Desenterrar un sonido

I

“Que no lo vean los mineros, pues abrirían un pozo en el cielo” – GILBERTO OWEN

Cuando un sonido desgasta su explosión inmanente, ¿a dónde se va? Todos los días volvemos de vuelta al cementerio de los sonidos, les depositamos flores, nos abarca un gran jarrón. Parece relativamente sencillo determinar el origen de un sonido, pero ¿a dónde se van aquellos que, tras un instante glorioso, de tanto disminuir desaparecen? Estamos acostumbrados a su no-estar simplemente porque sabemos que llegarán nuevos sonidos a reemplazar el lugar que ocupaban antes de ser absorbidos. Jamás hemos vivido la afonía del mundo en toda su magnitud, sería insoportable. Si hay silencio, lo vivimos como un paréntesis que no debe extenderse demasiado. Habitamos los sonidos, en cambio, como una necesidad, no importa que la mayoría del tiempo filtremos la percepción que nos hacemos de ellos. Hay certezas de segundo grado, inconscientes aunque fundamentales, como el acaecer del próximo ruido. Un mundo enmudecido sería radicalmente diferente al nuestro. Y, sin embargo, vivimos forzando los límites del discurso, aun cuando ningún lenguaje ha alcanzado siquiera la antesala de la inteligibilidad. La armadura del signo queda ahí, creemos que queda, incluso cuando el sustrato sónico haya sido engullido por una boca infinita.

¿Qué problemas se le plantean al minero, quien, cansado de desenterrar gemas pesadas, opta por buscar la levedad de los sonidos perdidos? La erosión de un sonido es implacable, nada queda de él, ni un susurro. Las montañas silentes son llanas, tan lisas que podemos caminar y seguir caminando y sentir que no hemos avanzado, el mapa vacío. Dado el carácter transitorio del sonido, a todo paisaje sonoro le corresponde una arqueología. O un osario. La música hizo de la repetición una estratagema para inmortalizar el instante acústico, “preparación eterna, preparación a un advenimiento que nunca llega, eterna iniciación que no acaba cosa”, como decía Unamuno. Pero antes de la repetición armónica o de su racionalización tuvo que haber una repetición accidental, un desenterrar instintivo correspondiente a la tendencia misma que tiene el sonar de ser sonido, de enterrarse. El canto —y su expresión social, la lengua oral— nacen como un impulso de la naturaleza para restaurar los sonidos idos. La voz es el rastro del devenir, el mundo clama cantos cósmicos. Por otro lado, las tecnologías de la grabación han permitido que la repetición sea cada vez más afín al sonido original. Fosilizar sonidos: he ahí la función documental del registro sonoro.

Las piedras me recuerdan a las frutas, tanto silencio resguardado en una forma. Se preguntará alguien, sí, pero ¿a qué suenan las piedras? Para romper el suelo y exprimirle un secreto se requiere de mucha fuerza de trabajo, tanto más cuanto mayor sea la cohesión interna del material. La industria extractivista se apropia y devasta el territorio de los pueblos en una enfermiza cacería de valor. No le importan los sonidos. En cambio, el oído espeleológico avanza con mucho cuidado por grutas invisibles para que no se le rasguen sus mejores papiroflexias, camina a través de las galerías que ha tallado el sonido en nuestros miles de tímpanos. Afirma Bachelard: “El instante del herrero es un instante bien aislado y al mismo tiempo exagerado. Eleva al trabajador al dominio del tiempo, mediante la violencia de un instante”. Por eso los minerales representan el sonido del tiempo inmaculado, la violencia de la eternidad. La esquirla es el testimonio de un sonido profundo que ya fue. El polvo es el alma del monte. La roca partida se transforma súbitamente en un linaje de mosaicos y teselaciones, tiembla. Así un poco con la vida. Está la historia de la madre que se extravió con su hijo en las sierras azules de Oaxaca, iban descalzos, la naturaleza les llamó y era imposible no ir, ¿verdad?, el cáliz de la tarde, los espíritus nocturnos, el espejo. Sobrevivieron silbando. Pero en el vientre del cerro, a diferencia de su agreste piel, siempre es de noche. No puedo imaginar cómo se distorsiona la noción del tiempo y del espacio en el interior de una montaña. Todo debe ser inmenso por todos lados. Sin adentro, sin afuera. Entonces, ¿cómo será la noche de un sonido inhumado? ¿Obscura? ¿Luminosa? ¿Y el interior del silencio? Ahora creo entender: puede que la máquina de sombras sea, acústicamente, nada más que el tiempo justo de su restauración. El parto del sonido es inminente, igual que su partida. Adiós es dar la bienvenida. ¿La escuchas, acaso? Es ella, la hermosa voz del silencio.

