquecimiento, y solo así acercarnos a la posibilidad de comenzar a construir esa nueva estructura. Ya se ha visto que por el camino del dominio, de esos comunismos ideologizados todo sigue igual. Y creo que para muchos seres humanos será comprensible y deseable algo como la auténtica aventura humana, una vez comience esa liberación que podrá hacer a las mentes humanas libres en su pensar y sentir, y que vayan sanando de esas enfermedades. Y si el comienzo de la aventura que me vive fue el verso «He descubierto tierra», llega el final al cabo de setenta años con el título de este breve comentario: «¡Hola, compañeros!», incluido en mi Visión de la Acracia. La coordinación, no el dominio; la especie, no «las clases», los «reinos», las «ideas»… Si se contempla claramente la especie, lo natural, el pensar y el sentir se aclaran, se sanan de esas obsesiones, la Acracia se ve como algo real coherente por lo que seguir. Ha de llegarse a la coordinación por la comprensión, a la plenitud por la coordinación, a lo natural por la fusión de lo poético y lo libertario, a esa fusión por la sanación de la mente. Y algo es impensable de coordinar, pese a que siempre se intenta: los dominantes y los dominados. Impensable también ser únicos y compañeros sin ver nuestro denominador común, porque la única forma de coordinar las partes es ver el todo, el denominador común, (aunque es comprensible que el sinfín de numeradores distintos y enfrentados nos impida ver el común denominador y haga muy difícil la coordinación de nuestra «energía» con nuestra «sensibilidad», origen de la «maldad», de la ausencia de inocencia). El auténtico, el natural, no el que las ideas por encima de las vidas han impuesto. Sólo así, igualmente se puede llegar a coordinar las luces y las sombras, acabar con esa idea destructora del Bien y del Mal, para lo cual hemos de ser conquistados por la inocencia de lo natural. Y bien: por dónde empezar, cómo hacer posible la organización de comunidades humanas, el comienzo del fin de la estructura dominantes-dominados. El comunismo poético, LIZANIA, es un ejemplo de cómo intentar comunicar el mensaje recibido de lo natural para hacer posible la sanación de la mente y así comprender que la especie humana ha de comenzar de una vez a dar ese paso hacia su posible plenitud, hacia un vivir natural, puesto que esta especie, evidentemente, es muy mejorable. Y ese mensaje lo recibe la mente, cualquier mente que se acerque a lo natural, que pueda desarrollar su función de observar, comprender, deducir, analizar; que pueda ejercer libremente su función como, por ejemplo, la ejercen los pulmones si no se ven impedidos, como toda función natural. Sin duda, era inevitable que fuera muy difícil la coordinación de la mente y la Razón, debido a la fuerza de ésta y dada la sensibilidad y fragilidad de la mente, tan fácil de «mentalizar», es decir, de impedir su natural desarrollo. Pero llevamos ya muchos siglos de experiencia de cómo esa estructura actual impide nuestra plenitud, nuestra realización como especie, puesto que el Poder, el dominio, en todas sus manifestaciones y procesos, el político, el religioso, el financiero, el familiar, el cultural (nada tan destructor como que la cultura en todos sus procesos esté en manos de los dominantes)…, no es el camino. No es raro que se tenga a lo creativo, a lo poético, como algo simplemente de adorno y que el anarquismo en sus comienzos cayera en la trampa de luchar para que fueran otros los dominantes, que no viera aún que se trataba de hacer posible una nueva estructura, lo que implica superar los medios utilizados por el dominio. Se comprende cómo fue posible la aparición de lo «sobrenatural» ante la diferencia tan ostensible de nuestra especie con el resto de las especies (no tan diferentes…), que se buscara una explicación más allá de lo natural; pero ya va siendo hora de reflexionar, de ser conscientes de cómo esta estructura ni mucho menos se soluciona admitiendo a nada menos que un superpoder que hace inviable la plenitud de una especie tan singular. Y bien: por dónde empezar, cómo hacer posible esa organización de comunidades humanas, ese cambio de estructura sin salir del pozo político, sin hacer de nuestro vivir algo natural, puesto que somos fragmentos de lo natural, de lo unitario. En realidad, el universo, lo existente, es la coordinación entre lo unitario y lo diverso; y en nosotros tendrá que ser la coordinación entre ser únicos y compañeros. Y lo natural demuestra que no estamos ante una estructura universal de dominio de lo unitario sobre lo diverso, sino de coordinación, como ocurre igualmente en nosotros, que en calidad de únicos no formamos una persona –una vez aclarado ese concepto, su complejidad, sus luces y sus sombras–, sino un colectivo, varias personas…, eso sí, en un solo cuerpo verdadero (lo unitario y lo diverso). ¿O no actuamos y sentimos de muy diversas formas?