La experiencia de Armstrong Liberado. En busca de una música hacker

Trabajar con software libre para la creación sonora es una decisión que implica un alto grado de independencia tecnológica pero también demanda un conocimiento del medio para trabajar con las herramientas adecuadas. El trabajo con software libre es en parte una actitud, puesto que el mero hecho de tener acceso a configurar/personalizar una computadora es parte del reto. Este espíritu de modificar permea los procesos de la creación sonora, encontrar como funcionan las cosas va formando un conocimiento, este conocimiento no viene de la genialidad del usuario solitario, el conocimiento en el mundo del software libre se construye a partir de comunidades que dan soluciones a los problemas que se presentan e intercambian información, así se genera una red de colaboración. Esta forma de trabajo puede impactar la práctica artística y convertirla en una red de colaboraciones. Evan Roth (2012) menciona que “para un número creciente de artistas la filosofía de producción desarrollada por el movimiento del software libre funciona como una alternativa emocionante a la noción tradicional del artista como un genio solitario y el objeto del arte, como pulido y sin errores”.

Sin embargo, parecería que entrar a este campo demandaría grandes conocimientos de programación e informática, aunque en realidad demanda una gran apertura a modificar cosas, a la prueba y error, a moldearlas para adaptarlas a nuestras necesidades y mejorarlas.

La filosofía hacker demanda disposición a jugar con la tecnología, Linus Torvalds (en Himanen, 2002), habla de una actividad de entretenimiento con el alcance de una repercusión social. Y es que una actividad que parece dura, la de trabajar con computadoras, en realidad es bastante divertida y parte de la experimentación más que de la formalidad, además como menciona Himanen (2002), el hacker hace su actividad por un interés intrínseco, por curiosidad y aprendizaje. Y es la experimentación, esta prueba y error la que hace avanzar los proyectos, Roth (2012) menciona que las versiones de Linux se basan en la publicación constante de updates del sistema, incluso varias veces al día, lo que da cuenta de una mejora constante de las distribuciones pero con el riesgo que implica descargar una versión de prueba llena de errores.

Uno de los puntos que necesariamente toca este tipo de actividades, que suceden de manera colaborativa, es el de la autoría, la cual se ve alterada, pasa de una persona a varias, hecho bastante chocante aún en los círculos musicales, donde la figura del compositor-creador sigue prevaleciendo. Sin embargo, actividades complejas como la investigación, presentan este tipo de prácticas donde varios autores escriben un solo artículo. Pero no siempre se puede crear en función de la colaboración, claro que el paradigma de creación personal subsiste, pero debemos tener en cuenta que mucha de la actividad de creación, por lo menos a nivel tecnológico, depende del trabajo de otros, basta saber que mucho del software libre que se utiliza para crear ha sido construido por grupos de desarrolladores voluntarios anónimos. Aún así, una creación personal, para que tenga relevancia en esta época, necesita de una estrategia de difusión y es la red una de las vías que aseguran un contacto inmediato con un público, Castells (en Himanen 2002), menciona que la nueva economía se sustenta en redes las cuales surgen como una sociedad red expandiéndose como forma dominante de organización social.

Ahora, al momento de que la obra creativa circula por la red emerge el tema de los derechos de autor sobre la obra, los cuales, entre menos restrictivos sean más oportunidad de difusión y transformación le otorgarán a la obra.

Actualmente la referencia a consumidores pasivos es casi impensable, así que si una creación sonora puede ser retomada por otros para hacer modificaciones, reapropiaciones o remixes ésta estará en la vía de la difusión abierta. El modelo de distribución de obras en formatos físicos, como libros, cds, vinilos depende de una infraestructura, la cual es casi inoperable si no se tienen las estrategias y economía necesarias, dejará a la obra física producida en cajas de almacén o embodegada, mientras que las producción que circula de manera libre en Internet idealmente esta se difunde a cada minuto que está expuesta. Hay que asimilar el hecho de que una vez liberada deja de estar bajo nuestro control y potencialmente podría ser transformada y utilizada por otros, aunque esto no quiere decir que la obra pierde todo vínculo con su creador, de hecho las licencias Creatives Commons proponen que la autoría del creador sea reconocida, ya que permiten compartir y utilizar trabajo creativo (¿Qué es CC?, s.f).