 

II

montaña_silente

 

III

El pasado 18 de julio se celebró, como ya es costumbre, el Día Mundial de la Escucha (DME). Este año las acciones-reflexiones se centraron en la escucha profunda de la tierra, en consonancia con los postulados de Pauline Oliveiros y Murray Schafer. En la Ciudad de México, el Laboratorio de Periodismo Sonoro coordinó una serie de actividades en el subsuelo de nuestra inmensa urbe, en las instalaciones del Museo del Metro. Previamente convocamos al público a compartir grabaciones relativas a los sonidos de la tierra, mismas que fueron reproducidas en el abarrotado pasillo que conecta las líneas 7 y 12 del metro Mixcoac. Además hubo una charla a cargo de Mirna Castro, Alicia Escamilla y Ana Cecilia Medina. La documentación del evento todavía no ha sido compilada en su totalidad, pero a continuación adelantamos una recopilación con las contribuciones. ¡Muchas gracias a tod@s!

Contribuciones DME CDMX 2017

Quisiera retomar, a propósito de la exhumación de sonidos, cuatro paisajes sonoros con los que participé en el DME. En los entornos urbanos la tierra ha sido mercantilizada por el capital con brutalidad (la especulación del suelo y el auge de la industria de la construcción son tan sólo el rostro directo e inmediato de esta operación). La serie que presento, no obstante, nace de la intención de problematizar la escucha de la tierra en las ciudades de forma indirecta y mediata. Retomando el problema del minero, en este caso lo vemos avocado a desenterrar no cualquier sonido sino aquellos sonidos en y de la tierra.

Limpiar frijol

La pieza aborda el problema del sustento en las ciudades. Dura lo que uno demoraría en limpiar una bolsa de frijoles de 900 gr, es decir, en separar las piedras y el gorgojo. Un resabio de artificio se percibe ante la presencia constante del motor del refrigerador y la cavidad metálica de la olla exprés. Indaga la relación fetichista campo-ciudad en términos alimentarios y subraya la alta entropía inherente a nuestro modo de consumo.

Las horas

Paisaje sonoro que remite al acto de modelar la materia que tenemos a la mano. La figura del obrero se confronta con la del músico, dos oficios que labran mundos paralelos. Modelar es devenir, independientemente del método empleado. El elemento temporal de las horas puede leerse de varias maneras, a mí me gusta pensar en los estratos que componen nuestra memoria donde se apila el tiempo como capas geológicas.

Tortillería Nuria

Esta grabación es otra manera de abordar los avatares de la agroindustria. Las tortillerías asimilaron los principios del fordismo para acelerar la producción de tortillas, continente universal de la dieta mexicana. ¿De qué otra manera soportar la explosión demográfica cuando el comal se mostraba demasiado lento e insoportablemente artesanal? La gente hecha de maíz envolvemos nuestro alimento en taco. Nos hicieron alfareros pero también aprendimos a hacer cerámicas efímeras y sobre todo a devorarlas.

Remedios

La última pieza fue registrada a un costado del mercado de La Merced, en la acera donde se juntan las yerberas. Un pregón, pese a su repetición mecánica, resguarda siempre la chispa de la oralidad que se acopla a los contextos específicos: es así que de un listado de enfermedades y remedios herbolarios pasamos a reflexiones sobre la economía, el clima y la vida cotidiana. Por otro lado, la pieza nos recuerda que la salud está íntimamente vinculada al poder de las plantas, cuyas propiedades curativas provienen del suelo, origen de todo.

