Imaginarios: Mundos posibles e incalculables

Por Yeimi Roa e Iván Navarrete

La imaginación puede llegar a ser tan compleja como las imágenes que ella puede crear, capaces de concebir mundos inexistentes pero reales para quienes la poseen. Puede proyectarse en utopías con alcances históricos, políticos, sociales y culturales. Basta decir que Albert Einstein dijo que “En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”. Algunos pensadores la conciben de diversas formas, pudiera ser que para alguno de ellos, la imaginación es ‘la mentira’ que nos permite situarnos fuera de la realidad, para otros puede llegar a ser la luz de una esperanza difusa, pero que no deja de tintinear en nuestro interior. Sartre, aunque dedica una obra completa a esta facultad, rechaza la idea de una imaginación que provenga del inconsciente; mientras que para Giordano Bruno, es propulsora, propone vías, crea nexos, ofrece posibilidades a la razón que ella misma no se hubiera atrevido a visualizar.

Sin embargo elaborar ideas e imágenes es una tarea que cotidianamente hacemos; realizar esta acción es tan sencillo que pocas veces nos percatamos de que hacemos uso de dicha facultad: la idea de ir a cierto lugar, lo que nos evoca el percibir algún aroma o tocar cierta superficie e incluso escuchar nuestros pensamientos…en fin, todo el tiempo elaboramos imágenes en nuestra mente.

En el tema de la imaginación, podrían tomarse muchos aspectos en cuenta, bien pudiera ser solo una fantasía, un mero descanso en las actividades mentales del ser humano o podría ser un pensamiento muy elaborado, complejo y radical en el cual confiamos nuestro porvenir. Porque las imágenes de la imaginación son las imágenes del mundo en nuestra mente, son la proyección del exterior a manera de representación de la realidad, con base en estas conocemos y especulamos sobre el mundo. Pero ¿cómo son las imágenes dentro de la mente?, ¿cómo se crean?, ¿cómo se graban?, ¿por qué una vez formado el imaginario se puede recurrir a ellas, estructurarlas, plantearlas, replantearlas, analizarlas y sintetizarlas?

Sabemos bien que la persona que ejercita la imaginación percibe el mundo de forma distinta de quien no lo hace, es capaz de experimentar la libertad más absoluta de la que se puede disponer. Si bien el funcionamiento de la imaginación ha desafiado hasta ahora el análisis de sus mecanismos, nos hemos arriesgado a hacer un ejercicio de imaginación para abordar este asunto, ya que “se cree que la imaginación procede de analogías, que es la filosofía poética por excelencia, cuyo lenguaje son el símbolo y la metáfora”1, nos hemos válido de estos elementos para intentar entender el profundo funcionamiento de la mente. Y precisamente sólo encontramos viable abordar esto desde un ejercicio de imaginación, así es, imaginar de qué forma la imaginación crea estas imágenes:

Para esto debemos visualizar que la percepción está formada por sistemas que reciben estímulos del mundo que pasan por los filtros de la situación del individuo y sus rasgos personales. Toda esa información capturada del exterior pasa a la imaginación donde será traducida en imágenes, esto a nivel de reacciones químicas e impulsos eléctricos, dicho proceso trabaja a la par de la memoria que mantiene una huella del registro según un filtro de prioridades. Una imagen visual, sonora, táctil, olfativa o gustativa no es otra cosa que el conjunto de toda la información que se obtiene al recibir un estímulo, acompañado de la reacción del organismo ante esto, que no son otra cosa que los sentimientos y las emociones. Esta experiencia o imagen es aprendida por el cerebro a modo de imaginario, en otras palabras el cerebro aprende mecánicamente cómo reaccionar ante un estímulo y por lo mismo puede, hasta cierto punto, recrear esa reacción o asociarla con otra similar. Pero también puede proyectar, traducir e interpretar en imágenes a través del lenguaje oral, escrito, musical, plástico, teatral, dibujístico, etcétera, así como replantear esas imágenes e iniciar procesos creativos.