Aunque la música hacker se puede pensar como una música hecha con computadoras, en realidad se puede prescindir de éstas para realizarla, tal ves en algún momento para tener un mayor alcance a través de las redes, se tendría que hacer uso de ellas o en algún punto de su producción.

Aunque hay un discurso celebratorio detrás del hecho de usar computadoras para la creación como acto de democratización, ya en 1990 Hakim Bey hacia notar el hecho de que contar con una computadora no es garantía suficiente para acceder a información valiosa, a “bienes reales” de la información (Bey, 1990), aún así, el autor deposita cierta esperanza en los hackers para llevar a cabo la utopía de la red horizontal a la que el llama Web haciendo referencia a Internet.

Entonces, ¿cómo se traslada una actitud hacker a la música? ¿a qué podemos llamar música hacker? Himanen (2002) hace referencia a Eric Raymond quien plantea que la actitud hacker es aplicada a otras actividades como la música y la electrónica.

Partiendo de un principio técnico la música hacker quizá podría ser aquella que utiliza herramientas que pueden ser modificadas para los procesos y aquella música que dejará abierta la posibilidad de ser modificada por otros, quizá una música elaborada en colaboración, en una creación horizontal y utópica, ya que la misma colaboración es cuestionable en cuanto a horizontalidad. Sin embargo, trasladando este espíritu de modificación y mejora, de creación colectiva podemos pensar en una música hacker.

Para definir la música hacker propongo las siguientes características: 1) es música creada por uno o varios autores, es decir, puede ser una música individual o colectiva; 2) es una música que permite ser remezclada o utilizada como base para nuevas creaciones musicales o sonoras; 3) ligado al punto anterior, para que esto sea posible sin restricciones, debe permitir su libre descarga y circulación y 4) esta actividad debe ser divertida.

Esta forma de producir es la que buscó el colectivo Armstrong Liberado durante las actividades de un semestre, planteado durante el tiempo entre febrero y mayo del 2015. Bajo la premisa de una música hacker el colectivo abordó el concepto durante el seminario de Música Libre, en el cual se desarrollaron varios proyectos, de los cuales mencionaré dos, Salterio… algo podremos hacer contigo y Stereo-PacMan.

El primero de los proyectos planteó la idea de intervenir el instrumento salterio1, utilizando la metáfora del hacking para pensar en como alterar su tímbrica, el proyecto consistió en una serie de improvisaciones con la idea flotando alrededor de intervenir el salterio mientras era tocado, así, cada participante en estas improvisaciones añadía algún objeto al instrumento que lo hacía sonar diferente, o captaba el sonido en la computadora para procesarlo, al final el sonido obtenido giraba en trono a este instrumento, el cual era expandido en sus posibilidades a partir de la intervención del grupo. Lo interesante es que esta expansión/modificación era a partir de la decisión de cada participante, previo acuerdo de no realizar intervenciones extremas que pudieran dañar el instrumento, y de que estas intervenciones sobre el instrumento se harían paulatinamente durante la duración de la improvisación. Cada participante decidió su propia estrategia de modificación, resultando en una suma de acciones que arrojaron un sonido total, mezcla de intervenciones físicas, amplificación, fricción y captura y procesamiento digital de sonido. Al mismo tiempo surgió la metáfora de una red en torno a la modificación del salterio, esto hizo que la dinámica se centrara en las acciones del grupo más que en la modificación del instrumento, aunque que teniendo siempre en cuenta que la idea estaba alrededor: el salterio hackeado.

El segundo proyecto es un videojuego inspirado en Pac-Man el cual trata de una persecución dentro de un ambiente parecido al original, con la particularidad de que cada elemento persecutor está caracterizado por un loop de sonido, así que entre más participantes jueguen, se añaden más y más loops de sonido. La idea es poder hacer una espacialización de este conglomerado sonoro mientras el público juega desde una aplicación previamente instalada en sus teléfonos móviles.