 

IV

Viaje a Ixtlán

-Fue una estupenda señal -dijo-. ¡Qué extraño! Sucedió al terminar el día. Tú y yo somos muy distintos. Tú eres más criatura de la noche. Yo prefiero el brillo joven de la mañana. O mejor dicho, el brillo del sol matutino me busca, pero de ti se esconde. En cambio, el sol poniente te bañó. Sus llamas te abrasaron sin quemarte. ¡Qué extraño!

-¿Por qué es extraño?

-Nunca lo había visto pasar. La señal, cuando sucede, ha sido siempre en el reino del sol joven.

 -¿Por qué es así, don Juan?

-No es hora de hablar de eso -repuso, cortante-. El conocimiento es poder. Toma mucho tiempo juntar el poder suficiente incluso para hablar de él.

Traté de insistir, pero él cambió de tema abruptamente. Inquirió sobre mi progreso en “soñar”.

Yo había empezado a soñar en sitios específicos, como la escuela y las casas de algunos amigos.

-¿Estabas en esos sitios durante el día o durante la noche? -preguntó.

Mis sueños correspondían con la hora del día a la que solía estar en tales sitios: en la escuela durante el día, en casa de mis amigos por la noche.

Sugirió que probara yo “soñar” mientras echaba una siesta de día, y ver si podía visualizar el sitio elegido como estaba a la hora en que yo “soñaba”. Si yo “soñaba” de noche, mis visiones del local debían ser nocturnas. Dijo que lo que uno experimenta al “soñar” debe ser congruente con la hora en que el “soñar” tiene lugar; de otra forma las visiones que uno tenga no serán “soñar”, sino sueños comunes.

-Para ayudarte debías escoger un objeto determinado que pertenezca al sitio donde quieres ir, y enfocar en él tu atención -prosiguió-. En este cerro, por ejemplo, tienes ya una planta determinada que debes observar hasta que tenga un lugar en tu memoria. Puedes regresar aquí en tu soñar simplemente recordando esa planta, o recordando esta roca donde estamos sentados, o recordando cualquier otra cosa de aquí. Es más fácil viajar al soñar cuando puedes enfocarte en un sitio de poder, como éste. Pero si no quieres venir aquí puedes usar cualquier otro sitio. A lo mejor la escuela donde vas es para ti un sitio de poder. Úsalo. Enfoca tu atención en cualquier objeto de allí, y luego encuéntralo al soñar.

“Del objeto específico que recuerdes, debes volver a tus manos, y luego a otro objeto y así sucesivamente.

“Pero ahora debes enfocar la atención en todo lo que existe encima de este cerro, porque éste es el sitio más importante de tu vida.”

Me miró como sondeando el efecto de sus palabras.

-Éste es el sitio en que morirás -dijo con voz suave.

Me moví con nerviosismo, cambiando de postura, y él sonrió.

-Tendré que venir contigo una y otra vez a este cerro -dijo-. Y luego tú tendrás que venir solo hasta que estés saturado de él, hasta que el cerro te rezume. Sabrás la hora en que estés lleno de él. Este cerro, como es ahora, será entonces el sitio de tu última danza.

-¿Qué quiere usted decir con mi última danza, don Juan?

-Ésta es tu última parada -dijo-. Morirás aquí, estés donde estés. Cada guerrero tiene un sitio para morir. Un sitio de su predilección, donde eventos poderosos dejaron su huella; un sitio donde ha presenciado maravillas, donde se le han revelado secretos; un sitio donde ha juntado su poder personal.

“Un guerrero tiene la obligación de regresar a ese sitio de su predilección cada vez que absorbe poder, para guardarlo allí. Va allí caminando o bien soñando.

“Y por fin, un día que su tiempo en la tierra ha terminado y siente el toque de la muerte en el hombro izquierdo, su espíritu, que siempre está listo, vuela al sitio de su predilección y allí el guerrero baila ante su muerte.