… Por algo durante cierto tiempo me llamé «Colectivo Jesús Lizano»… Tener fe en lo humano es posible entre sus límites y posibilidades naturales. Pero sólo el pensamiento anarquista, despolitizado, permite descubrir la estructura asamblearia, la clave para encontrar toda coordinación. Y es que todo sigue igual si no se detecta que la actual estructura es la causa de nuestra pérdida de orientación hacia una plenitud, de nuestra locura. Por lo tanto, todo sigue igual, por más que vayan apareciendo intelectuales –y no digamos políticos y religiosos–, con nuevas «ideas», mientras no se intuya la nueva estructura. Por otra parte, es impensable un mundo real con sólo luces o sombras. Luces y sombras son las consecuencias de todo lo que implica nuestra existencia, la existencia de lo natural: cambios, fases, grados, procesos (desde su comienzo hasta su fin)…, que es todo lo que implica lo diverso. Ignoramos muchos efectos, muchas causas. Es muy difícil distinguir entre el fondo y las formas cuando en realidad el Todo, el universo, lo real…, es la fusión de ambos mundos, la síntesis de lo diverso y lo unitario, el denominador común del universo… Pero la mente humana fusionada con la Razón –no supeditada a ella–, tiene en un grado o en otro la capacidad de percibir lo natural si goza de libertad suficiente para que nada impida esa percepción. De ahí que el camino hacia esa nueva estructura pasa precisamente por detectar el dominio, la lucha por el poder, como lo que es preciso superar. Sin cambiar de estructura todo sigue igual, una deslumbrante construcción que se derrumba y ensombrece continuamente. Y qué ha ocurrido en esta aventura que me vive, desde que escribí el primer verso, «He descubierto tierra»: que de proceso en proceso, de comprensión en comprensión, de análisis en análisis, de fallo en fallo, de sufrimiento en sufrimiento, LIZANIA llega a la culminación de esta aventura precisamente al exclamar, al escribir, «Hola, compañeros». Porque eso significa que he descubierto el denominador común, que todos somos compañeros, a la vez que todas las especies, que todos los mundos, porque todo lo diverso es incomprensible sin lo unitario, porque es impensable llegar a vernos todos compañeros mientras seguimos en la estructura que nos divide y enfrenta, que nos aparta de una plenitud natural. Aquella tierra era la Acracia y la Acracia es verse todos compañeros (de qué nos sirve ser conscientes si no lo somos de lo que nos une, nos coordina…). Porque nuestra especie no sólo es sensible, creativa y consciente, además de planificadora y ejecutiva en alto grado, sino que es heroica: persiste en nosotros el ansia de ir más allá de este mundo que llamo real político. «Mi patria es el mundo, mi familia la humanidad» fue la primera frase libertaria que me iluminó, que me abrió horizontes, que hizo posible que comenzara a ver lo humano desde nuestro denominador común. Pero es que ese mundo es el Todo y esa familia somos todos los mundos, todo lo diverso, basados no en un poder, en un superpoder, en un sinfín de poderes con todos sus montajes…, sino en la coordinación de lo unitario y lo diverso puesto que lo unitario no es el dominio y lo diverso, lo dominado sino la coordinación natural. Y es que el concepto «Poder» apenas está analizado, como no lo está todo lo que implica fondo y forma, causa y efecto –entre otros muchos conceptos–, porque las ideas siguen enloqueciendo las vidas… Especialmente son incontables las confusiones entre causa y efecto. La violencia, por ejemplo, es un efecto de la lucha por el poder que es su causa. Está muy claro el camino para acabar con aquélla. Y de ahí que sea tan difícil que lo natural nos comunique su inocencia. El concepto «Inocencia» es el contrario del concepto «Poder». Y es evidente que la nueva estructura no solo podrá comenzar sino avanzar, conquistada por esa inocencia que requiere libertad de pensar y sentir en las mentes humanas. Quiero decir que podemos tener fe en lo humano entre sus límites y posibilidades naturales, entre sus luces y sombras naturales, entre su complejidad y su simplicidad, no entre las ideas ofuscando nuestras vidas. No es el camino. En fin, que el proceso de la aventura que me está viviendo llega a su fin. La libertad de pensar y sentir hizo posible que escribiera aquel primer verso, aquella tierra intuida que he seguido explorando porque ha ido conquistándome con su inocencia hasta poder exclamar este «¡Hola, compañeros!», lo cual no significa sino que LIZANIA, como todo auténtico manifiesto poético y libertario, permite conocer el mensaje que lo unitario comunica a lo diverso, ver a nuestro mundo como algo diverso pero unitario y, por lo tanto, no buscar su fragmentación, nuestra fragmentación, sino lo que ciertamente nos une. Es impensable, por otra parte, la existencia de un mundo sin complejidad, sin procesos, sin vida, porque es impensable la vida sin procesos, sin cambios, sin complejidad, y de lo que no puede dudarse es de que la vida, incluidos todos nosotros, es algo real, algo natural, no un «ente de ficción» como resultan ser las ideas; que somos fragmentos de lo natural, no de lo social, a lo que nos conduce el dominio (algo divinizado, clave para los