Stereo-PacMan se estrenó en un concierto de Armstrong Liberado2 como una suerte de videojuego participativo y performance audiovisual. Esta situación podría pensarse como un evento aislado dentro de un concierto en una sala, pero el hecho de que parte de los participantes permanecieran en el escenario, haberle dado una temporalidad de una pieza musical, un público presente y al final un aplauso, me sugiere la idea del videojuego como performance audiovisual.

Localidad expandida, la red como punto de encuentro para la música colaborativa

Finalmente abordaré mi proyecto dentro del seminario. Apelando a la TAZ propuesta por Bey (1990), una zona temporal podría planearse como encuentros momentáneos en Internet, en espacios donde crear desde distintos lugares interconectados a esta red, estos encuentros pueden ser en sitios dedicados a la creación musical, aunque dependientes de una conocimiento técnico, estos sitios más que herramientas pueden verse como puntos de encuentro y reunión temporal, el hecho creativo radica en la comunicación, en establecer un vínculo a partir de la creación, una creación experimental y no tanto basada en el virtuosismo técnico, una construcción colectiva y colaborativa alrededor de una herramienta, que sirve como pretexto para detonar la idea de la red como conjunto. En todo caso estos encuentros no surgen de manera espontánea, son detonados, organizados, llevados a cabo en un lugar y hora precisa. Flujos mediáticos emergen de la colaboración en red, humanos y máquinas participan de ésta, son los elementos formantes de la red que se establece, lo que queda al final no importa, el hecho de mover la red, de operarla, de planear los encuentros y llevar acabo una actividad creativa a distancia o en una misma localidad, lleva a una organización emergente temporal que posteriormente desaparece pero que puede activarse cuando ésta vuelva a detonarse o planificarse.

Conclusión

Podríamos pensar la música hacker en los mismos términos de la cultura hacker, aunque ésta no sería una música única y diferente, de hecho ya algunas prácticas musicales comparten similitudes con una actitud hacker, por ejemplo la escena de circuit bending o el movimiento de live coding, o incluso la improvisación libre.

Aunque deliberadamente podríamos pensar en una música que se llame a sí misma hacker tendríamos que preguntarnos si ¿este distintivo hace relevante a una actividad musical?

Puesto que parte el discurso de la música se ha desarrollado a la par del arte, a veces excluyéndose mutuamente de sus discusiones surge la pregunta ¿es pertinente pensar en una música hacker a la par de una cultura hacker?

Por último la música hacker no es un movimiento musical o no se expone la posibilidad de que lo sea, es más bien es la intención de hacer música con una actitud hacker.

Bibliografía

Bey, H. (1990). Zonas temporalmente autónomas.

Himanen, P. (2002). La ética del hacker y el espíritu de la era de la información.

Roth, E. (2012). Artista Hacker: del Software Libre al Arte. New York Magazine of Contemporary Art and Theory, 6.

Seminario de música Hacker. (s.f.). Recuperado el 15 de mayo 2015, de http://armstrongliberado.worpress.com

¿Qué es CC? (s.f.). Recuperado el 15 de mayo 2015, de http://www.creativecommons.mx

2 4 de mayo de 2015 en las Sala Huehuecóyotl de la FaM UNAM.