“Cada guerrero tiene una forma específica, una determinada postura de poder, que desarrolla a lo largo de su vida. Es una especie de danza. Un movimiento que él hace bajo la influencia de su poder personal.”

“Si el guerrero moribundo tiene poder limitado, su danza es corta; si su poder es grandioso, su danza es magnífica. Pero ya sea su poder pequeño o magnifico, la muerte debe pararse a presenciar su última parada sobre la tierra. La muerte no puede llevarse al guerrero que cuenta por última vez la labor de su vida, hasta que haya acabado su danza.”

Las palabras de don Juan me dieron un escalofrío. El silencio, el crepúsculo, el espléndido paisaje: todo parecía haber sido colocado allí como tramoya para la imagen de la última danza de poder de un guerrero.

-¿Puede usted enseñarme esa danza aunque no sea yo guerrero? -pregunté.

-Todo hombre que caza poder tiene que aprender esa danza -repuso-. Pero no te la puedo enseñar ahora. Tal vez tengas pronto un adversario que valga la pena y entonces te enseñaré el primer movimiento de poder. Tú mismo debes añadir los otros conforme sigas viviendo. Cada movimiento debe adquirirse durante una lucha de poder. Así que, hablando con propiedad, la postura, la forma de un guerrero, es la historia de su vida, una danza que crece conforme él crece en poder personal.

-¿De veras se para la muerte a ver bailar al guerrero?

-Un guerrero no es más que un hombre. Un hombre humilde. No puede cambiar los designios de su muerte. Pero su espíritu impecable, que ha juntado poder tras penalidades enormes, puede ciertamente detener a su muerte un momento, un momento lo bastante largo para permitirle regocijarse por última vez en el recuerdo de su poder. Podemos decir que ése es un gesto que la muerte tiene con quienes poseen un espíritu impecable.

Experimenté una angustia avasalladora y hablé sólo por aliviarla. Le pregunté si había conocido guerreros que murieron, y en qué forma su última danza había afectado su morir.

-Ya párale -dijo con sequedad-. Morir es algo monumental. Es algo mucho más que estirar la pata y ponerte tieso.

-¿Bailaré yo también ante mi muerte, don Juan?

-Sin duda. Estás cazando poder personal aunque todavía no vivas como guerrero. Hoy el sol te dio una señal. Lo mejor que produzcas en el trabajo de tu vida se hará al final del día. Por lo visto no te gusta el joven resplandor de la luz temprana. Viajar en la mañana no te llama la atención. Pero tu gusto es el sol poniente, amarillo viejo, y maduro. No te gusta el calor, te gusta el resplandor.

“Y así bailarás ante tu muerte, aquí, en la cima de este cerro, al acabar el día. Y en tu última danza dirás de tu lucha, de las batallas que has ganado y de las que has perdido; dirás de tus alegrías y desconciertos al encontrarte con el poder personal. Tu danza hablará de los secretos y las maravillas que has atesorado. Y tu muerte se sentará aquí a observarte.

“El sol poniente brillará sobre ti sin quemar, como lo hizo hoy. El viento será suave y dulce y tu cerro temblará. Al llegar al final de tu danza mirarás el sol, porque nunca volverás a verlo ni despierto ni soñando, y entonces tu muerte apuntará hacia el sur. Hacia la inmensidad.”

Extracto de CARLOS CASTANEDA, Viaje a Ixtlán


Texto, fotografía y grabaciones: Enrique Milpa (@rizomarx)

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¿Dónde están las mujeres en la política? ¿Por qué la presencia de la mujer en la política es tan escasa? Brevísima reflexión.

Decidí publicar mi post en día jueves para emitir una opinión acerca de las mujeres en la política y sobre todo hablar acerca de la nueva presidenta de Estados Unidos, esperando poder hacer un análisis de lo que conllevaba que una mujer dirigiera al país más poderoso del mundo (aunque tal vez dejó de serlo hace mucho tiempo), pero como muchas de las personas en este planeta esperaban, eso no ocurrió.