dominantes, para todos sus «reinos»). Uno de los aspectos más determinantes del cambio de estructura es que serán las ideas las que estén al servicio de las vidas y no al revés. Y es que no hay otro objetivo, no hay otro «plan» que el naturalizarnos, que el comprendernos, que el estar determinados por la inocencia y no por el dominio, hasta llegar al momento en que comprendamos claramente que necesitamos organizarnos, pero no que unos pocos, los dominantes, nos organicen, nos mentalicen, nos manipulen y nos sacrifiquen. Asombra y anima comprobar que quienes viven poco mentalizados sienten lo natural como lo ciertamente humano y hace pensar que será más fácil de lo que puede parecer que se comprenda la nueva estructura desde la sanación de la mente. En un mundo en el que una de sus claves es la coordinación, no se sostiene el concepto «autoridad». Sólo en nuestra mente manipulada cabe ese concepto como determinante y de ahí que lleguemos al máximo de enloquecimiento, de descoordinación, cuando tenemos fe en el dominio, en los dominantes, en la existencia de conceptos como el Bien y el Mal –tan determinantes todavía–, como el de «amigos» y «enemigos» y sus derivados, tantos derivados… Indudablemente, el anarquismo significó el comienzo o, por lo menos, su anuncio de la nueva Era posible de nuestra especie, comprendiendo que lo diverso no se explica sin lo unitario y que lo unitario sólo se comprende como diversidad. Soy consciente de que dejo tan sólo una visión, la visión de la Acracia, de la nueva estructura, pero que implica la fe en lo humano, en que no estamos sino comenzando nuestra historia, nuestra comprensión de que una especie –llamada al parecer a su autodestrucción– podría alcanzar, entre sus luces y sus sombras, su plenitud. Aún podemos inventar y descubrir muchas cosas que puedan esclarecer nuestra visión del mundo y que ayuden a sanar de su enloquecimiento a nuestra especie y facilitar nuestra coordinación para vernos compañeros todos. Y crear, por ejemplo, una lengua común… Pensad que nuestra historia no se cuenta por años, sino por siglos. Hemos construido un reino y debemos transformarlo en un mundo. Nuestra especie es muy mejorable, debemos tener fe en lo humano, es decir, fe en lo natural, llegar a la comprensión de que no «vivimos», sino que la vida nos vive, que el «protagonismo» es suyo, que el que nos otorgamos continuamente sólo es una derivación del dominio como ideal máximo, consecuencia de vivir sobre esta estructura, bajo esta estructura; un vivir que sólo es teatro, puro teatro, desde lo cómico a lo trágico que, en definitiva, hace que los dominantes sean unos magníficos actores (sólo hay que fijarse en los políticos, en los religiosos, en los académicos, en los jueces, los generales, los soberanos de toda índole…), y los dominados, unos actores limitados a su pequeño teatro; a la mentalización, todo, en fin, formando este reino, deslumbrante pero demoledor, esplendoroso en sus formas pero desolador en el fondo, y que debemos transformarlo en un mundo en el que vivir (como digo en uno de mis poemas) sea «sólo vivir, amigos»…Y es que es falso que «la Verdad –cuál de ellas…– nos hará libres», sino que la libertad, de pensar y sentir, nos hará verdaderos seres humanos, mamíferos humanos. Precisamente esta visión de la Acracia, de la nueva estructura, comenzará a ser un hecho, una realidad, cuando comencemos a sanar esta locura que nos envuelve a toda la especie, desorbitada nuestra potencia, desde sus comienzos, y nos veamos desde el común denominador en lo natural, viéndonos fragmentos de lo natural, y comencemos a sentirnos conquistados por la inocencia de lo natural. Porque ese es el camino a la Acracia, por la inocencia, por lo poético, por la comprensión, entre nuestras luces y nuestras sombras, de lo que realmente somos. Ahora nos parece inverosímil el organizarnos en comunidades humanas coordinadas, no políticas, no religiosas, no familiares…, porque aún estamos lejos de sabernos compañeros, todos, de que sólo la ayuda mutua es la auténtica moral, la «acción directa», pues tenemos los mismos problemas fundamentales y la misma esencia. El pensamiento anarquista dio el primer paso al declarar que el auténtico humanismo es el rechazo de todo poder y, por lo tanto, de todos los caminos que nos llevan a él o que de él derivan, adornados con ese sinfín de ideas por encima de nuestras vidas. Y un paso definitivo ha de ser que el anarquismo ya no trate de fusionarse con lo político (o se vea obligado a ello), sino con lo poético a medida que vayamos siendo conscientes de lo que implican esos conceptos. Intentar el acercamiento a esa nueva estructura o seguir en la que enloquecemos siglo tras siglo; eso sí, unos dominados y otros dominantes. Pensemos. Nuestra especie humana es muy mejorable. Pero hace falta ese cambio. Desde LIZANIA (todo lo que pienso y siento), desde el común denominador, hacia la nueva estructura, hacia la superación de la Pancracia: «¡Hola, compañeros!».
El ingenioso libertario Lizanote de la Acracia, abril de 2010
[Jesús Lizano]