Lo que explicamos anteriormente puede compararse con la cinta cinematográfica o celuloide y la cinta magnética que son capaces de registrar las imágenes sonoras y visuales de la realidad, el cerebro mediante procesos químicos e impulsos eléctricos realiza un proceso similar con todos los estímulos que recibe desde los sentidos ayudado de la memoria y la capacidad de aprendizaje, se crean así los imaginarios que no son otra cosa que un mapeo del mundo, una cartografía del espacio y tiempo donde se desarrolla el individuo, asociada a sentimientos y emociones que le permitirán velar por su sobrevivencia en el medio.

Valorar esta facultad va más allá de reconocer su existencia y su uso diario casi inconsciente, se trata de aprovechar los beneficios que podemos obtener de ella, fomentar su uso y diseñar nuevas formas de provocarla, resolver problemas y más. Por todo esto no podemos seguir negándola, ella forma parte del quehacer cotidiano de cualquier persona, las imágenes que se forman mientras dormimos o mientras suponemos aspectos del vivir diario; no se trata sólo de fantasías o ilusiones pues la imaginación nos da seguridad: tenemos la confianza de que parte de lo que la conforma es real y viene de lo que individualmente percibimos a través de nuestros sentidos, lo que nos vuelve únicos y con un sin fin de posibilidades por re-vivirlos. Bajo estos argumentos nos atrevemos a cuestionar cuando se afirma que “La imaginación es la facultad sintética, en tanto que la razón es la facultad analítica: el intelecto divide, la imaginación crea”2 ya que creemos que la generación de una imagen de la realidad es fundamental para que la razón pueda comenzar a hacer su trabajo. La imagen de la realidad creada por la imaginación permite tanto a la razón como a la imaginación creadora trabajar, ambas son proyectivas con la singularidad de que la razón necesita de la constante corroboración de la realidad, mientras que la imaginación creativa puede ir más allá de lo comprobable. Sin embargo, cabe apuntar aquí que la imaginación creativa bien apoyada de la razón puede llegar a concretarse en una realidad tangible.

Finalmente después de nuestro ejercicio podemos resaltar que la imaginación puede o no ser estas cosas, todo dependerá de quién escriba sobre ella y de quién crea en ella. Inclusive en un mismo idioma pudieran existir problemas en la interpretación de algunos otros conceptos y como consecuencia, una idea equivocada de lo que es la imaginación. Esta situación se complica cuando queremos realizar alguna clase de acción con lo que nos resulte de usarla, pues pudiéramos caer en el error de limitarla a la idea de una simple reestructuración de formas de llevar a cabo una tarea. Lo que es una certeza es que forma parte de las facultades creadoras del ser humano, ella como proceso y resultado no sólo enriquece la formación de una persona, la trasciende en los aspectos sociales, culturales, humanísticos, etcétera. Gracias a la imaginación, situaciones, formas o lugares, adquieren significados y el tiempo le ‘afectará’ de tal manera que una forma no será la misma cada vez que se observe, en eso radica lo maravilloso de este proceso. Bien afirma Baudelaire que la imaginación es “la reina de las facultades”, lo que nos convierte en seres creadores, cuyo espíritu es capaz de evocar lo que pudiera razonarse como impensables creaciones, es ella la que nos dota de hacer como si… esto nos debe mover a retomarla, ejercitarla y colocarla en el lugar al que pertenece.

1 Racionero, Luis, Filosofias del underground, Anagrama, Barcelona, 1977, pag.26

2 Racionero, Luis, Filosofias del underground, Anagrama, Barcelona, 1977, pag.26

Anuncios

Un pensamiento en “Imaginarios: Mundos posibles e incalculables

  1. No había pensado esto que mencionan, la imaginación como unidad sintética y el razonamiento unidad analítica, pero ya que lo mencionan, en la neuropsicología hay una tendencia a dividir el cerebro en dos, pero siempre con la verdad irrevocable de qué es una unidad, lo mismo aplica a la unidad sintética y analítica, que si jerarquizamos, puede estar en un nivel superior la imaginación, y esto depende del momento, como Wittgenstein escribe en Tractatus lógico-philosophicus, el significado depende del contexto, aplicaría en la imaginación? La jerarquía depende del contexto, un examen por ejemplo, una plática, etc.
    Buen artículo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s