De acuerdo con la UNICEF la participación de las mujeres en la política se ve mermada principalmente por su condición de mujer, a que me refiero con esto, según el artículo “Mujeres y política: realidades y mitos” , las mujeres no son tomadas en cuenta por dos principales razones, la primera es que, al ser mujeres fortalecerán  al género femenino, lo que podría llevar a debilitar el poder político de los hombres, es decir, los intereses son distintos, las mujeres ven de manera diferente a la sociedad, por lo consiguiente, su idea de política es distinta y podría concentrarse más en una política local que en una global. Es decir, sus preocupaciones están centradas en la familia y el bienestar infantil, así como de las personas mayores, lo cual según las encuestas, deja a un lado, cuestiones políticas como las económicas y judiciales.

Con respecta a lo anterior, esta primera encuesta fue realizada en 1999 a186 mujeres que forman parte de la vida política en 65 países, en otra encuesta, las mujeres dentro de la política, aceptaron que se interesaron en participar en este rubro ya que querían realizar cambios sociales, y otras promoverlos a través de organizaciones no gubernamentales, es decir, las mujeres se preocupan más por el bienestar de la sociedad, que en el ejercicio de un autoritarismo que no contempla al ciudadano y ve por intereses más elevados en la escala política  como es el caso de los hombres.

La segunda razón es que las mujeres no se presentan a cargos políticos ya que su papel dentro de la sociedad como amas de casa o madres de familia conlleva actividades que son mucho más difíciles de realizar por un hombre, es decir, al tener hijos, una casa y un marido,  les quita tiempo para poder llevar a cabo bien su trabajo dentro de la política.

Es muy cierto que en el mundo de la política las relaciones sociales son muy importantes, a que me refiero con esto, la mayoría de los acuerdos y alianzas se dan fuera del parlamento o para simplificarlo, se da fuera de la oficina. Si una mujer intenta entrar a un mundo donde la mayoría está integrada por hombres, ellos siempre querrán excluir a la mujer para mantener una estabilidad, una mujer tomando en un bar con puros hombres se presta a malas interpretaciones. Es aquí donde el machismo, sexismo, misoginia, etc., se hace presente, los hombres tienen códigos de conducta que al verse interferidos por la presencia femenina los condiciona, por otra parte, si la mujer en cuestión tiene cierta belleza existirá una lucha de egos entre ellos para ver quién es el primero en tener una relación con dicha mujer. En pocas palabras las mujeres seremos inferiores u objetos sexuales para los hombres antes que ser consideradas por las aptitudes intelectuales o políticas en este caso.

Es una realidad que las mujeres en la actualidad pueden acceder a una educación universitaria, y por consiguiente aspirar a cargos políticos, pero en algunos países que forman parte del continente africano, del medio oriente y otras regiones del mundo, las condiciones de vida no permiten que la mayoría de las mujeres accedan a una educación universitaria, los usos y costumbres siguen manteniéndose, la mujer debe mantener un papel de sumisión ante la presencia masculina y no puede tener una mayor visibilidad dentro de la escala política de dichos países, en México, en algunas regiones indígenas la mujeres solo sirven para cuidar maridos y tener hijos.

La creencia de que una mujer no sirve para la política es persistente y cuando alguna de ellas se postula para un cargo político, por lo general es vencida por un contrincante masculino.

En el caso de Hillary Clinton es notable el discurso de misoginia que existió por parte del candidato oponente, lo cual llevó a fortalecer el pensamiento de los hombres y también de las mujeres al considerarla incapaz de llevar el rumbo de una nación, pudo más la inexperiencia política y la mentira, que la confianza hacia una mujer. Una famosa frase pronunciada por el magnate durante su campaña fue la siguiente: “Lo único que tiene es la carta de la “mujeres”. Y lo más bonito es que ella no le gusta a las mujeres”.