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4 pensamientos en “La experiencia de Armstrong Liberado. En busca de una música hacker

  1. Hey! Me gusta mucho el tono general del post. Creo que lanza preguntas bastante ricas, interesantes para un lector interesado en la música, la tecnología y el activismo cultural. Pienso que podría mejorar aún más si aprovechas las herramientas de hipertexto del blog. Por ejemplo, podrías añadir varios enlaces que fueran llevando al lector por diversos sitios, pero también podrías incrustar videos, fotografías y imágenes que hicieran más dinámico el artículo. La única parte que sí me pareció todavía poco clara y muy poco desarrollada es la última, donde hablas de tu proyecto. Me parece que esta parte puede ser más o menos clara para quienes sabemos de antemano en qué consiste dicho proyecto, pero para un lector externo al grupo no. Creo que valdría la pena extender más esta sección y describir con más claridad qué es exactamente lo que hiciste, lo que querías hacer, lo que faltó, lo que fue frustrante y lo que fue gratificante. Tal vez podrías agregar la primera pieza que hicieron en el OhmStudio, y también agregar algún video que muestre lo que se hizo el 4 de Mayo… creo que es importante, en resumen, considerar que cualquier persona puede llegar a este blog y leer tu artículo, y que es importante dar todos los elementos necesarios para que alguien desconocido entienda perfectamente lo que estás exponiendo.

  2. Mi intención no es reemplazar un juego de reglas generales por otro; más bien mi intención es convencer al lector de que todas las metodologías, incluyendo a las más obvias, tienen sus límites. La mejor manera de mostrar esto es demostrar no sólo los límites sino hasta la irracionalidad de algunas reglas que él o ella (los empiristas) posiblemente consideran como básicas… Recuérdese siempre que las demostraciones y la retórica utilizadas no expresan alguna “convicción profunda” mía. Simplemente muestran lo fácil que es convencer a la gente de manera racional. Un anarquista es como un agente secreto que le hace el juego a la razón para debilitar su autoridad (y la de la verdad, la honestidad, la justicia, y así sucesivamente).

    feyerabend : (creo que es un fragmento de ‘Contra el método’, pero no estoy seguro)

  3. Me quedan resonando mucho tus últimas palabras “…la música hacker no es un movimiento musical o no se expone la posibilidad de que lo sea, es más bien la intención de hacer música con una actitud hacker.” Yo creo que tienes razón, nosotros somos quienes dotamos de características cada una de las interpretaciones musicales, he ahí la “actitud hacker”.
    La red de colaboración que mencionas en los dos proyectos me llama la atención, por que solamente con una actitud de experimentación es que puedes lograr esos resultados y para eso las personas deben tener intereses comunes con un mismo fin, nadie sobresale todos aportan, pero finalmente el resultado último es el la ejecución del juego o el timbre del salterio.

  4. El saber es poder, esta aseveración ya no es valida, en un contexto, como lo mencionas, en que la información es basta. Ahora es más bien, el manejo de toda esa información, cómo la manejas te da poder. Justamente como sucede con todos los círculos colaborativos que están en la red, justo como lo mencionas. Todos esos foros dónde los usuarios preguntan, comentan, contestan, etc. a partir del manejo apropiado de la información, crean conocimiento y poder. Es bastante interesante toda esa libertad de información que proporciona internet, llena de intervenciones, creo que eso es cultura hacker, realmente creada por todos. Por supuesto hay cultura que se impone a partir de internet pero yo creería que es casi proporcional a la cultura que generan todos estos círculos colaborativos que mencionas. Por otra parte, con las definiciones de música hacker que das, técnicamente toda la música es hacker. Desde el uso de la música “clásica de concierto” para hacer remixes ochenteros, hasta la música que tiene derechos de autor y que es intervenida por los piratas musicales en los remixes que suene hacer al inicio de los discos. Igualmente esta música interviene espacios, en nuestra ciudad (ciudad de México), transporte publico, mercados, nuestra casa. Entonces, en teoría toda la música es hacker, aunque no este pensada como tal, aunque viole derechos de autor, pero está allí para ser descargada o comprada sin restricción (no sé, qué opines). En este sentido, creo entonces que lo hacker, está potencialmente en todo. El gobierno interviene en nuestras vidas, para bien o para mal, y sin duda las modifica. Nosotros intervenimos en la vida de otros, nuestro hackeo puede modificar las vidas o no de los hacheados, pero allí está igualmente el hecho de prueba y error, que es muy del mundo hacker. La vida es un juego, sabemos cosas, probamos cosas, prueba y error, pues. El hacker juega.

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