De acuerdo a una encuesta presentada por CNN, Trump ganó el 62% de los votos de las mujeres sin educación universitaria, a comparación de su oponente que ganó el 34% de esta comunidad. En cambio Clinton ganó el 51% de los votos de las mujeres con educación universitaria y Donald Trump solo el 45%.  ¿Qué significa esto? Podemos deducir que una mujer que ha leído, se ha informado y pretende sumergirse en el mundo laboral, entiende lo difícil que es abrirse camino en un mundo dominado por hombres.

Sabemos que Hilary tampoco era la mejor opción para estar al frente de la Casa Blanca, también es cierto que su popularidad y carisma no convencía del todo al electorado, en el reportaje presentado por CNN “Lo que la derrota de Hillary Clinton dice del papel de las mujeres en la política de Estados Unidos” menciona que las mujeres no se dejan llevar y emitir un voto simplemente por el hecho de que sea una mujer la candidata a la presidencia, contraponiendo lo descrito arriba por la UNICEF, o al menos en Estados Unidos no es así, el hecho de ser mujer no influirá en las decisiones del electorado, lo que en verdad interesa, son las propuestas que presenta cada candidato.

Según el reportaje el 52% del electorado para los comicios presidenciales en Estados Unidos está conformado por mujeres, de acuerdo con Jennifer Lawless, directora del Women & Politics Institute de la American Univertsity

“Ella estaba postulada como la primer mujer nominada por un partido mayoritario y eso es increíblemente significante. Pero también representa el “establishment” y esas son fuerzas conflictivas”.

En pocas palabras no era conveniente que Hillary ganara el puesto de presidenta para la política comercial y empresarial de ese país, y en otras palabras mujeres contra mujeres, un tema mucho más profundo, sin embargo el argumento principal aquí es como la mujer ha tenido que luchar más arduamente para mantenerse dentro de una contienda política, las cosas no cambian, las mujeres tenemos que luchar el doble o el triple para sobresalir en un sistema totalmente patriarcal, por supuesto tenemos grandes ejemplos de dirigentes mujeres en el mundo como Angela Merkel en Alemania, o la primera ministra del Reino Unido Theresa May y no olvidar a Christine Legarde quien es la Directora del Fondo Monetario Internacional, pero aún así seguimos siendo minoría.

Considero que el papel de la mujer se ha ido transformando dentro del ambiente político cada vez tomamos más fuerza y cada vez hay más mujeres intentando y luchando por formar parte de las decisiones políticas y sociales en el mundo. Lo único que queda es seguir preparándonos y e ir erradicando los conceptos de debilidad y poca inteligencia de las mujeres para estar al frente de un cargo político, una tira cómica de Quino donde su personaje Mafalda se cuestiona ¿Por qué una mujer no puede llegar a ser presidenta? refleja abiertamente los estigmas a los que las mujeres estamos sometidas constantemente, al ser consideradas como poco confiables, entre muchos otros más.

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Ahora me permitiré hacer una pequeña reflexión sobre los acontecimientos ocurridos en esta semana con las elecciones para presidente en USA.

Esto realmente podría ocurrir, cuando tomamos en serio las burlas y palabrerías de las personas, las fortalecemos, les damos poder, los engrandecemos, es como una mentira contada muchas veces, al final se convierte en realidad y eso paso, nos tomamos demasiado en serio y le dimos la importancia que no se merecía a las palabras del que será ahora el nuevo presidente de Estados Unidos.

He tenido la oportunidad de viajar a Estados Unidos en un par ocasiones y en todas esas ocasiones he sido objeto de manifestaciones de racismo, lo más sorprendente es que ha sido principalmente por parte de la comunidad afroamericana, por la comunidad latina y en especial por la comunidad mexicana, si, están leyendo bien, por la comunidad mexicana.

Creo que debemos poner atención a lo que sucede en este momento en todo el mundo, como yo lo veo, el próximo presidente de Estados Unidos es el reflejo de lo que realmente piensan las personas en este momento, el ser humano genera sentimientos racistas, miente, odia y desprecia, pero momento, nuestra condición de ser humano nos lleva a tener todas estas manifestaciones emocionales que gracias a lo que llamamos sentido común y consciencia podemos manejar. Estamos viviendo un momento de transformación del pensamiento, lo que sucede en el Reino Unido con el Brexit o lo que sucedió en Colombia con la negación  a la firma de un acuerdo de paz con la guerrilla colombiana.

Si analizamos detenidamente, el cambio puede realizarse a partir de las personas, de las acciones, de las buenas voluntades, de la educación que les demos a los niños, en escucharnos y comprendernos, en no fomentar el odio y las diferencias raciales o de género. Sí, sé que suena muy utópico, pero no imposible.

Aquí dejo mi muy particular punto de vista.

¡Liberemos a Armstrong!

 

mujeres-en-politica

Si desean consultar los dos artículos sobre las mujeres y la política dejo aquí los enlaces

https://www.unicef.org/spanish/sowc07/docs/sowc07_panel4_1_sp.pdf

Lo que la derrota de Hillary Clinton dice del papel de las mujeres en la política de Estados Unidos

 

 

 

¿Quién es dueño de qué?

Nudo

Fotografía: Enrique Milpa (@rizomarx)

Ahora toca hablar de las inconsecuencias conceptuales de la propiedad. Lanzar saetas y dejarlas volver a la misma tierra que las vio nacer, previo al tiraje de los mares. Hoy toca encender el horno. Hablar acerca del sinsentido de la propiedad pero no en términos jurídicos ni morales, sino desde y a partir de la termodinámica del ser. Todo es, a su manera, todo va hacia: eso es algo que he recordado viendo los paisajes y platicando. Célebre por aquella ley de las transformaciones donde nada se crea ni destruye, la termodinámica, a su vez, establece que la entropía es la estadística del desorden (eventualmente, del último desorden antes del reposo universal). Las caguamas no se recomponen al estrellarse contra el piso sencillamente porque es improbable que eso ocurra. Es más probable que se hagan pedazos, que su estructura fundamental sea perturbada por el caos.  Los trozos de cristal podrán adquirir cierta autonomía pero, pese a la marca de su amputación, seguirán remitiendo a la totalidad ambarina de la que provienen. Hay algo de nostálgico en una caguama rota. Así, el régimen de propiedad pretende pulverizar el mundo en esquirlas omitiendo que, no obstante, tales astillas de mundo seguirán refiriendo siempre al vacío. El collar de Indra contiene la imagen del infinito en cada una de sus perlas, igual que los fractales se multiplican en su autorreferencia. La realidad está interpenetrada de sí.

Se puede hablar de la propiedad de manera desapropiada (suponer, por ejemplo, que esto es mío tuyo suyo o nuestro). Muy a menudo hablamos de manera desapropiada sobre la propiedad, hay algo funcional en ello. Casi siempre hablamos desapropiadamente sobre cualquier cosa, suponemos que existen fronteras estables entre yo lo otro  algo  todo aquí y entonces. Se puede vivir hablando desapropiadamente, no pasa nada, incluso se puede actuar desapropiadamente. Ya ves que los sistemas sociales, aunque abrumadoramente fácticos, gravitan en torno a un sol desapropiado. La propiedad privada es un artefacto jurídico-político de posesiones y desposesiones sustentado en un bucle de territorialidades imaginarias. Su verdad depende de un aparato coercitivo y de la autoridad del pasado. La propiedad es exterior a la cosa, igual que lo que se dice de algo se dice desde afuera. Lo importante es que también podemos (re)apropiarnos del significado de lo que decimos para decir algo semejante a lo que queremos decir. Hacemos lo que podemos.

Si afirmas algo a título personal, recuerda que has condensado, a lo sumo, una síntesis de lo que dijeron tus predecesores. En ello radica lo verdaderamente genuino y nuestra potencia creadora. Todo lo demás es repetición, afortunadamente. Si un contrato señala que eres propietario de algo, recuerda que no hay propiedades absolutas. Acaso hay propiedades transitorias. En última instancia, da lo mismo poseer que ser propietario de algo. Entre la tenencia y la potestad yace un inmenso desierto, pese a que sus bordes estén en contacto. Se puede cruzar el desierto guardando un buche de agua en la boca. Se puede perderse en el desierto, se puede morir.

Aquí vendría bien la siguiente acotación: al clasificar los bienes, los economistas clásicos ponen el acento en la rivalidad. Los bienes privados, nos dicen, son los bienes entre los que se verifica mayor rivalidad. La rivalidad depende del congestionamiento que puede surgir en torno al uso o goce de un bien, como si dicho uso o goce viniese dado en la medida en que los demás dejen de disfrutarlo. La economía solidaria, por el contrario, se esfuerza por realizar una contabilidad global del beneficio, donde, entre más resonancia tenga el uso y goce de un bien, mayor será el disfrute individual. La economía ecológica, además, integra los costes ambientales. Pero la economía no son cuentas. Economía es, ante todo, sustento.

Una vez estaba con C en los márgenes de Tula (no Tula la Refinada, sino Tula la Atlántica). A la sombra de un mezquite platicábamos de cómo, al introducir una porción del mundo en el cuerpo, suceden transformaciones. Pensábamos primero en el alimento. Nos preguntábamos si las moléculas de las plantas podían detonar causalmente ideas específicas, igual que un fruto cocido sacude todo el planeta cuando se cae. Y entonces nos costaba trabajo identificar los contornos de las ideas y de los frutos y de los cuerpos. Ahora nos importaban más los indicios, los procesos. Empezábamos a hablar apropiadamente.

Me gusta pensar que mientras ocurre la puesta en escena del teatro humano, independientemente de su desenlace, lo que perdura es la eterna danza electrónica. Intercambios de electrones. Descargas en los campos. Enlaces químicos. Agitación de la materia. Ahora hago el esfuerzo para imaginar los flujos de los aconteceres, la poca capacidad que tenemos para fijarnos a un sitio determinado. Quiero vernos deshojando, como leprosos que van cayéndose a pedazos, asimilar lo que nos aparezca en el camino. Quiero vernos transbordando, ni viniendo de ni yendo hacia, rabiosamente nómadas.

Hasta aquí he tirado saetas abstractas pero quisiera cerrar con un ejemplo más maleable acerca del sinsentido de la propiedad. Hemos oído de tantos casos aberrantes de despojo de saberes que no sorprende que, tanto corporativos como individuos, clamen ser propietarios intelectuales como si las patentes surgieran desde cero. Se jactan de haber inventado una idea y quieren retener la plusvalía que genere aunque omitiendo la colosal deuda cultural en la que se han montado. Demandan que se les reconozca el derecho sobre una obra que aglutina procedimientos preexsitentes y procesos físicos y bioquímicos sin los que sería imposible. Desde Fender hasta Katy Perry, la industria cultural nos ofrece interesantes ejemplos de las contradicciones del capitalismo. ¿Quién inventó el sonido? ¿Quién el ritmo? ¿Quién los géneros musicales? Cualquier aparato eléctrico, por más sofisticado que sea, depende de un complejo sistema de flujos de energía desde el que podríamos remontarnos hasta la domesticación del fuego y de las fuerzas hidráulicas. Los instrumentos análogos tienen una historia tan o más antigua. Para que la letra de una canción tenga sentido primero debe haber verbo, alfabetos, lenguaje, comunicación. ¿A quién atribuírselos? ¿Quién inventó los rituales asociados a la danza y a la música? Ni siquiera el mercado se salva al momento de remontar su genealogía.

Antes que creadores fuimos criaturas, no lo olvides jamás. De hecho, seguiremos siendo creados, todo el tiempo, a perpetuidad. Y no sólo eso: antes que ser propietarios, pertenecemos. Cuando te digan que algo es suyo, no les creas. Cuando te preguntes qué es de quién, guarda silencio, deja que los contornos se agiten en un silencio estrepitoso.

Enrique Milpa (@rizomarx)